Foto de Emilio Aguirre Moraga

Algo que celebrar (Cap.VII Ep.3º)

(episodio anterior)

Sábado 17 de diciembre de 1932. Explanada de la Vera Cruz

El gobernador Fernández de Mato ha entregado la mañana a lo fútil, luego de una semana extenuante como ninguna, la peor en los seis meses que atesora en el cargo. Anoche le retumbó en los sesos las campanadas del fin del día, exhausto y rezando por no tener que responder una llamada más. El parte de incidencias de norte a sur y de este a oeste le habría alcanzado para escribir en rojo una libreta. Cabría esperarse, sí, de una huelga general que arrastra los perentorios problemas de negociaciones de salarios –ahora con la aceituna- y, en este paro particular, la tensión punzante y heladora por la sangre derramada el lunes en Castellar de Santiago. Adviento de plomo y filos de navaja.

Si el señor Fernández de Mato se ha regalado unas horas de solaz es porque, empero a las dramáticas contingencias, en su fuero interno se descubre dichoso por cómo ha resuelto el trance. Ha propinado justicia a derecha e izquierda, clausurando el Sindicato Agrícola y la Casa del Pueblo, además de haber encerrado a los autores materiales y cómplices de los tres asesinatos. Mayor tranquilidad le produce aún que los refuerzos de la guardia civil hayan logrado amainar las iras en el enlutado municipio que asoma a Despeñaperros.

En Daimiel, hoy estarán abiertos hasta tarde estancos y comercios, intentando recuperar lo no cobrado ayer por mor del paro provincial dictado al pie de los sucesos por los socialistas. Las fábricas y talleres, también a pleno rendimiento. Qué decir de los obreros del campo, cuando los propietarios ya han calculado que la huelga les ha sustraído entre veinticinco y treinta mil pesetas de ganancias. Este sábado ni almuerzo, ni cigarro.

Una de esas llamadas que ayer recibió en su despacho el gobernador, serían las ocho de la tarde, fue del alcalde.

-Señor gobernador, soy el alcalde de Daimiel Antonio Maján. Perdone que le interrumpa, me hago cargo de la semana que lleva y por eso me veo obligado a ofrecerle un encuentro algo más amable. Disculpe por no haberle llamado antes, pero es que no hace ni media hora que me han hecho llegar un oficio con la invitación y…

-Al grano alcalde, cuente, cuente.

-Mañana vamos a poner la primera piedra del dispensario de la Cruz Roja. El ayuntamiento, se imaginará, no ha colaborado más que cediendo el Teatro para funciones de beneficencia  y apoyando la apertura de suscripciones populares, donativos y eso…

-Diga alcalde, diga.

-Pues que al señor que ha promovido esto, un médico muy querido en el pueblo, el doctor Manuel Ibero, seguro que le sería muy gratificante que usted nos honrara con su presencia. Él no me ha hablado sobre esta circunstancia pero estimo que haría muy bien al pueblo que nos acompañara. No va a ser todo malo gobernador.

-Señor Maján, se lo digo con la mano en el corazón y con confianza, non teño pé -se le escapa en su lengua madre-, ni sé hasta cuando habré de tener cuadradas las posaderas en esta silla del demonio. Creo que estoy incubando algún mal, espero equivocarme. Le prometo que intentaré estar en Daimiel en el próximo evento que tengan ustedes a bien invitarme. No obstante hágale llegar a todo aquel que considere oportuno mi felicitación por tan importante noticia.

Sería medianoche cuando Fernández de Mato ordenó enviar un telegrama.

Señor alcalde, cuenten con mi presencia. Le ruego no le confiera carácter oficial. Reciba un cordial saludo. Hasta mañana.

Ramón Fernández de Mato. Mundo Gráfico, 30 de julio de 1913
Ramón Fernández de Mato. Mundo Gráfico, 30 de julio de 1913

 

 -Enhorabuena doctor, seguro que su pueblo le estará agradecido por promover actuaciones tan generosas en tiempos tan estrechos.

-Gracias señor Gobernador. Era inconcebible que fuésemos la única gran población de Ciudad Real sin un centro de atención de estas características –apunta Manuel Ibero Arregui.

-Me consta, doctor.

-El solar ya está y la primera piedra colocada. Ahora, esperemos que surta efecto la suscripción popular porque la obra no es pequeña. Nuestra intención es que dispongamos de las dotaciones necesarias para practicar cirugía de urgencia, pero bueno, iremos viendo. ¿Comerá con nosotros? Antes iremos al Teatro, nuestra banda de música lleva bastantes días preparando una función acorde con la importancia de esta fecha

-Ahí me tiene que disculpar. Comprenderá usted que no puedo permanecer fuera de mi puesto más de lo necesario.

-Me hago cargo, señor.

El resto de autoridades provinciales sí marchan al Ayala donde espera la Banda de Música de la Cruz Roja y los bullangueros Amigos del Arte. Con Joaquín Hernández en la dirección, interpretan a conciencia el intermedio de La Boda de Luis Alonso y rematan con un evocador Capricho Árabe de Tárrega. Después, artistas e invitados se dan un homenaje en el Hotel García. Comida de Hermandad y a los postres todos deshaciéndose en elogios hacia el médico.

Rondalla de Los Amigos del Arte
Rondalla de Los Amigos del Arte.

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21 de diciembre

Catorce concejales han solicitado una sesión extraordinaria para que el alcalde Maján explique por qué no se informó a la corporación de la presencia del gobernador el sábado en Daimiel. Tras un acalorado debate se vota la propuesta de Pantaleón. Lee el secretario Urgellés.

- Primero, estimar desacertada la no comunicación de la invitación al acto de la primera piedra; segundo, la no comunicación de la visita del gobernador; tercero, que conste en acta este sentimiento por no haber podido responder debidamente al honor de la visita; y cuarto, se nombre una comisión que visite al gobernador y le haga presente este acuerdo.

Todos votan a favor, aunque el socialista López Casado lo hace en contra del primer y segundo punto por considerar suficientes las explicaciones del alcalde.

22 de diciembre

Muchos de quienes se apresuraron a convocar el citado pleno extraordinario para censurar la conducta de Maján, al día siguiente han burlado la sesión ordinaria semanal. Dieciocho ediles estuvieron ayer dándole jabón al gobernador y hoy solo ocho acompañan al secretario. Eluden los ausentes su responsabilidad ante el asunto capital que se aviene.

Anteayer, Madrid promulgó la definitiva. La ley que ordena el cese de todos los concejales que en abril del año pasado asumieron el cargo sin ser elegidos: los ediles nacidos del artículo 29; transeúntes de la monarquía a la república a través de una frontera sin aduana. En Daimiel lo fueron todos, los veintidós. Ocho de ellos acabaron dimitiendo cinco semanas después de proclamarse la Segunda República. Sus plazas fueron cubiertas en las elecciones parciales celebradas al cabo de siete semanas por los tres de Derecha Liberal Republicana, dos radicales y tres socialistas.  Y, aunque recientemente cesó Joaquín Pinilla, el portaestandarte del antiguo régimen, todavía permanecen en sus asientos –vacíos casi siempre- Ricardo Fisac, Emilio Moreno, Francisco Lara, Manuel Ortega, Santos Morales, Román Cejudo, Restituto Zurita, Antonio Villalón, Manuel Álvarez, Vicente Aldea ‘Noteme’ y los exalcaldes accidentales Juan Vicente López Menchero y Porfirio Rodríguez.

Esboza media sonrisa Pantaleón Pozuelo cuando el socialista Infante tacha de pantomima la composición de un ayuntamiento de reconvertidos y Porfirio Rodríguez alza el hacha de los aludidos.

- No se sulfure Porfirio que una pose no borra expedientes de toda una vida. Secretario –indica Pantaleón- que conste en acta y no caiga en el olvido que el 12 de abril de 1930, salvo alguna excepción, no había concejal republicano alguno en esta corporación aunque después hayan ingresado, digamos, en las filas del Radical. Son cosas de la ideología política y sus sorprendentes evoluciones –remata sarcástico Pozuelo.

 8 días después

Toma la pluma y estampa su firma sobre una ley que anula de una vez por todas los vestigios políticos de la Monarquía. El presidente Niceto Alcalá Zamora devuelve el documento suscrito a su secretario. Éste abandona la sala con la Ley recién promulgada. Es 30 de diciembre y Madrid acaba de dar muerte a los ayuntamientos híbridos de los pueblos irredentos.

Quedan anulados todos los efectos del antiguo artículo 29 y asumen el mando comisiones gestoras municipales para gobernar los ayuntamientos al menos hasta el próximo 23 de abril. Ese es el día marcado para las elecciones municipales que en los pequeños pueblos de la España del interior, conservadora y católica, llegan con dos años de retraso. Tendrán sus comicios en Granátula, Pozuelo, Carrión, Argamasilla de Alba, Ballesteros, Caracuel, Arenas de San Juan, Aldea del Rey, Cañada de Calatrava, Villahermosa y Poblete. Plazas menores al lado de la gran batalla por librar. Los máximos representantes políticos  de la provincia pondrán todas sus fuerzas en ganar Daimiel. De largo, el más grande, poblado, rico e influyente enclave que ha transitado hacia la república sin purgar la monarquía en las urnas. El pueblo que sigue agradeciendo a la Reina María Cristina que hace 45 años le ascendiera de villa a ciudad.

Daimiel despide 1932 con todo por hacer, tachando fechas de la Navidad más lóbrega de su historia. El año expira con las fuerzas agotadas. Se advierte en la indolencia de unas gentes que han callado y respetado la prohibición de la Misa del Gallo. Los curas cerraron las iglesias en Nochebuena sin incidentes que reseñar. Aunque los muertos bien valen una misa.

Fin del Capítulo VII

Leer Capítulo VIII El rearme de las derechas.

Episodio 1º “Patria, familia y religión”

Foto de Emilio Aguirre Moraga

En el nombre del Río (Cap.VII Ep.2º)

(episodio anterior)

Plaza de la República. Mañana del martes 13 de diciembre de 1932.

Una legión de mujeres, amas de casa y chachas mayormente, transitan de puesto en puesto con la cesta de mimbre de doble tapa enjarrada en el brazo y ojos en la nuca, vigilando que nadie meta la mano donde no debe. Visten sayas negras hasta los tobillos, medias de espuma y alguna  toca de “pelocabra” muy trillada; degradada para diario tras muchos lucidos de domingo. Protegen la cabeza de la neblina con pañuelos anudados a la nuca. Meten y sacan las manos de sus mandiles donde tintinean las perrillas. Pagan aquí y allí, pero sobre todo miran, preguntan, se dejan querer y a veces convencer por los ambulantes y su teatro de cada mañana de mercado.

Bajo los soportales, reservados para el textil, se apilan cajas de zapatos y alpargatas en hileras sobre el suelo; lugar preferente para las albarcas artesanas de Almela. Los Sucesores de Moreno y Pinilla pregonan sus juegos de cacerolas, sartenes y navajas de Albacete; triunfan las merenderas. Sentado en la acera, soldando una barra de estaño que simula plata al fundirse, Juanito “el pillo” hace la puñeta al comercio merced a su destreza arreglando cacharros, sin más artilugio que un rudimentario berbiquí y pulso de cirujano. Bastan una cuerda, trompo y laña para alargar la vida de los platos quebrados. La restauración no es tal sin el remate de pasta blanca, hecha de cal. Raro sería que durante un tiempo se le vuelva a escapar el agua a ese cántaro.

Calle General Espartero (Archivo José Aguirre Martín-Gil)
Calle Emilio Nieto, frente a la Iglesia de las Mínimas. (Archivo José Aguirre Martín-Gil)

En el otro extremo de la plaza, cerca de la calle Comercio, despachan mantas y cobertores junto a la gasolinera de Vicente Aldea ‘Noteme’.

-Aquí las tiene, tres mantas por cuarenta pesetas. ¿Qué me dice? ¿Sí? Pues si ya le parece una ganga, échame ese –le dice al mozo, su hijo seguramente-   por el mismo precio le doy un cobertor… Qué leches, otro y otro…  Además, que nadie va a pasar frío en su casa. Trae para acá esas dos de ahí. Llame a su marido que no va a poder con tanto. Cinco mantas y tres cobertores por setenta pesetas y no hablamos más.

-A ver, ¿a quién le empaqueto esta torre de carbón? –vocifera el del puesto de al lado- ¡Vamos señores, vendemos invierno caliente! ¡Usted!, el de sombrero, que veo que no pierde ripio. Si se lo lleva le regalo esas dos zamoranas. No, no es normal hoy se me está yendo la cabeza, me pasa cuando no almuerzo. Nene acércame una bufandeja, la negra, esa, esa. Le va ni que pintada a este caballero.

En primera línea al descubierto, carne, pescado y fruta. En la posada de Miguelico Aldea, gallinas heladas de frío, un par de guarros que dan miedo y dos fulanos negociando el precio de una mula; mientras María “la Rosquillitas” a sus churros de cada día. En la otra fonda, la posada de La Castora, se hacinan los capachos de esparto a ambos lados del portalón, a cuya altura caminan en agradable conversación dos jóvenes señores impecablemente abrigados.

Ángel Ruiz-Valdepeñas y el madrileño Luis Sánchez Sola pasean su parsimonia bajo los soportales de la plaza. El inspector médico municipal y responsable del dispensario antipalúdico introduce al forastero en los asuntos del pueblo. Don Ángel ha logrado que sus superiores envíen a esta Mancha Húmeda a uno de los mayores especialistas en la sabandija más repelente de esta tierra, la mosquita Anopheles que hace sudar a decenas de paisanos cada año, muchas veces hasta la muerte.

-Como habrá leído en los periódicos, doctor, la gente de esta zona desearía que el Guadiana mengüe y usted se quedara sin trabajo.

-Algo sospecho don Ángel, pero ese deseo hágalo usted extensible a todos los compañeros del gremio. Nosotros pasamos de enemigos a divinos en cuestión de un resfriado.

-Yo no lo expresaría así, don Luis, como médicos el respeto lo tenemos  ganado. Ya lo irá viendo. Otra cosa es que nadie desee ver pasar su figura por el zaguán de casa. “Ha llegado el médico de los mosquitos”, dirán.

-No desearán tener que llamarme, pero es seguro que se alegrarán de verme.

Luis Sánchez Sola (Pinilla. Historia de una familia de Daimiel. 1994)
Luis Sánchez Sola (Pinilla. Historia de una familia de Daimiel. 1994)

Don Ángel le ha pasado las visitas de la mañana a su hermano Ramón, también inspector médico municipal. Hoy emplea la jornada en aleccionar al doctor Sánchez Sola que llegó al pueblo hace unas semanas pero con quien todavía no había mantenido una charla larga y tendida. Abrieron la mañana visitando las boticas del pueblo. Aunque don Ángel le había asegurado que existencias hay de sobra, el joven doctor madrileño, metódico y disciplinado, ha considerado más oportuno elaborar un inventario preciso de quinina y antipalúdico Robur, y de paso, saludar y ganarse la estima del personal farmacéutico. Han dejado aparcada la jardinera de cuatro ruedas y amarradas las bestias junto al bar España. Iban a encerrar el carruaje en casa de don Ángel  pero al final echarán la mañana entera. Cuando abra un poco el cielo han hablado de acercarse a la ribera del Guadiana; a una de las fincas de Federico Pinilla, en el camino que enlaza los molinos de Molemocho y Puente Navarro. Sánchez Sola está interesado en las implicaciones de una de las batallas que agricultores, obreros y parados manchegos están librando con Madrid. Una contienda por la prosperidad y contra el hambre que tiene a las derechas y las izquierdas de La Mancha combatiendo en el mismo bando como se comprobó anteayer en Alcázar. Es de lo que se habla hace meses en el sindicato agrícola y es la información que este 13 de diciembre ocupa la primera de El Pueblo Manchego, el diario que asoma del maletín de Ruiz-Valdepeñas.

 

Dos días atrás. Domingo 11 de diciembre de 1932. Teatro Principal de Alcázar de San Juan.

-Porque, compañeros, lo que aquí estamos expresando todos, debe tener eco fuera de  este foro. Ha de escucharse en la calle, nuestras voces han de retumbar en Madrid. No tendrán más remedio que asumir la justicia de nuestras reclamaciones. Habrán de darse cuenta de que no podemos seguir siendo los olvidados. Ahora sí vamos en serio. Aquí tenemos decenas de miles de personas dispuestas a trabajar, miles de propietarios deseando dar trabajo. Todos ilusionados y dispuestos a invertir lo necesario para hacer rendir esta tierra al máximo. Estamos decididos a impedir que se nos arrebate el bien más preciado, estamos obligados a demostrarles que también albergamos proyectos. ¡Y no es cosa de hoy! ¡No! Y no son ensoñaciones, ni odiseas. Es ciencia, señores, es el arma contra el hambre. Y la tenemos a mano, más cerca que nunca. ¿Vamos a permitir que cuatro estómagos agradecidos de Madrid decidan nuestro futuro como quien emplea su destino en una partida de cartas? No, señores, de aquí habrá de salir una posición unívoca, sin dobleces.  No pensarían que íbamos a permanecer al margen, callados como rameras mientras prostituyen el bienestar de nuestras familias. No estamos dispuestos a dejarnos arrebatar el agua que de modo imprescindible necesitan de la integridad del Alto Guadiana para que no se agoten los quince mil pozos que nos alimentan.

La concurrencia irrumpe en una salva de aplausos al rebufo de la elocuencia  del alcalde de Daimiel Antonio Maján que abandona el atril desde el que se ha dirigido a sus homólogos de Valdepeñas, Villarrubia de los Ojos, Tomelloso, Manzanares o el anfitrión alcazareño. Un discurso que, como todos los precedentes, ha encendido el orgullo de los invitados a esta asamblea en el Teatro Principal. En primera fila, las más altas autoridades, los señores diputados en Las Cortes: Manuel Ossorio Florit de Derecha Liberal Republicana, su compañero Cirilo del Río y tres socialistas Gumersindo Alberca, Pedro Vicente Gómez y Antonio Cabrera. Asisten también representantes de Gobernación y de la Junta de Iniciativas Hidráulicas.

Soliviantados por el reciente anuncio del ministro de Obras Públicas, el socialista Indalencio Prieto, se han citado este domingo para subrayar sus propósitos de impedir el despojo de las aguas de La Mancha. Bracearán hasta la extenuación por revertir el proyecto enemigo que pretende conducir las aguas del Alto Guadiana hasta el Levante. Sería el fin, dicen, del edén de Ruidera, la defunción del río, una esquela clavada en el campo.

Transcurridas no menos de ocho horas de reuniones y ponencias agotadoras en sesiones de mañana y tarde, aprueban las siguientes conclusiones:

 1ª Protestar enérgicamente contra el Gobierno por la proyectada idea de llevar a Levante las aguas del Guadiana, que son de La Mancha y de ellas se necesita para sus campos y abastecimiento de poblaciones.

2º Que se realicen las obras hidráulicas acordadas con carácter urgente.

3º Una comisión permanente integrada  por los alcaldes de Valdepeñas, Tomelloso, Manzanares y Alcázar y todos los diputados provinciales para elevar la demanda y defenderla.

El segundo de los puntos es el caballo de Troya con el que esperan dinamitar el proyecto contendiente; el quijotesco empellón que habrá de desvestir el santo al que rezan en las provincias del Levante para dirigir esas inversiones a regar a mansalva los campos de San Juan, la delgada capa de tierra y caliza que bajo sí alberga un mar de agua. Las obras hidráulicas que han de ganarse el beneplácito del equipo de Indalencio Prieto -y por ende la inversión de Fomento- merecen tanta atención como las que contemplan canalizar el agua hacia las regiones del Mediterráneo. No es capricho ni quimera, pues se fundamentan en los recientes estudios de Eduardo Hernández Pacheco, el más ilustre geólogo del país.

Eduardo Hernandez-Pacheco
Eduardo Hernandez-Pacheco  (biologia-en-internet.com)

Hernández Pacheco se ha pasado meses en el campo de San Juan, en el entorno del Guadiana y sus afluentes sondeando procelosamente las tierras en pos de desentrañar certezas sobre la opulencia y condición del agua que corre bajo nuestros pies, siguiendo la pista cervantina de ese río que nace en Ruidera y se infiltra después para aflorar en los ojos. No ha hallado conclusión que sustente el supuesto curso intermitente de un Guadiana único e indivisible pero sí de la existencia de un acuífero que en enormes superficies de hectáreas se ofrece a pocos metros de profundidad. También ha constatado la prevalencia de corrientes subterráneas que fluyen río abajo. Fue en la última semana de la Monarquía. El 4 de abril de 1931 uno de sus ayudantes echó tres kilos de fluoresceína en un sondeo de Venta de Quesada, treinta horas después se advirtió la presencia de ese colorante, doce kilómetros al oeste. El agua teñida de verde estuvo brotando de manera apreciable durante tres días en el Ojo de Mari López. Había culebreado bajo el suelo a una velocidad de 11 metros por segundo para plantarse en los mismísimos Ojos del Guadiana.

El afamado geólogo escribiría -meses después de avanzar lo descubierto a los lugareños- que la comarca manchega “tiene una perspectiva agrícola de gran porvenir, porque a sus fundamentales cultivos, el viñedo y los cereales de secano, puede unir la complementariedad de los regadíos de verano. Cuestión de gran interés social, pues las épocas de paro que los dos primeros cultivos se imponen, se solventarían con la difusión e intensidad de los de regadío, especialmente el paro que se presenta después de la recolección de las mieses”. Ni el Mesías podría haber regalado semejante mensaje a los oídos de nuestra gente. Esa era la clave, el oro de esta tierra es el agua, las superficiales del Alto Guadiana  y las subterráneas. Estaba seguro Hernández-Pacheco de que la llanura de San Juan era una zona privilegiada por disponer de “una capa de agua muy importante en el subsuelo”, si bien advierte de lo malo que sería una proliferación de sondeos “sin un plan racional” debiéndose autorizar extracciones de agua en la cantidad que por cada perforación aconseje la prudencia.

Todo esto lo contó en vísperas de San Isidro del año pasado a algunos socios del Sindicato Agrícola de Daimiel cuando dio positivo la prueba de la fluoresceína.

-Es cuestión de estudiar previamente y con detenimiento las obras que pudieran acometerse de encauzamiento de los ríos que cruzan y la desecación de las zonas pantanosas del Guadiana. Puede acometerse, señores -afirmaba el científico en el casinillo del Sindicato- . Eso sí, aunque por una parte podrían permitir poner en cultivo extensiones de terreno hoy encharcadas, pudiera ocurrir también que ocasionasen profunda modificación en el régimen hidrológico subterráneo de la comarca.

De resultas que había que aprovechar todas las tierras para fines agrícolas porque les habían hablado del mar de agua bajo los pies. En cuestión de meses, Villarrubia empezó a mover papeles. El pasado agosto el ayuntamiento aprobó en pleno remitir al Ministerio de Fomento una petición para el encauzamiento del Gigüela. Su alcalde pidió a Daimiel que se uniera al proyecto y que, por su parte, solicitara la expropiación del molino de Puente Navarro. El consistorio daimieleño dio el visto bueno un mes después. Pretendían tirar abajo la presa para que el río corriese. Para poder salvar el escollo de molineros y propietarios de tablas se recurrió a la Ley de Aguas.

Ahora bien, imperaba otra cuestión por resolver: la propiedad de esas tierras liberadas de agua. La primera legislación a la que se acudió fue la Ley Cambó para desecar terrenos pantanosos de dominio público cuando el Estado declarara de utilidad pública el proyecto. Para evitar que se dilate el proceso, por la oposición de unos propietarios que defienden aquello como suyo, se ha apelado a la vigente Ley de Aguas que prima la condición de insalubridad independientemente de la titularidad de “las tierras con agua” como gusta llamarlas al Marqués de Perinat. El caso es que han proliferado los informes expedidos por las Juntas Locales de Sanidad dando fe de lo nocivo para la salud que es la inmensa ribera encharcada del Guadiana.

Estamos ante la resurreción de aquello que se tuvo en mente hace dos décadas. El entonces propietario de la Olivi, August Issanjou, mandó definir un ambicioso proyecto de desecación “por cuestión de salud”, pero terminó en un cajón de La Francia.

Y en medio de todo esto, Hernández-Pacheco con su estudio inyectando carburante, poniendo en valor el subsuelo.

Libro pacheco

Este 13 de diciembre, los reunidos en el Teatro Principal de Alcázar quieren echarle un pulso al Levante. Irán a Madrid con un plan debajo del brazo. Entre esos papeles, el proyecto para canalizar el Gigüela que hace cinco días el arquitecto detalló pormenorizadamente a la comisión de Obras Públicas del Ayuntamiento de Villarrubia.

Agrarios, radicales, mauristas, socialistas, propietarios y obreros, todos miran al Guadiana, todos quieren callar el hambre. Enemigo anopheles, amigo río.

Leer Capítulo VII, Episodio 3º “Algo que celebrar”

Foto de Emilio Aguirre Moraga

La perenne crisis política (Cap.VII Ep. 1º)

(episodio anterior)

17 de noviembre de 1932

- No se puede tratar a la ligera y usted lo sabe, alcalde. Si tenemos que regresar mañana, yo el primero y si hay que estudiar las cuentas punto por punto… hasta que amanezca –protesta el maurista Adrián Lozano mientras asienten con la cabeza sus compañeros de filas Pantaleón Pozuelo y Ramón García-Muñoz Yepes.

-¿Se hace usted cargo, señor Lozano, de que enfilamos el fin de año y el ayuntamiento hecho unos zorros?  El esfuerzo, sobra que se lo explique, ha sido ímprobo. Un servidor acaba de tomar asiento y, estando feo que yo lo diga, más no se puede hacer con todo el papeleo que me he encontrado en Alcaldía. Los presupuestos están vivos –continúa el lerrouxista Antonio Maján-, aprobémoslos, tiremos para adelante y andando haremos camino. Si lo consideran oportuno, suspendemos la sesión, lo estudian unas horas y esta tarde reanudamos. Pero les aviso de que de hoy no pasan. Me niego a darle cuatro o cinco días más como usted me pide. A las dos, todos aquí de nuevo.

Tal vez porque la corporación ha llegado a medio comer o por el letargo de las cabezas en periodo de siesta, pero las dos horas de sobremesa apenas han nutrido para abordar los gastos de personal entre un sinfín de voces, a cual más violenta.

Retoman los concejales a las ocho de la tarde tras un receso de cuatro horas para, casi frisando la medianoche, dar luz verde a un montante de 573.126,60 pesetas. Esta suma habrá de cubrir los imperativos municipales para el año 33. Seguro que se cumplirá hasta el último céntimo con la columna de gastos. Cómo entrará ese dinero en el haber de ingresos, a estas alturas ni lo saben ni quieren pensarlo. El presupuesto se ha incrementado un 15 por ciento respecto a lo planificado antaño para el presente ejercicio, pero es seguro que vendrá corto habida cuenta de la holgura que tiene el agujero por donde fluyen a toda presión las ayudas al paro.

Antonio Maján Pinilla firma sus primeros presupuestos con una pluma de alcalde eventual, de aire caduco. Ha asumido el mando sin quererlo. Porfirio Rodríguez ya es historia entre los regidores municipales luego de una salida digna del sillón principal, carta de dimisión mediante. Fue el 17 de septiembre cuando el secretario resolvió el misterio del frecuente extravío de sus funciones leyendo el siguiente escrito.

 

Presento a esta corporación mi dimisión irrevocable por tener que atender asuntos particulares de manera urgente. Además, respecto a mis tareas como concejal, solicito un mes de permiso

Porfirio Rodríguez

Escuchado por los doce concejales presentes -solo la mitad más uno del pleno, y gracias-,  éstos aceptaron las razones y acordaron informar de la mayor al gobernador civil. Maján, todavía primer teniente alcalde, pidió que se consignara un voto de gracia por la labor realizada, exactamente 11 meses; descontando las últimas cinco semanas en las que Porfirio no puso un pie en el ayuntamiento. De hecho, persisten fundadas dudas sobre si el afiliado de Acción Agraria ha pactado su salida con la superioridad como así vienen sospechando los de la Casa del Pueblo.

Fue en la sesión del 27 de agosto cuando el socialista Infante creyó ver saltar la liebre.

-Quiero denunciar, y que conste en acta, que este ayuntamiento nos está ocultando la verdad sobre las reiteradas ausencias del alcalde-presidente. El señor Porfirio Rodríguez, según fuentes muy fiables, no está de permiso. El señor alcalde ha sido destituido por el gobernador civil por no izar la bandera tricolor en el balcón del ayuntamiento.

Aquel día, a las puertas de Feria, apenas asistían ocho ediles a la sesión. Por supuesto, no estaba el presunto interfecto político. Manuel Ortega presidía un pleno esmirriado y no dio la réplica esperada cuando de rebatir una falacia se trata. Solo señaló que a él no le constaba.

-Aquí no se ha recibido oficio ni telegrama alguno de destitución.

El 22 de septiembre Maján fue elegido por mayoría simple alcalde interino del ayuntamiento de Daimiel. Y tan simple, la mitad más uno de los ocho presentes. Concejal electo en las parciales del año pasado, Antonio Maján Pinilla es desde entonces uno más del grupo dominante en la corporación, el Partido Radical, del que su hermano Filiberto es presidente en Daimiel.  El nuevo alcalde es un diletante  fotógrafo que se gana el pan como procurador de los tribunales de Ciudad Real. Un jurista de prestigio en la capitaleja al que la República ya le ha encajado un susto colosal. Se lo llevó el año pasado antes de Feria cuando le amenazaron de muerte una multitud de socialistas e incluso alguno intentó acabar con su vida por haberse opuesto a que el presupuesto para la Patrona se destinara a una comida de pobres. No es que se mostrase en contra de la dádiva a los más desfavorecidos, solo que se negó a sisar a la Virgen de las Cruces sus tradicionales agasajos. Y lo pagó con la reprobación de los obreros y casi le cobran el precio más alto.

Con esos antecedentes, huelga preguntarle si es plato de buen gusto asumir las riendas del ayuntamiento y someterse al irremediable desgaste que en estos días acarrea la tarea municipal. Pues, como poco, es una carga plúmbea para un jurista al que no le falta trabajo,  ni tierra, ni casa y que no solo ha de regir en el consistorio sino además, como ocurrió el otro domingo, mediar en los conflictos más prosaicos que uno pudiere imaginarse. Que baje Dios y lo vea, el señor alcalde convenciendo a una cupletista para que muestre sus bajos al dudoso respetable.

El sainete tuvo su origen en el sugerente cartel anunciador colgado en la Plaza de la República. “El conejo de la Eufrasia” era la función teatral que Ernesto García-Muñoz Yepes, el hermano de Ramón el concejal, había contratado con el irreprochable fin de hacer una onerosa caja llenando el Ayala. Objetivo al que sin duda coadyuvaría el apostille que acompañaba al título de la obra “Recomendado solo para hombres”. Quién iba a pensar que la protagonista, efectivamente, saltaría al escenario con un conejo y todo lo suyo tapado hasta donde admite la decencia.

-¡Esto es una estafa! ¡Una vergüenza! Que nos devuelvan el dinero -gritaban desde el patio de butacas obreros e ilustrados, decepcionados por no avistar el asunto de la protagonista.

No había quien calmara a las masas. Ni siquiera las otras dos actrices más ligeras de ropa que dejaron ver generosamente la entrepierna e incluso la delantera. Demasiado flacas y feúchas al lado de la Eufrasia, bella y lustrosa. Además, fue por ver su conejo por el que  pagaron y llevaban toda la semana comentando.

-¡Esto es un timo! ¡Un escándalo! –proferían cada vez más desairados.

Las autoridades tuvieron que interceder para evitar daños materiales en el anfiteatro y para despejar incontables objetos voladores que caían a los pies de las actrices mientras la barahúnda rugía. No fue cosa de broma. Para revocar la zapatiesta, el propio alcalde bajó del palco y subió a las tablas.

-¡Que la enseñe Maján! –bromeaba alguno.

-Atienda Eufrasia…-empezó a musitar el alcalde, pegando su boca a la oreja de la artista.

-No me llamo Eufrasia, señor –interrumpió la actriz con la voz temblorosa y el susto en el cuerpo.

-Señorita, su nombre  es lo de menos –continúo Maján- Le parecerá una locura, yo no sé quién tendrá la culpa pero a estas alturas sí sé que solo hay una solución para que todos, usted y yo incluidos, salgamos del teatro de una pieza y con todo en su sitio. Hágame caso que conozco el percal.

-¿Usted quién es?- preguntó la Eufrasia.

-La primera autoridad del pueblo y, por el bien del orden público,  no me haga que le exija lo que usted se imagina. Comprenda el embarazo que supone esto para un caballero como yo, así que no se lo piense. Todos éstos, de momento, ladran pero no muerden. Acabamos pronto, recogemos y cada mochuelo a su olivo.

La Eufrasia enseñó el conejo y aquí paz y después gloria.

Así estrenó  Maján su cargó hace unas semanas. Si el año pasado a su antecesor Porfirio también se le revolucionó el gallinero con aquel torrente de paraguas y porrazos cuando echaban una de Buster Keaton.  Doce meses y un alcalde después el público daimileño no ha experimentado un ápice de refinamiento. Los espectáculos, en realidad, pagan las iras de una sociedad en permanente estado de excitación. Ya no hay sesiones tranquilas, ni en el Ayala, ni en la casa consistorial.

- Pido que se arme con urgencia a los guardias municipales. En la actualidad se encuentran completamente indefensos. De ese modo no se dará lugar a que se produzcan incidentes como los acaecidos la otra noche –solicitó Pantaléon dando paso a un encendido debate, resuelto con acuerdo.

-Este alcalde recibe pues un voto de confianza para que se adquieran con toda urgencia las porras, revólveres o pistolas que sean necesarias –concluyó Maján, la sesión plenaria celebrada cinco días después de la algarada en el Teatro.

Antonio Maján. Periódico Las Tablas. septiembre de 1995.
Periódico Las Tablas. septiembre de 1995.

26 de noviembre Nueve días después de los presupuestos

Ayer tarde llegó a telégrafos un mandado remitido en Ciudad Real avisando de la visita hoy de Pedro Gallego, delegado del gobernador provincial. Forma parte de la ronda habitual que este señor realiza por la comarca para supervisar el estado de las cosas y despachar los temas conflictivos que casi siempre tienen que ver con la falta de dinero y el exceso de paro. Son las once de la mañana, Gallego se sienta como suele en el sillón reservado para la máxima autoridad en la sala. El alcalde se acomoda a su derecha. De los veintidós lugares reservados para otros tantos ediles, solo están ocupados una decena, el del subdelegado incluido. Maján da los buenos días y cede la palabra al enviado del gobernador Fernández Mato, militante de ORGA, Organización Republicana Gallega Autónoma. Azaña reparte cargos entre los partidos que enjambran la república y en junio mandó un gallego a La Mancha a poner orden. El cuarto gobernador en doce meses. Pero eso es otra historia.

-No puede admitirse que a una sesión en segunda convocatoria asistan tan pocos concejales, esto revela que hay muy poco interés por la gestión del municipio del que les han hecho responsables. Que en un pueblo de la categoría de Daimiel –continúa Gallego- suceda esto y sobre todo en un régimen republicano…  De seguir así la cosa nos obligarán a suprimir las funciones de la corporación. No duden de que, de persistir el desinterés que hoy veo, tomaremos las riendas e impondremos un régimen de tutela, porque ustedes habrán demostrado su absoluta incapacidad para gobernarse. De hecho tendré que dar cuenta para que se adopten las medidas pertinentes y cambie esta situación de vida o muerte para el municipio.

Para mitigar el enfado del delegado, los presentes acuerdan dar cumplimiento a una circular del Gobernador acordando la adquisición de una alegoría de la República y un retrato del jefe de Estado con destino a la casa cuartel de la Guardia Civil. Todo, por supuesto, cargado a presupuestos locales.

Una semana después

Tres concejales más que en la última sesión, aun así, clarean diez huecos. Una de las poltronas  ni se sabe cuándo fue la última vez que recibió unas posaderas y hoy se anuncia que su itinerante, el exalcalde Joaquín Pinilla, no volverá a acomodarse en ella. En el primer punto del orden del día se ha vuelto escuchar a Pantaleón debatir con todos, le llevan los demonios tanta desidia. Encima le han desposeído de la tenencia de Alcaldía que le cayó tras el abandono de Porfirio, otro en paradero desconocido. Apelan al artículo 54 de la Ley Municipal, Pantaleón aduce  que, aunque en su día dejó la Presidencia por motivos de salud, nunca ha aparcado su puesto de concejal y recuerda que fue el más votado en las parciales de mayo del 31. Dice eso y calla lo que piensa, lo inútiles que son.

-Señores, volvamos al orden. Punto dos.  El señor Joaquín Pinilla envía un oficio anunciando su dimisión de esta corporación. Alega que sus muchas ocupaciones le impiden honrar un puesto de tamaña envergadura. Agradece la confianza de todos y ruega se comprenda y se tenga en consideración los motivos que aquí presenta  -el alcalde Maján, devuelve la carta al secretario y se dirige a la sala con la mirada al frente-. En mi opinión, creo que debemos admitir su renuncia, aun lamentando la pérdida de una persona que durante su desempeño de alcalde empezó la regeneración del municipio y cuya gestión fue aplaudida por todos los pueblos –Vicente Aldea y Ricardo Fisac se adhieren personalmente a las palabras. La dimisión de Joaquín Pinilla es admitida con voto en contra de Pantaleón Pozuelo.

 Día de la Inmaculada  

Concluyeron estos días de atrás las charlas apologetas oficiadas por el capellán castrense Enrique Fisac Aranda y organizadas por Alianza Femenina. También se presentó la memoria anual de la asociación y del Sindicato Obrero Católico Femenino con informe de los distintos talleres realizados de corte, bordado y labores en general, además de lo concerniente a la sección de Beneficencia. Por lo demás, las católicas han procurado una nueva sección catequista y, para formación de las bisoñas, un aparato de proyección cinematográfica que instruirá a doscientas cincuenta niñas (de doce años en adelante) antes de que ingresen como asociadas al Sindicato.

Alianza Femenina o Acción Católica, como se prefiera, es una agrupación artística, cultural, artesana y benéfica de mujeres cristianas que entre otros servicios, como se ve,  ofrece más de veinte comidas diarias a pobres, impedidos y vergonzantes. Superan las doscientas asociadas cuyas cuotas anuales rondan en suma las seis mil pesetas. Es tradición, por ejemplo, agasajar a las niñas en la primera comunión. Como mínimo saludan el sacramento con una copiosa merendola. La presidenta y alma máter es Consuelo Fisac Aranda, hermana del capellán Enrique. Se reúnen en el número cuatro de la calle Alcalá Zamora, aunque ellas le siguen llamando Alfonso XII.

Igual que Acción Agraria Manchega se emparenta con el Sindicato Agrícola Católico, Alianza Femenina tiene su filial  en el  Sindicato de Obreras, si bien ellas lo utilizan más como cantera. Las católicas son incluso más influyentes entre las féminas que sus maridos los agrarios entre los hombres. La doctrina de las sindicadas se estima que absorbe el 80 por ciento del censo obrero femenino. Aunque tutelado por Alianza Femenina, el sindicato tiene dirección autónoma. Preside Ramona Martín Gi, dirige su hermana Casilda.  Ellas conducen y promueven los talleres escuela. Les viene bien que su madre Rosario Muñoz de Morales tenga uno de los talleres de bordado con mayor faena del pueblo.

Este día de la Purísima, todas tienen cita con la iglesia. Faltan algunos hombres en la misa que coincide con el pleno, porque es jueves y toca. Como es fiesta, se congrega en el salón un asombroso número de concejales, dieciocho. Anima que queda poco para Navidad y es de costumbre advertir en la Inmaculada los primeros olores de Nochebuena. Pero la paz queda lejos.

La escena se repite. Nuevo incidente en la sala, el alcalde y Pantaleón de nuevo a la gresca. Interrupciones en el uso de la palabra y expresiones impertinentes. El concejal afea la actitud del primer edil y en este caso haya el respaldo de Aldea y Porfirio, el ex que ha vuelto de su permiso. Toca elegir primer teniente alcalde. Pantaleón obtiene la mayoría de los apoyos, él ha votado en blanco y ha abandonado la sala durante el proceso, enrabietado aún por la falta de seriedad para designar un cargo que ha arrastrado días y días de disputas. El secretario sale al soportal de la Plaza en busca de Pantaleón y de los socialistas Infante y Gómez-Limón. El secretario Urgellés comunica el resultado.

-He de expresar mi gratitud por el acierto con el que se ha pronunciado la corporación en esta sesión histórica por la forma en la que se han resuelto las discrepancias existentes, quedando zanjada la cuestión en beneficio de todos y haberse evitado de esta manera las derivaciones que hubieran podido surgir como consecuencia de los diversos hechos acaecidos en la sesión anterior y en la presente –continúa Pantaleón- Igual satisfacción, estimo, le ha de producir a la superioridad gubernativa. Pido se lea el artículo 116 de la ley municipal sobre actuaciones de los tenientes alcalde –así se hace.

6 días más tarde. Madrid, Cuesta de Santo Domingo, número 22

-Si se decide por ésta, habrá comprado  la más apropiada para un caballero. Pequeña, discreta y sin falta de detalle. Mire, mire, todo grabado a mano. Esta franja la tiene en marrón, beige o en negro.

-¿A usted  cuál le gusta más?

-Depende del uso que vaya a darle. Más sufrida es la negra, si quiere presumir, como el acabado en cuero…

-¿De precio?

-Se llevan poco.

-Me quedo con  la negra.

- Perfecto, buena adquisición. En estos tiempos, hay que ganarse el respeto. ¿La meto en  el estuche o se la lleva puesta? –sonríe el dependiente.

-Métala en la caja mejor.

-Bien, nombre, apellidos, dirección y firma. Dentro lleva la garantía de autenticidad y todo el papeleo pertinente. Pistola, calibre 9mm, modelo Star y número de fabricación D 21445 –extiende el libro de registro- Pues muchas gracias y buen viaje.

-Muy amable, que les vaya bien.

Chirría la puerta recia de la Armería de Juan Alonso Pérez. Sol de invierno en Madrid. Luz bajo cero, brisa heladora que remonta desde el río Manzanares y cala el gabán. Todavía tiene tiempo don Porfirio Rodríguez para subir por San Bernardo y darse una vuelta por Gran Vía. Con suerte puede echarse hasta un cafelito con Jiménez de los Galanes si tiene turno en los almacenes Madrid-París. Siempre gusta ver a uno del pueblo.

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