Foto de Emilio Aguirre Moraga

El hombre obsesionado con ser pájaro (Cap.IX Ep.6º)

(episodio anterior)

Sábado 24 de febrero de 1934

La Pepa, la sirena de La Francia, anuncia la entrada de los obreros en la Olivi, e igual avisa a los empleados de don Max que propaga sus ondas pueblo adentro para reclamo de los trabajadores de la Fábrica de Los Pinilla. Con el zumbar de La Pepa, los del turno de noche de la almazara de don Federico entienden que han llegado las ocho. Ni encargado, ni capataz, precisan más señal para detener las rulas de piedras. Con cinco minutos de propina, dejan en orden el molino de aceite para los compañeros ya prestos a darles el relevo. El arroyo de obreros que cada jornada a esta hora fluye por la calle Estación, hoy es un río que remonta a contracorriente. No bajan al pueblo, suben para salir de él. Son más y algunos menudos. Niños y madres a todo prisa, camino del campo persiguiendo una causa fascinante y excepcional.

Al torrente de público curioso se unen instintivamente estos mozos de la almazara y, luego de dos centenares de pasos, hacen lo propio los empleados de la Olivi. El volumen de gentío ha sorteado los hierros y traviesas del ferrocarril cruzando por el paso a nivel que conduce hasta Valdepeñas. No caminan a la conquista de las tierras del sur, marchan a vitorear a quienes sedujeron los cielos para España.

En el campo de aviación, el cabo ha sido informado de que todo transcurre según lo previsto. A las 7:45 ha despegado de Cuatro Vientos el autogiro de Juan de la Cierva. El revolucionario aparato del ilustre ingeniero murciano sobrevuela la meseta. Se le espera con impaciencia. El inventor pilota el engendro de hierro y madera y, por primera vez, le acompaña su esposa María Luisa Gómez-Acebo. Es por ello que Juan de la Cierva, antes de descender hasta los suelos de Córdoba, ha previsto que su señora estire las piernas durante una primera escala en el aeródromo de Daimiel.

El aeródromo es una romería. Todos celebran y aguardan curiosos a que aparezca el ingenio del que tanto se ha escrito desde que hace una década lograra levantar el vuelo propulsado por su enorme hélice y hace seis temporadas salvara el Canal de La Mancha. Molinillo de palas apaisadas, un juguete fastuoso que ha puesto a España en el mapa mundial de la invención aeronáutica gracias el hombre que desde los 16 años creyó posible el sueño de sentirse un pájaro.

Los suboficiales y rasos del campo de aviación entretienen a los niños que visitan por primera vez esta planicie, ubicada entre los kilómetros seis y siete de la carretera de Valdepeñas. Los mismos uniformados que llevan años mereciendo el cariño y reconocimiento del pueblo por su altruismo. Jóvenes que en sus ratos libres se dedican a instruir en las primeras letras a los muchachos de las casillas próximas cuyos padres ni pueden ni tienen tiempo de llevarlos a las escuelas del pueblo.

A poco de las nueve, niños y mayores suspenden la cháchara y elevan sus ojos al cielo. La ausencia de viento ha impedido que el eco de los motores alertaran de la inminente llegada de los ilustres. Apenas dos lunares en el celeste despejado y los dedos señalando “allí, allí, por allí vienen”.

El autogiro aproximándose a Daimiel (foto tomada por Emilio Aguirre)
El autogiro aproximándose a Daimiel (foto tomada por Emilio Aguirre)

En vanguardia el autogiro y, escoltando, el Jesús del Gran Poder; un Breguet XIX pilotado por Carlos Chovo y tripulado por el capitán Iglesias. Otro aparato heroico de la Fuerza Aérea Española. Aunque de patente francesa, se fabricó en las talleres CASA de Getafe. Dentro de un mes se cumplirán cinco años de la hazaña satisfecha a medias. El Jesús del Gran Poder superó los 6.500 kilómetros de un tirón, desde Sevilla hasta Bahía en Brasil; pero fracasó en el intento de plantarse en Río de Janeiro. Resistió el récord mundial de los italianos Ferrarín y Del Prete.

El Jesús del Gran Poder, que ya ruge a dos centenares de pies de la pista de aterrizaje, es lo más descollante del inventario de nuestros ejércitos. Aún así, más hubiera disfrutado Antonio Reneses y Vicente Noblejas haciéndose la foto con su hermano el Cuatro Vientos, el Breguet XIX modelo Superbidón del que no se tienen noticias desde hace ocho meses. Ni rastro del aparato, ni del amigo Barberán. El Cuatro Vientos despegó de Sevilla el pasado mes de junio y, sobrevelando el charco, alcanzó la añorada Camagüey sin hacer una sola escala. Una proeza de 7.895 kilómetros. Sin embargo, desapareció hasta nunca jamás cuando tras los fastos y loores durante la recepción en La Habana reanudó el vuelo rumbo a México. Fuera el mar o la tierra quien se tragara a los héroes, lo cierto es que el siniestro sepultó los días de jubileo del Mayor Barberán y sus batidas de caza junto a sus amigos de Daimiel.

Son las 9 de la mañana. El autogiro acorta su distancia con el suelo descendiendo en perpendicular. Lento pero seguro. Millares de personas esperan. Al tocar tierra estalla una salva de aplausos y vítores a España y a Juan de la Cierva. El ingeniero ayuda a bajar a su esposa. A una distancia prudencial -pues hay peligro aún en la desaceleración de las hélices- espera el teniente alcalde Antonio Maján.

-Muy buenos días, señor de la Cierva. Soy el teniente de alcalde Antonio Maján. Le traigo un afectuoso saludo de nuestro alcalde el coronel Briso de Montiano a quien sabrá excusar por un compromiso familiar ineludible.

-Lo primero es lo primero -suaviza De la Cierva.

-Como usted mismo puede comprobar -miran ambos alrededor-, es un inmenso honor recibirle, para el Ayuntamiento como para el pueblo entero.

-Muchas gracias, espero que hayan dejado ustedes a alguien guardando las casas -bromea el ingeniero al tiempo que se despoja del casco.

-¿Qué tal ha ido el viaje, señor? -pregunta el exconcejal Reneses, el gran artífice de que el Ministerio eligiera estas tierras para asentar un campo de aviación imprescindible en la ruta de Madrid al sur.

-Según lo previsto, cinco minutos antes de lo pautado incluso.

-Pase si quiere usted a la caseta, tenemos café recién hecho, les vendrá bien. Señora -saluda uno de los suboficiales del Ejército a la esposa del ingeniero y, acto seguido,se cuadra para saludar a los tripulantes del Jesús del Gran Poder- Mi capitán, a sus órdenes, cuando usted guste sería un placer enseñarle nuestras instalaciones.

Mientras las autoridades departen de los suyo entre formalismos y chascarrillos, el pueblo llano merodea en torno al autogiro, atraídos por el magnetismo de la máquina. Los hay quienes hacen el ademán de encaramarse al Jesús del Gran Poder. Pose para una foto de recuerdo con la que presumir. La chapa del Breguet aún mantiene el calor desprendido tras el esfuerzo de su medio millar de caballos y, a tiro de piedra, los mecánicos repostan combustible en el tanque del autogiro.

AUTOGIRO
Antonio Reneses, su esposa, hija y yerno, el veterinario Gregorio Quintero (foto tomada por Emilio Aguirre)

-Todo está listo señor ¿cuando usted desee nos ponemos en marcha? -es informado De La Cierva.

-Pues si al capitán Iglesias le parece bien, podemos retomar -dirigiéndose a Maján- aún nos quedan casi dos terceras partes de trayecto.

Pasan treinta y cinco minutos de las nueve y media. La hélice centrifuga violentamente toda impureza renuente en el firme de aterrizaje. Las señoritas se protegen el cabello para no verse despeinadas. Si el aterrizaje abrió bocas, es todavía mayor la estupefacción plasmada en los rostros de los presentes ante el modo de levitar del autogiro. Como una mosca elefantiásica despega en vertical hasta los ocho metros de altura. Aguanta suspendido y ufano. Es el diestro que reta al tendido luego de una espléndida faena, plenamente seguro de que lo siguiente son aplausos y solo aplausos.

La próxima parada de la expedición será Córdoba y, para terminar, el aeródromo de Tablada en Sevilla. En tres cuartos de hora sobrevolarán Sierra Morena. Desde las alturas de La Mancha, don Juan y señora tienen el gesto de saludar con la mano a la decena de vecinos plantados junto a la carretera de Valdepeñas. Exhaustos después de una esprín infructuso. No han llegado a tiempo para las fotos, el premio es verlos volar, alejarse camino de Despeñaperros. AERODROMO OK 001

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Foto de Emilio Aguirre Moraga

Tanta gloria lleves… y los jóvenes de derechas (Cap.IX Ep.5º)

(episodio anterior)

2 enero de 1934. Ayuntamiento. Despacho de Ramón Briso de Montiano

-¿Da su permiso, don Ramón? -excusa Mario Ferrer Carrillo, oficial mayor de Secretaría.

-Adelante -concede el alcalde.

-Acaban de traerla desde el sindicato. Quieren que le eche usted un vistazo antes de remitirla.

-Sí, ya me han contado. No espere mi respuesta. Lo que hayan escrito, bien está. Dígales que procedan lo más pronto posible -mira el reloj Briso- tal vez dé tiempo a que mañana salga publicada. No es conveniente dejar pasar un día más.

Esperan que mañana salga en los papeles el implacable contraataque al demoledor artículo de Carnicero en El Socialista donde bosquejaba un dantesco malvivir de los obreros, enmugreciendo la conducta de las derechas dominantes y de sus dirigentes. La carta que han dado a Briso para su supervisión va dirigida al gobernador y con copia a El Pueblo Manchego.

Se le informa a usted para que vea que los ciudadanos de Daimiel no optan por tomarse la justicia por su mano. Afortunadamente este señor no ha nacido en Daimiel y en él no dejará más que un triste recuerdo de su paso o estancia en nuestro pueblo en el que vive sin que se le conozca otro trabajo que el de embaucar a los pocos infelices que aún le siguen a cambio de falsas promesas de supuestas redenciones. En Daimiel no hay paro actualmente ni ha habido otra cosa que el inevitable periodo de transición entre la vendimia y la poda de la vid. Según el certificado que adjuntamos de la Oficina de Colocación Obrera cuya junta preside el presidente de la Casa del Pueblo Ramón Benito, a 31 de diciembre sólo hay parados 7 obreros agrícolas y 2 gañanes. Hoy 3 y 3. Es una falsedad decir que familias enteras no han comido pan en varias semanas por haberse negado los patronos a dar trabajo o decir que familias enteras van pidiendo limosna. Ni respondemos a la calumnia que ya resolverán las autoridades sobre falsas palizas brutales y ametrallamiento por la espalda a obreros que buscan trabajo. Sí llamamos la atención sobre la amenaza que envuelve esas invocaciones a la violencia por medio de mentiras y falsos atropellos a los pobre obreros a quien tan vilmente engaña el tal forastero cuyo nombre nos repugna repetir una vez más. Le recordamos, como V.E. sabe que en Daimiel funcionan varias instituciones benéficas, comedores de caridad y obras con fine benéficos a costa de las clases patronales. Defendemos al honorable alcalde, el coronel (no ex coronel como dice Carnicero) de Artillería orgullo del Cuerpo y de su pueblo natal. Es público y notorio que, a pesar del sigilo con que practica la caridad, invierte en limosnas no sólo los gastos de representación que como alcalde le corresponden, sino una buena parte de los haberes que cobra como retirado.

Lamentamos que en el número de “El Socialista”correspondiente a hoy 2 de enero aparece otro artículo no firmado pero del que seguro que es autor por su estilo agresivo y calumnioso para con las autoridades municipales. Solicitamos a V.E. tome las medidas conducentes a evitar otro día de luto en nuestro pueblo.

Firman.- Asociación Patronal Propiedad Agrícola; Sindicato Agrícola Católico; Sindicato Único de Artesanos, Sociedad obrera “La Defensa” Radical, Acción Agraria Manchega, Agrupación Industria y Comercio, propietarios, obreros y particulares.

…Un mes después, en la Casa del Pueblo

La carta al gobernador tuvo recorrido, pero no en su despacho. Así recibió la queja suscrita por las fuerzas vivas de Daimiel, puso el caso en conocimiento de Madrid. El artículo de Carnicero es ahora materia de análisis del Fiscal General de la República. Lo reveló la propia Superioridad provincial a la prensa hace tres semanas.

Mientras, en Daimiel, no han cejado en su empeño de explorar otras vías paralelas que robustezcan la demanda. Ya no ambicionan enrejar a Carnicero, oportunidad que cercernó el juez Álvarez del Manzano y La Fiscalía provincial al exonerarle de cualquier responsabilidad en el asesinato de Ruiz de la Hermosa. Sencillamente anhelan algo más impereceredo, porque de la cárcel al final se sale y con peores humos. Aspiran a que se vaya y no vuelva. La expulsión, que no el destierro, castigo este último del que no puede hacerse acreedor un forastero.

No obstante, para echar o forzar la salida voluntaria de Carnicero, han determinado mantener la presión contra su persona. Hace quince días, Eusebio Camino propuso entablar sendas acciones criminales contra El Socialista y contra el Secretario de la Casa del Pueblo. Los otros once concejales presentes en la sesión ordinaria municipal aceptaron emprender semejante camino por los tribunales.

La jerarquía de Carnicero es incuestionable pero las atribuciones de su mando no alcanzan a apropiarse de las opiniones disidentes, que las hay. Voces inquietas que concertaron sus recelos hace unos días en las conversaciones políticas al calor de la hoguera de la paz, donde no se hablaba de otra cosa. A Carnicero se le reconoce la construcción del movimiento obrero sobre la montonera de ruinas que encontró, sin embargo, llegados a este punto muchos ven inconveniente tanto ruido y durante tanto tiempo. Ha incomodado que en plena conflagración, en vez de taparse, estos días de atrás consintiera e incluso animara al reparto de octavillas que, por ofensivas, excedieron el pretendido efecto para, solapando el mensaje, “los obreros de Daimiel, ignorantes, idiotas y cobardes”, terminaran por retratar al emisor.

-Compañeros, de todos es sabida la persecución que se ha hecho a mi figura por parte de las poderosa maquinaria fascista que secuestra la voluntad de la gente humilde, de la gente pobre y honrada de este pueblo. Pero no todo es achacable a los instrumentos despóticos de los caciques y oligarcas que infectan Daimiel. No, porque vosotros sois un claro ejemplo de bravura y compromiso con el sufrimiento de vuestros iguales. Sin embargo -continúa Carnicero dirigiéndose a la veintena de socialistas apretujados en Asamblea en la habitación principal de la Casa del Pueblo- nada de esto, ni insultos, ni amenazas, ni menosprecios a los de nuestra clase, ni siquiera el hecho de que hayan puesto poco menos que precio a mi cabeza han sido argumentos notables para haber tomado la decisión de renunciar al inmenso honor de haber desempedrado el revirado camino del marxismo en Daimiel -hace un silencio-. Pero aquí se separan nuestros trayectos. Os comunico que esta es mi última tarde. Mañana a primera hora vendré a resolver lo que quede de papeleo y punto y final.

-No puedes darles ese gusto, Miguel. Ahora no. Nos quedamos vendidos -espeta un afiliado sin mucha convinción.

-Sí, que lo celebren y revienten, pero ya os digo que ese no es el motivo. Es una cuestión de supervivencia. Estamos asfixiados, nos han asfixiado. Ahora mismo la Casa del Pueblo no puede asumir ni sufragar mi salario que, aún siendo modesto es oneroso para nuestras cuentas. Tanta tristeza llevo como fuerza os transmito -levanta el brazo derecho Carnicero y a puño cerrado cantan y los que se saben la letra le siguen.

¡Arriba, parias de la Tierra!

¡En pie, famélica legión!

Atruena la razón en marcha:

es el fin de la opresión…

Domingo de Piñata. 18 de febrero. Teatro Cervantes de Ciudad Real

En la calle de Alarcos, los rostros caminan al descubierto y los trajes no son de carnaval, si no de fiesta de guardar. Camisas almidonadas, chalecos de lana entallados y zapatos lubricados de negro riguroso. No merece menos ni el escenario, ni los actores. En el pinturero teatro Cervantes hoy se congrega el campo de la provincia. Los propietarios exhiben a sus jóvenes aventajados para quienes se abre en canal esta nueva etapa de la República que ha concedido a Gil Robles, el jefe supremo, la llave del régimen. Más de un millar de personas rebasan el aforo del coliseo y tienen al conserje en vilo por la suerte que hayan de correr los estupendos lienzos del difunto artista Ángel Andrade a quien el Señor tiene en su gloria desde hace dos inviernos.

Tanto arte rezuman las paredes como retórica en las versadas lenguas de los oradores. Rapaces o maduros, todos duchos y fenomenalmente instruidos. Plateas, palcos, patio de butacas, sillas de galería… ni un retaco cabría en esta velada organizada por la Juventud de Acción Agraria Manchega.  Y a fe que son mozos la mayoría de ellos; venidos de hasta dieciséis pueblos. Y no se esperaban en tanta abundancia al haber sido hoy día de tallado de quintos.

Los mejores sitios para los de Daimiel, plaza que es ejemplo a emular y, para mayor esplendor, patria chica del insigne diputado Ruiz-Valdepeñas. En Las primeras filas Vicente Galiana Utrilla, este mismo jueves celebró la constitución oficial de la Falange Española de las JONS pero, como su malogrado compadre Ruiz de la Hermosa, es agrario de formación y ora coge de Gil Robles, ora de José Antonio.

Hace meses que no madrugaba tanto un domingo el mayor de los Galiana. Más que apto para alistarse en el Servicio Militar, a las ocho y media de la mañana estaba como un clavo en el ayuntamiento. Entre los nacidos en el año 13 y llamados a filas, el corresponsal de Pueblo Manchego en Daimiel, Filiberto Maján López de Coca; el presidente local de Juventud Católica e hijo del alcalde, Miguel Briso de Montiano; y su íntimo amigo Miguel Fisac Serna -hijo del boticario don Joaquín y apoderado de la duquesa de San Carlos- quien hace tiempo decidió romper con la tradición familiar.

Miguel Fisac. Años 50
Miguel Fisac. Años 50

Miguelito Fisac cambió orzas, balanzas y albarelos por tirar líneas entre escuadras y cartabones. Le costó más de un disgusto y decenas de desvelos. Descubrió su vocación durante sus estudios secundarios en los jesuitas de un pueblo de Badajoz donde acudió respondiendo a la llamada del paisano Manuel Vicente Loro que ejercía allí de profesor. Fue éste quien tuvo que comunicar a don Joaquín: “Si le obliga usted a estudiar Farmacia y no Arquitectura, como su hijo desea, hará de él un desgraciado”.

Pese a haber mostrado más interés por el dibujo y la pintura, Miguel había decidido en el verano del 26 que quería ser arquitecto. El año pasado preparó en Madrid el ingreso en la Escuela de Arquitectura y va para tres meses los que lleva matriculado. Este domingo se ha medido con sus amigos de la infancia y se ha sentido como hace tiempo. Después han repuesto el cuerpo con un buen almuerzo en el Bar España y en coche comunitario a la capitaleja. Ahora, aguardan entusiasmados el inicio del acto, aunque unos más que otros. Miguel, cuya adolescencia le ha tenido más fuera que dentro del pueblo, pone distancia cuando la teoría política deviene en vehemencia y se esconde cuando degenera en violencia. Es la inercia, no más,  lo que le ha conducido hoy al Teatro Cervantes; con los de su clase.

El paisano Luis Ruiz Valdepeñas y el resto de figuras, Ortuño, Laborda, Montes y Valiente salen detrás del telón para acoger la primera ovación mientras ocupan sus asientos en la tribuna de intervinientes. Son las once y media de la mañana cuando toma posición en el atril el presidente provincial de las Juventudes de Acción Agraria Manchega.

-Señoras, caballeros, amigos todos –saluda José Ortuño, presidente provincial de las Juventudes-. Este acto ha sido organizado como preparación al Congreso de Juventudes de Acción Popular y de las entidades adheridas a la CEDA que se ha de celebrar en El Escorial el 8 de abril.  Jóvenes que lleváis en vuestra sangre, en vuestra alma el espíritu noble y valeroso que tanta gloria dio a España, dais hoy una prueba de amor de abnegado y recio patriotismo al acudir a esta llamada encarnada en un fin grandioso y nacional. Juventudes que trabajan por Dios y por España –rompe en aplausos del auditorio-. Hemos de reconstruir lo que otros han destruido, la economía, la moral, la familia, arrebatados por hombres insensibles que dicen no tener corazón. Sí lo tienen, es un corazón engendrador de odio, que no ama a su patria y que no debió nacer en ella –la ovación es atronador. Sigue Ortuño cuando amaina- No estamos al servicio del capitalismo. Obreros, somos compañeros vuestros que buscamos la mejor distribución de la riqueza. Hay que terminar con la vagancia, las huelgas, los asaltos a la propiedad, acabar con los atentados terroríficos. Como Cristóbal Colón, con la Cruz en la mano llevaremos con el triunfo de la fe la esperanza del amor de Dios a los hogares.

Ortuño deja que los vítores percutan en la sala durante casi un minuto de exaltación. Sonríe y asiente saludando con la mirada a sus compañeros. Se ajusta la chaqueta, atusa sus patillas y cejas y cuaja las relajadas facciones de su cara porque es momento de recordar la noche del Ayala.

-Tratemos con hidalguía a los que nos miran con recelo. Defendamos siempre con valor y gallardía, pero no asesinemos a traición, entre sombras, como vilmente hicieron con nuestro compañero Ruiz de la Hermosa en el teatro de Daimiel –fervientes aplausos- . Ante nuestros muertos, ante nuestros mártires, una oración solemne. ¡Presente y adelante! ¡Viva España!

Después de un vibrante saludo a los presentes y en especial a los cadetes de los agrarios, inicia su discurso el vicepresidente nacional de las Juventudes de Acción Popular.  José María Pérez de Laborda agasaja a la audiencia con referencias quijotescas. El caballeros de la triste figura y su bonachón escudero, símiles del  movimiento de Acción Popular, “sumamente revolucionario y nuevo: formado por jóvenes impulsados por el hombre providencial, Gil Robles, que pronto regirá los destinos de España”

-Los jóvenes de la nueva España no temen a los gigantes. Si los gigantes nos hacen frente, lucharemos contra ellos. Es preciso tener la sana visión de la realidad del buen Sancho. Ante los sangrientos anuncios de revoluciones plenas de crueldad, que tan solo son ficciones se precisa una mano de hierro que detenga las aspas del molino  –declama Laborda, elevado por las masas-. Recordemos con emoción el trágico fin de nuestro camarada José Ruiz de la Hermosa. Su nombre, como el de todos los mártires de la causa, está grabado en nuestros corazones y ha de estar en lugar preferente en nuestra memoria. Para él traigo el homenaje de Acción Popular de Madrid y de las Juventudes de toda España. José Ruiz de la Hermosa –levanta la vista de sus anotaciones e implora al infinito-, ante tu cadáver damos el grito inmortal de todas las juventudes ¡Presente y adelante!

A continuación Pérez de Laborda lee los puntos del programa de Acción Popular. El público, puesto en pie, escucha la enumeración en silencio.

-¿Es fascista nuestro programa? No. Por delante el respeto a las sentidas ideas que han  hecho virar a otras naciones. Queremos, eso sí, un nuevo Estado de base jerárquica y corporativa que, de forma eficaz, venga a sustituir a lo actual. De ninguna manera consentiremos que la riqueza vaya en contra de la sociedad. Queremos un Gobierno que evite que los obreros sean embaucados por quienes no han trabajado en la vida, que se aprovechan de ellos y les incitan a que salgan a la calle mientras ellos se esconden entre colchones.

Pérez de Laborda, madera noble y robusta de líder, muestra su cuerpo entero y avanza hasta el centro del escenario, devolviendo el aplauso a los centenares que le ovacionan. Tentado de encaramarse a la marquesina del apuntador,  aceptaría batirse en duelo en este instante  si la plebe lo pidiere. El madrileño ha agotado las energías de un auditorio que recupera el hálito para escuchar qué ha decir Luis Ruiz-Valdepeñas. El diputado daimieleño traslada a la política el sosiego cuasi flemático que su inteligencia le dicta para la vida misma, si bien las puntadas van con hilo.

-Compañeros, es necesario practicar la difícil táctica de saber esperar, conteniendo las naturales impaciencias de quienes creen que después del esfuerzo realizado en las elecciones creen que el plazo transcurrido era ya tiempo suficiente para lograr sus anhelos. Ese ha sido el error de bulto de los anteriores  -Ruiz-Valdepeñas echa la vista atrás- quienes firmaron su gran obra mojando la pluma en sangre. La derramada por los trescientos ciudadanos que cayeron ametrallados por las balas de la fuerza pública. Hubiese sido innecesario disparar una sola bala de haber estado regidos por un Gobierno justo.  Quiere expresar mi sentido recuerdo a Ruiz de la Hermosa, todos debéis estar dispuestos a dar también vuestra vida por el  bien de la Patria.

Teatro Cervantes (conpolvoradelrey.blogspot.com)
Teatro Cervantes (conpolvoradelrey.blogspot.com)

Al tiempo que resuenan los aplausos con el público otra vez en pie, los jóvenes agrarios daimieleños  cruzan sus miradas y saben que es momento de regresar al pueblo. Aurorita Atienza Herreros da una fiesta de cierre de Carnaval en los suntuosos salones de la casa de sus padres, en el Parterre, puerta con puerta con la de Joaquín Fisac.

Allí estarán las señoritas Mercedes y Elisa Casado, Nieves y Rosa Herrero, Rosa Coca, Cruces Lozano o Isabelita Rodríguez. No será lo mismo si excusan su ausencia estos elementos del sexo feo, los pollos bien de Daimiel. Aurorita y su homónima madre brindarán una deliciosa merienda con solo igualar lo del año pasado. Dulces, pastas y licores. Perfume de almizcle amalgamado con el reconstituyente alcanfor que atenúa resfriados en la hosca Mancha. El pomposo convite que recordarán los estudiantes cuando desde mañana tengan que consagrarse a la Cuaresma y al derecho romano.

Nadie se saldrá de madre en la impecable morada de los Atienza Herreros. No dejarán pasar ajenos ni achispados, como ese impertinente que el Martes de Carnaval, aprovechando el burlesco guirigay del baile del Casino, grito ¡Viva el Rey de Copas!, irreverencias que provocan urticaria en las finas pieles de estos tiempos.

Leer Capítulo IX  Episodio 6º  “El hombre obsesionado con ser pájaro”

Foto de Emilio Aguirre Moraga

La expropiación de Zacatena y el enemigo Carnicero (Cap.IX Ep.4º)

(episodio anterior)

Daimiel eligió a los diputados a Cortes sin poder determinarse cuánto pesó en cada papeleta tan recientes y peliagudos aconteceres, porque Daimiel votó lo de siempre. Tuvieron derecho a sufragio 9.023 personas y lo ejercieron dos terceras partes, tras guardar colas en los colegios desde las siete y media de la mañana y dejar todo resuelto antes del mediodía. Los socialistas sumaron 1.700 papeletas frente a los 4.300 respaldos a la candidatura antimarxista. En la provincia de Ciudad Real la victoria de los agrarios -marca manchega de Acción Popular- aunque no tan aplastante como en Daimiel, fue igualmente abrumadora: 82.326 votos contra los 39.387 socialistas. Luis Ruiz-Valdepeñas fue el tercero más votado.

El diputado Luis Ruiz Valdepeñas (Arch. Pedro M. Lozano)
El diputado Luis Ruiz Valdepeñas (Arch. Pedro M. Lozano Crespo)

El hijo de Lucrecio representará a nuestra tierra en Carrera de San Jerónimo, allí donde el Partido Socialista ha perdido la mitad de sus asientos. El abogado daimieleño tiene sitio reservado en la bancada de los ganadores, las derechas coaligadas en la CEDA de Gil Robles van a controlar desde sus puestos a las otras militancias de un parlamento absolutamente fragmentado. 21 partidos han obtenido al menos un escaño e ideológicamente España queda partida en dos mitades, tan iguales en número como antagónicas en proyectos de vida y fe.

Sin pensar o quizás pensando en que las elecciones estaban a la vuelta de la esquina, el ciudadrealeño Cirilo del Río ha perseguido con premura dejar su impronta en el compendio de hazañas republicanas que un día alguien glosará. El 8 de octubre, en el declinar de este gobierno, fue nombrado ministro de Agricultura llevando en su cartera la monumental Reforma Agraria. Natural de Castellar de Santiago y hombre de confianza del presidente Alcalá Zamora, estaba abocado a desligarse del cargo a mediados de diciembre tras la constitución del nuevo ejecutivo salido de las urnas. Sin embargo, Alejandro Lerroux ha contado con él y nada ha objetado Gil Robles.

Por si el crimen del Ayala no fuese bastante para satanizar al secretario de la Casa del Pueblo, durante los días de luto circuló la noticia de que Cirilo llamó urgentemente a Miguel Carnicero para activar los asentamientos de obreros en Zacatena. El mero rumor de la inmediatez del desalojo causó estupor en el Sindicato Agrícola Católico. Más que las consecuencias de la aplicación de la medida, les enerva la rendición, tener que doblar la cerviz ante el archienemigo líder de los socialistas. Tal es la jindama que el alcalde en persona hubo de intervenir desmintiendo la llamada del ministro. Pan para entonces, ya que tampoco había indicios de un receso en las intenciones expropiadoras de las tierras de la duquesa, sentenciadas desde hace meses.

La suerte de las nobles posesiones estaba echada. El 6 de noviembre, mientras Daimiel clamaba justicia por su joven mártir Ruiz de la Hermosa, el Consejo de la Reforma Agraria remataba en Madrid el plan para Zacatena sobre las bases de un estudio agronómico y forestal. A las ciento cincuenta familias agraciadas les habría de corresponder -a cada una- diez hectáreas de cereal y tres de olivar y vid. Y, entre todos, entenderse con cuarenta y dos yuntas. Además, para cada asentado, cuatro mil quinientas pesetas con que cubrir los gastos iniciales. La explotación de la finca conlleva entrar con el hacha en las quinientas hectáreas sombreadas por encinas. Los mejores ejemplares serían podados y las viejas descuajadas.

Se estableció que los trece arrendatarios y sesenta y siete subarrendados tendrían que cesar sus actividades al concluir el año agrícola, dejando paso a los campesinos inscritos en la Bolsa de Trabajo de Daimiel -controlada ahora por la derecha- o la Filial de los Trabajadores de La Tierra de la UGT. La ley contempla una excepción, la tierra podrá quedar a perpetuidad para quienes, hasta la fecha, hayan estado explotando durante al menos seis años una parcela no superior a las diez hectáreas de secano o un máximo de dos hectáreas de regadío.

Los futuros inquilinos habrían de salir de una cifra turbadora, 533, las familias registradas en el último padrón de Beneficiencia. Ergo el veinte por ciento de la población es oficialmente pobre. Distinto es que, entretanto, hayan permanecido en sus hogares a verlas venir. A la espera de ser bendecidos por la fortuna de la Reforma Agraria o, a lo peor, ser requeridos para la recogida de la aceituna han proliferado los superviventes. Quienes salen adelante tejiendo esteras de masiega y espadilla, cultivando las riberas abandonadas los dos últimos años o haciendo acopio de leña para colocarla a un precio generoso. Así se compensan también las malas cosechas de cereal y uva que han repartido menos jornales entre los temporeros.

Igual que se adjudican culpas a la caprichosa naturaleza se cae en la contradicción de achacar la depresión a las tretas socialistas. Desde la derecha se insinúa que el paro es una excusa, una ficción argüida por la Casa del Pueblo que en las recientes etapas de recolección instaban a varios centenares de obreros a dejar de trabajar para presionar para la subida de jornal. De “vividores” les califican.

A Miguel Carnicero y sus adláteres de momento no les calan el sambenito del lío gordo que se organizó en la pasada vendimia entre cosechadores y bodegueros. Los segundos dejaron pudrirse la uva varios días esperando que se rebajara el precio de la uva. Se quejaban de que el vino elaborado el año pasado fue de muy mala calidad por la escasa graduación y acabó en las vinagreras. El órdago terminaron ganándolo y lo pagado se ajustó más a las pretensiones de los bodegueros, algunos de los cuales tuvieron el detalle de cobrar por el alquiler casi la mitad que en 1932. Las primeras bodegas en abrir fueron las del Carmen y las Bilbaínas, luego les siguieron el resto. La vendimia se remató a trompicones y dejando cuentas pendientes porque los más modestos tuvieron que bregar duro cuando no regresar con la uva por donde habían venido, porque solo los compromisos presumían de tener garantizado el acceso a los tinajas.

No, a los socialistas no les hicieron responsables de la mucha uva, del poco espacio ni de la escasa gana de pagarla al precio exigido. Todo lo más, de querer cobrar unos jornales que los cosecheros consideraban abusivos. Eso sí, del cotilleo de la temporada no se libraron los jefes de la Casa del Pueblo. Los propietarios hicieron chanza de las treinta pesetas de multa al concejal Manuel Infante ‘Cabrerillo’ por hacer lo mismo que su gente denuncia, servirse de mujeres para recoger panizo o montar una cuadrilla de familiares para vendimiar lo suyo. “Pero ¿cómo hace eso habiendo tanto obrero parado como dicen?”, ironizan. Este es el panorama, no hay quien lo cambie. No se cobran todas las facturas, pero pasarse siempre se pasan.

Luego han copado mucha atención los indeseables que ni siquiera se molestaron en vendimiar. El 25 de octubre, grupos de bandoleros hicieron tierra quemada en varios plantíos del municipio. A la señora Águeda Espinosa no le entró una cuadrilla de cuatreros, fue un regimiento. Ochenta malhechores, ni uno menos. A pie y a caballo asaltaron treinta hectáreas del Pago de La Mancha desvalijando 10.000 kilos de uva. En Morriana el agujero a Pedro Córdoba fue de 2.000 kilos. No ha trascendido lo afanado a Federico Pinilla de su ingente patrimonio. Sí es de dominio público que los hurtos de enjundia se registraron a plena de luz, hecho que asaetea el crédito de los guardias rurales. Un espantapájaros sale gratis y hace lo mismo.

Casa de los Guardas de Zacatena. 30 de diciembre de 1933

El 11 de diciembre se dio existencia legal a las dos primeras comunidades de campesinos agraciados con un cachico en las posesiones expropiadas a la duquesa. Algo más de un centenar de familias; varias incorporadas a última hora tras rehacerse la lista por una denuncia de La Filial. La sección agrícola de la UGT reprobó la supuesta arbitrariedad del alcalde Briso y el secretario Urgellés en su cometido de acreditar a los vecinos con más derecho sobre las tierras. Era impensable que socialistas y ayuntamiento conciliaran amistosamente una relación de beneficiados.

Los colonos se han ido asentando desde la Purísima hasta hoy, víspera de Nochevieja. La inmensa mayoría son jornaleros, habiendo también cinco experimentados gañanes y dos pastores. En total, unas setecientas cincuenta personas. Padre, madre y entre cinco y seis hijos por familia.

Casa de Zacatena, principios del S.XX de 'Postales de Daimiel' de Joaquín Fisac (AMD)
Casa de Zacatena, principios del S.XX de ‘Postales de Daimiel’ de Joaquín Fisac (AMD)

A la casa del guarda de Zacatena le han arrebatado su aire noble, desprendiendo de la fachada principal el escudo regio. Nada le deben a los Borbones. A los representantes del sindicato agrícola católico se les cae el alma al suelo al advertir cómo los inquilinos han marcado el terreno desde el primer metro.

-No puedo soportarlo, me supera el asco. Lástima de tierras. En cinco meses se están comiendo los mocos.

-¿Te has fijado en el escudo?

-¿Qué escudo?

-Eso es, que ya no hay escudo. Les ha faltado tiempo para quitarlo.

-Por aquí, pasen por aquí -indica Enrique Noblejas de mala gana a los forasteros.

Este sábado, vencedores y vencidos se ven las caras en los confines del término municipal de Daimiel donde el Guadiana y el salitre del Gigüela escapan fundidos hacia el oeste. La noble casa del guarda a escaso medio kilómetro del molino harinero de Puente Navarro acoge a los fedatarios del traspaso de poderes.

De un lado Ricardo Fisac Ramo en nombre de su hermano Joaquín, apoderado de la duquesa de San Carlos. En su bando, una representación de arrendatarios del Sindicato Agrícola Católico. Manuel Ortega Carranza, Manuel Cejudo Calvillo, Enrique Noblejas, hermano del expresidente de la patronal de propietarios, y Romancillo Cejudo, enormemente afectado por entregar lo conquistado hace una década en aquellos viajes de cortejo a Madrid para arrancar de la señora Carvajal y Dávalos el privilegio de cultivar Zacatena.

En la otra esquina de la ruda mesa de encina, el alicantino Ernesto Sempere Beneyto y el ingeniero José Echeverría. Sempere, ingeniero industrial de carrera, acude como presidente provincial de la Junta de la Reforma Agraria, a la sazón, primer responsable de perpetrar las incautaciones. En la valija, su carné del Partido Republicano Radical Socialista, formación que preside en Ciudad Real, el PRRS de Marcelino Domingo y Victoria Kent, impulsor intelectual de la reforma del campo. Es por ello que Sempere acude a Daimiel a ejecutar la ley con tanto gusto como convencimiento. Carpe Diem. Le quedan dos tardes en su despacho. Es cuestión de días que deposite sus credenciales a los pies de la derecha triunfadora en las generales del 19 de noviembre. Gil Robles hizo presidente del Consejo de Ministros a Lerroux hace tres semanas y, aunque ya no se ve por dónde vagan izquierdistas y marxistas, a la duquesa de San Carlos nadie le libra de los aires frescos. Es la primera Grande de España en constatar que la República no es una chufla.

-Que conste en acta que mi presencia no demuestra conformidad con esta incautación. Hoy estamos siendo testigos de una confiscación anticonstitucional -expone Ricardo Fisac.

-Anotado queda. Este es el momento de que expresen su posición sobre los términos de compensación ¿algo que señalar al respecto? -pregunta Sempere.

-Sí, nos reservamos el derecho a aceptar o no las indemnizaciones. Sean por las mejoras útiles no amortizadas en estos años o por otros conceptos cuando sean definitivamente fijados -añade Fisac Ramo.

La representación oficial de la Junta sale para Daimiel con el fin de inscribir el acta en el Registro de la Propiedad. La misma lluvia que está entorpeciendo la recolección de aceituna, anega las calles bajas de Daimiel, las del centro principalmente. Es imposible avanzar sin resistencia por el canal veneciano que hoy es Méndez Nuñez. Los forasteros pasan el tiempo justo y necesario para despachar el papeleo. No está el ambiente para vinos.

Ernesto Sempere Beneyto.
Ernesto Sempere Beneyto.

“Del mal el menor”, buscan consuelo los del sindicato. Confían en que sean respetados los derechos de los casi ochenta arrendatarios que llevan más de seis años, aunque merme la superficie de sus parcelas. Todos ellos, los antiguos y los nuevos, constituirán una comunidad de campesinos que optarán por la explotación de la finca colectiva o individualmente. Zacatena tiene más de 2.000 hectáreas de buena tierra, ribera del Guadiana y unas 90.000 encinas, varias casas de labor y de guardas, palomares, gallineros y demás servicios. Hace tres años ofrecieron por la finca 2,3 millones de pesetas. En el tiempo en el que más depreciadas estaban las tierras llegaron a ofrecer dos millones. A la fecha su valor asciende a tres.

Puestos a desear, no hay porqué temer el fin del saturnal de cazadores en las lagunas y charcazas. Es de esperar que las célebres tiradas de patos se incluyan en las prerrrogativas republicanas. Ahí, no obstante quien tendría que perder es el Marquesado de Perinat, propietario de las que llaman “tierras con agua”, dos islotes -Olayos e Hinojos- en la madre del Guadiana a un kilómetro escaso río arriba de Puente Navarro. Al no tener utilidad para el cultivo, que los señoritos sigan gastando todo el plomo que quieran.

Así es, el extremo occidental de la cuña del término de Daimiel ha estado escriturado a la nobleza. En el caso de las “tierras con agua” del Marquesado de Perinat, 95 hectáreas entre ánades, masiega y enea para el esparcimiento propio y de egregios huéspedes que han paladeado cientos de sartenes de arroz con cangrejos. El vínculo de los Perinat con el Guadiana va para medio siglo cuando la marquesa María del Cármen Terry compró sendas islas en el paraje de Las Cañas para su hijo Luis en el que era considerado uno de los mejores cazaderos de Europa. Luis Perinat disfrutó todo lo que pudo, murió joven hace diez años dos meses después de concebir a su hijo Luis Guillermo, aquí mismo, en el frío invierno manchego. Al tiempo que, estando en la casa de la Isla de Olayos, la señora marquesa sufría las primeras angustias del embarazo, don Luis se mareaba consumido por el cáncer de hígado que le había detectado el médico de la familia, el doctor Gregorio Marañón. La muerte del marqués hipotecó para siempre los años de regocijo y júbilo. La viuda, Ana María de Elío y Gaztelu, apenas ha regresado una vez al año para darle una vuelta a sus posesiones, del resto se ha ido encargando el administrador familiar, el secretario francés Duanaux. La vigilancia contra furtivos y el mantenimiento de la casa es cometido del guarda Justo Escuderos. Siempre ha de estar presentable porque nunca se sabe cuando vendrá la señora y si alguna vez retornarán los invitados. Entre Justo y su esposa adecentan el chalé de planta con bajo que dispone de una escalera exterior desde la que se accede al piso de arriba, donde se abre un gran ventanal con vistas a la sierra. Justo acostumbra a remar hasta Olayos mañana y tarde pero no duermen en la isla. La familia Escuderos tiene su humilde morada en el otro islote, Hinojos.

31 de diciembre. Casa del Pueblo de Daimiel

-Toma, ahí la tienes, ni una coma le han quitado.

-Déjame ver… hum.. a ver qué tal les presta. No van a ser ellos los únicos en hablar.

Miguel Carnicero abre y despliega el periódico por la página 4. El Socialista le ha publicado una carta en la que no ha ahorrado calificativos para describir un daimiel sórdido y en descomposición.

No es posible pasar en silencio lo que ocurre en Daimiel. Desbordadas las pasiones y los odios de los elementos reaccionarios y patronales, secundados y alentados por las autoridades, cometen toda clase de atropellos, verdaderos crímenes de lesa humanidad, persiguiendo cruel y sañudamente a la clase obrera organizada que se resiste a doblegarse a sus tiranías […] pudiéndose afirmar que desde hace unos meses se vive en Daimiel en pleno régimen fascista, con toda su secuela de atrocidades, superando quizás en maldad y ensañamiento a cuanto cuenta la prensa del régimen en otros países de virus fascista. Desde el apaleamiento brutal, sin sanción, hasta el ametrallamiento por la espalda a los obreros que solicitan trabajo; desde los despidos a todo obrero asociado, hasta la negativa del médico de la beneficencia municipal al que votó a los socialistas. Da horror recorrer los hogares de los obreros sindicados de Daimiel. Familias enteras que no han comido pan en varias semanas, porque desde la siega se han negado los patronos a darles trabajo; muchas familias saliendo en caravanas por los pueblos pidiendo limosna. ¡ Hambre y miseria! En las obras municipales se prescinde ya de los obreros inscritos en la Oficina de colocación, colocando la Alcaldía solamente a los que votaron a las derechas […] Cuantas quejas o denuncias se han cursado al delegado de Trabajo y al Gobierno civil, han caído en el vacío, porque enseguida va el informe de Alcaldía negándolo todo […] la anemia y la tuberculosis están haciendo estragos entre los obreros perseguidos, en particular entre niños y mujeres. Se va cumpliendo el programa caciquil de no parar hasta que no se mueran todos de hambre. Cada víctima que cae es motivo de regocijo en el Casino señorial. Y es inútil protestar, cuando se puede, porque lo más corriente es burlarse. Pero ni aún protestar, porque los esbirros de la persona que usufructa la Alcaldía, el excoronel Briso de Montiano, organizador del fascio local, secundado por el resto de las autoridades locales y provinciales, tienen establecida tal vigilancia que ¡pobre del ciudadano que se atreva a murmurar la más leve protesta!”

El secretario de la Casa del Pueblo termina invitando en su carta a que una comisión se persone en Daimiel e investigue y se informe de todo lo que denuncia.

El Socialista

Nochevieja en el Hotel García

Esta noche los concejales y oficiales del Ayuntamiento obsequian con una cena íntima de fin de año al alcalde Briso. El menú de homenaje está servido por el gerente del Hotel García, Carmelo Maroto. Sopa de menudillos, merluza con mayonesa, pollo en salsa holandesa, fiambres, entremeses, postres, café, licores y habanos.

Concurren nueve ediles y los oficiales de secretaría, Ramón Naranjo, Aniceto García, José Garrido, Cándido Fogeda y Tomás Bueno, el depositario Raimundo Mauri, el Inspector de Policía Justo Fogeda, además de José Ruano y Jesús Pastor, amigos de Briso accidentalmente en Daimiel. Con los puros humeantes, el concejal Antonio Maján termina su laudatorio y todos aplauden.

-Gracias Antonio, gracias a todos. No podría agradecer con palabras la emoción que me embarga, las fuerzas que esta gala me ha dado y lo mucho que, sin saberlo, estáis haciendo por Daimiel. Esto no es para siempre, algunos de los que me escucháis, tú bien lo sabes -mira Briso a Maján- que este cargo consume. Llegará el momento, más pronto que tarde, en que tengamos que dejar el mando a los más jóvenes. Ciertamente -reflexiona el alcalde- cuando hace dos horas venía para acá, traía prácticamente decidido comunicaros mi renuncia, de hecho mis amigos saben que nos es fruto de un arrebato, está meditado…

-Ni lo pienses Ramón, tú eres el guía -interrumpe José Megía.

-Tu presencia es ahora más necesaria que nunca -interviene Ramón Yepes.

-Sin duda, no podemos darles ese gusto -tercia Victoriano Cejudo.

-Tranquilos, esta cena y vuestras palabras me dan aliento. He de aguantar hasta el final de mis fuerzas y he de responder a la petición de mis amigos. No pueden conseguir sus propósitos algunos cobardes calumniadores a los que verdaderamente les estorba la Alcaldía. No le voy a nombrar, no saldrá de mi boca porque su nombre no es digno de este lugar, pero no pararemos hasta que nuestros ojos dejen de verle como si de un vecino más se tratase.

Leer Capítulo IX  Episodio 5º  “Tanta gloria lleves… Y los jóvenes de derechas”

Foto de Emilio Aguirre Moraga

La exitosa banda de música en la última Feria con Azaña (Cap.IX Ep.2º)

(episodio anterior)

29 de agosto de 1933

De eludir sus principios configuradores, la República española estaría traicionando el espíritu de la Constitución y los anhelos de quienes tantos años llevan pretendiendo anclar el país a la locomotora de la Europa pujante. La última década sustrajo otra ocasión. Incapaces fuimos de cogerles el paso a nuestros vecinos pese a la ausencia de desgaste por la bendita  neutralidad en la Gran Guerra. El gobierno azañista razona que la España descompensada, la analfabeta, la de las procesiones y los misales no puede casar con la España moderna. Virar rumbo al norte sosteniendo firme el timón implica secularizar los usos sociales, dotar al Estado de los instrumentos de control de las actividades de las asociaciones religiosas, facultar a patrimonio nacional para la recuperación de los bienes eclesiásticos pendientes y exiliar al clero del sistema educativo.

El decreto de disolución de la Compañía de Jesús, el de secularización de los cementerios y la Ley del Divorcio fue el andamiaje del estado laico consagrado en la Carta Magna. Aquello se suscribió durante diez largos días de hace 18 meses. Desde entonces, del abigarrado programa reformista del gobierno de Madrid se ha priorizado la cimentación del muro de carga: la ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas. La complejidad de la norma y el alcance de sus efectos ha dilatado su aprobación en Cortes. Un periodo que, en vez de actuar de adormidera, en lugar de utilizarse para procurar una digestión balsámica de las consecuencias de la separación efectiva de Iglesia y Estado en un país donde tan ligado ha estado el poder monárquico a Roma, todo este tiempo sin embargo no ha hecho sino propiciar la amalgama de un frente católico ciertamente beligerante. Un ejército de hombres y mujeres portando un dietario de razones en defensa de la tradición y la costumbre, dirigidos por una fortalecida militancia política y magnificada desde los púlpitos. Y la crucial batalla de la propaganda ha rendido las armas del gobierno azañista.

La Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas se aprobaba en Cortes este pasado 2 de junio de 1933. Si los legisladores rumiaron bien el texto no han sido tan laxos a la hora de fijar el 31 de diciembre como fecha tope para el cese de las actividades docentes de los religiosos. Todo, cuando la coalición gubernamental naufraga a barlovento en un océano de turbulencias  y la derecha política navega con viento de cola en calma chicha y sumando galeones a su armada. Y no están solos.

Al día siguiente de la aprobación en Carrera de San Jerónimo, el papa Pío XI puso en el orbe la encíclica Dilectísima Nobis condenando “el espíritu anticristiano del régimen español” y enardeciendo a los católicos para que se unan contra la República “ante la amenaza de daños tan enormes”. La invectiva del Pontífice encabezando la cruzada del año 33 es el aceite para la tizona y el blasón que blandir con brazos de hierro llegada la hora de abrir de nuevo las urnas.

En vísperas de Feria, este 29 de agosto Daimiel regresa a los papeles como víctima paradigmática del adanismo republicano. El periódico Tierra plasmó anteayer en sus páginas el desaguisado del que alerta el gobierno municipal. El alcalde Briso da cuenta de la imposibilidad de habilitar locales por falta de espacio y además no se dispone aún de cantidad alguna para la construcción de grupos escolares. Por consiguiente, advierte de que el primero de octubre quedarán desamparados centenares de niños que recibían educación gratuita en los colegios dirigidos por religiosos.

No ha sido el primer ejercicio de queja ante el arribo de tamaño desbarajuste. Cuando enfilaba su último trámite parlamentario, desde Daimiel se dirigieron infinitas  cartas de protesta. Una maniobra desesperada que añadió doscientos cuarenta telegramas y ciento ochenta telefonemas al presidente de la República para que, haciendo uso de la facultad que le concede la Constitución, devolviera a Las Cortes sin sancionar la ley. Algunos de los mensajes se remitieron en nombre de asociaciones o cofradías como Jesús de Nazareno o el Cristo de la Expiración.

Piedad y devoción. Así responde este pueblo en cada uno de sus compromisos de buenos y agradecidos cristianos. Proliferan las exhibiciones que trascienden la soberbia, ya que nacen de la propia naturaleza. Cómo pedirle cuentas a ésta. Excusados los ateos, impedidos, enfermos y neonatos, el resto acudieron religiosamente a la Cruz de los Pajes el 14 de mayo. Diez mil vecinos para recibir a La Patrona una semana después de las elecciones que devolvían el mando a la derecha. A la muchedumbre se unieron trescientos carruajes y las decenas de mozos que trotaron junto a la Virgen de las Cruces durante la hora que emplearon en recorrer los doce kilómetros que separan el santuario del convento del Cristo de la Luz. La procesión de la tarde no fue menos multitudinaria. Sacaron fuera todo lo que retuvieron tras la cercenada Semana Santa.

En el ecuador de la primavera se cumplió religiosamente con las obligaciones estacionales. Chocolate y bollos en el huerto de El Cristo para los doscientos infantes de las catequesis de San Roque. Fueron los primeros en inaugurar la temporada de comuniones. Qué emoción la de esas madres escuchando cantar motetes a los recién sacramentados, cómo acompañaba al armonium la señorita Maján. Dolores Fisac, catequista de Nuestra Señora de Las Cruces, presumió también de niños aplicados una semana después con desfile de Santa María a La Paz y foto de familia en la plazoleta. Aunque el reto fue para las preceptoras de las niñas que recibieron la Sagrada Forma, educadas en Dios por las novatas de Alianza Femenina, en la calle Alcalá Zamora junto a la casa de Aurorita Herrero. Estas últimas tuvieron que hacer la primera comunión en miércoles por falta de fechas. Había que llegar a tiempo al Corpus.

Porque este año sí habido procesión. No hubo reclusión en los templos por orden gubernativa y el día respetó, una mañana espléndida y luminosa la del jueves 15 de junio. Encabezando la marcha, veinticinco lujosos estandartes de las cofradías dando paso a varios centenares de radiantes y gozosos niños tomando las cintas, participando de la más dichosa jornada de jubileo que les depara la infancia. Tras los pequeños, la imagen del Niño Jesús seguido de las andas con la custodia portada por los sacerdotes. Capellanes, pasionistas y el clero de ambas parroquias caminaron instintivamente al ritmo que marcaba la cuarentena de intérpretes de la Banda de Música, institución imprescindible para amansar al pueblo. La dulzura de los clarinetes y la eufonía de los cornetines son mejor analgésico que las porras de la Guardia de Asalto a quienes se les pudo dar descanso.

La ejecución de los hombres de don Valerio en los fastos del Corpus fue sin duda meritoria, como es de alabar el provecho que le sacan a tan deslucido material. Varios instrumentos solo fueron repuestos una vez desde la fundación de la banda allá por 1876. Es posible que alguno haya cumplido hogaño los cincuenta coincidiendo con la  inauguración de los conciertos de verano en el templete de la Plaza. Ni que decir tiene que la plebe no afeó a los artistas que dos trompetas presentaran fugas de aire o el ruido de llaves y vibraciones indeseables de otros tantos fliscornos. El auditorio siempre regala aplausos al chimpún de La mazurca de Luisa Fernanda y la Rosa del Azafrán.

“Con esto os tendréis que apañar” les decepcionó hace unas fechas el exalcalde Antonio Maján, hoy concejal responsable de la banda. Era la respuesta a la solicitud de nuevas herramientas. Todavía tiene el director don Valerio que dar gracias. Estos días la competencia tocó también la puerta del regidor. Los de la Cruz Roja propusieron que al batuta de su formación se le asigne lo que cobra el subdirector de la Banda Municipal. Ni nuevos instrumentos para los unos, ni soldada para el número dos de la banda de los Borrell.

No hay un perro en caja previsto para desvíos presupuestarios. Lo que está consignado es que a los ocho músicos de primera se les gratifique con 250 pesetas al año; 185 para los doce de segunda; y los de tercera se apañan con 130 pesetas. El director puede vivir holgadamente con las 2.100 que recibe cada temporada. A esto se añaden 5.300 pesetas para instrumental, partituras y uniformes. ¿Entonces? se preguntarán. Ocurre que los uniformes están encargados para estrenarlos pasado mañana en la inauguración de Feria; en segundo lugar no se ha escatimado en partituras; y respecto a lo estipulado para instrumental no queda un patacón  de lo reservado. Se lo llevó todo el Concurso de Ciudad Real, el prestigioso certamen regional de bandas de música. Don Valerio le tenía fe, el concejal Maján no le hacía ascos pero la corporación en pleno se negó a aportar las 2.000 pesetas de inscripción y luego ponte a pagar bocadillos y combustible, porque no se van a ir andando con la tuba y el trombón.

Pero se pusieron cabezones y en la capitaleja se presentaron la tarde del 18 de agosto en plenas fiestas de la Patrona. Les tocó actuar de los últimos y para quitarse los nervios calentaron  en la plaza Cervantes  con Suppé y su ‘Caballería ligera’. La interpretan tan magistralmente que la usan de amuleto.

Ahí estaban la saga de los Ortiz al completo. Tocan todos los palos del viento, desde el saxo tenor al clarinete pasando por el cornetín. Los Pozuelo también hacen carrera en la formación; el niño Nicolás Cortes con el soprano; Antonito el hijo del director a cargo del bombardino; y el canijo del trompetín. Crisantos Peral, más dispuesto que ninguno. El concejal Maján le pasaba cariñosamente la mano por el hombro y con la izquierda le cedía el pañuelo al bombo Velduque para que se secara el sudor.

Arrancaron los de Daimiel en pasacalles dirección a la plaza de toros tocando el ‘Segundo de Zapadores’. Los músicos, a lo suyo, no se percataron. Sí lo hizo el concejal Maján que marchaba unos metros atrás. Sucedió nada más arrancar, en la calle Alfonso X. Silbidos y no pocos desde los balcones de la Casa del Pueblo. No podía haber más motivo que el político. Despreciaban a los muchachos del ‘burgo podrido’. Al parecer, según contó el propio Maján, inducidos por un daimieleño y otro que, sin serlo, vive en el pueblo después de salir de mala manera de varias localidades de la provincia.

Una vez en el ruedo capearon al respetable desde los compases iniciales de la Obertura Preciosa de Weber, la pieza de obligada ejecución. Los altos de flautas y clarinetes de entrada, la suma de saxos bajos, fliscornos y trombones de varas y el fabuloso empaque de graves con José María Fernández Rodríguez de Guzmán ‘El navajero’ exhibiendo su dominio de la tuba. Medio minuto de aplausos mientras cambiaban de partitura y ajustaban las boquillas. La estocada vino con la obra de libre elección, lo más ameno y deleitoso de la Verbena de la Paloma.  Los miles de espectadores que llenaban el coso irrumpieron en una sonora ovación. El jurado concedió la oreja demandada por el público, el tercer premio del certamen. Quizás hubiese caído la segunda y el rabo de haber sabido los jueces que la banda municipal de Daimiel fue la única en renunciar a una licencia que permitían las bases: poder incorporar cinco músicos foráneos.

Al poco de conocerse el veredicto, el concejal Maján preguntó por el teléfono más cercano para comunicar la buena nueva al alcalde. Algo que celebrar pensó Briso de Montiano. Era el mismo viernes cuando el quebradero de la expropiación de Zacatena le tenía en un sinvivir, secuestrado entre los papeles de su despacho.

Los premiados en Ciudad Real (fte. daimieldirecto)
Los premiados en Ciudad Real (fte. daimieldirecto)

Hoy están los dos, Briso y Maján, entre los doce ediles presentes en el salón. Faltan una decena y no es que estén de vacaciones. Los socialistas llevan varios plenos sin aparecer en protesta por no cambiar las sesiones a la tarde, Pantaleón Pozuelo dimitió hace seis semanas por motivos salud y a Antonio Almela casi le cuesta la suya tras el disgusto del incendio.

Almela lleva cuarenta días con sus noches trabajando en la reconstrucción de su zapatería para que estuviera lista en Feria, a esta hora apenas restan detalles. Fue el  20 de julio. Olía a cuero y esparto chamuscado en medio kilómetro a la redonda. En un santiamén el fuego había liquidado todo el género. Entre pitos y flautas, 35.000 pesetas. Drama, que no tragedia.  No hubo que lamentar daños personales y el establecimiento estaba asegurado. El peritaje, justito de ciencia, concluyó que el siniestro fue tan total como casual. Casualidad fue que en la recién abierta taberna de ‘Código’, en el 12 de la calle Fontecha, hubiera un fulano  que sabía cómo atacar el incendio. El objetivo era asfixiarle para que no se propagara  a la primera planta y cortarle el respiradero hacia los otros locales y viviendas de la plaza de la República. Los bomberos llegaron para figurar. No quedó en su debe sino en el del arcaico carro-bomba de doble efecto a carbón. Una antigualla de 1882 que tampoco dio debida respuesta al vecino de Manzanares 44 cuya vivienda fue pasto de las llamas el 26 de junio. A raíz de aquello el Ayuntamiento solicitó un tanque moderno, conveniente también para regar en verano los paseos. No llegó para socorrer a Almela, ni se le espera para refrescar las calles en Feria.

- Secretario, proceda por favor a enumerar el programa para que conste en acta -habla el alcalde Briso.

- A las siete de la tarde del 31, Inauguración con cohetes y música de la banda. El 1 de septiembre, Día de la Virgen, diana de la banda a las  seis de la mañana; a las doce comida para pobres en Comedor de Caridad con autoridades y banda.

- Como saben -interrumpe el alcalde al secretario- esta comida de pobres se sufraga con lo ahorrado por la suspensión del concurso de cucañas, continúe.

- Sí, por la tarde, el día 1, concierto en el templete. El 2 de septiembre, a las diez de la mañana, audición musical; a las cinco y media de la tarde, carrera de sacos, cincuenta pesetas a repartir entre los tres primeros. A las siete de la tarde, música y cine en la plaza de San Pedro. El día 3, concierto de la banda a las diez, que repetirán a las siete en el templete del real de la feria y segunda sesión de cine. El día 4, concurso de feos, 25, 15 y 10 pesetas y  carreras de cintas en el paseo de la Estación. Tercera sesión de cine. Y para cerrar, el 5  de septiembre, música a las diez con elevación de globos. A las siete de la tarde, pasacalles de la Plaza al Carmen y fuegos artificiales. A las nueve de la noche traca final en la glorieta de san pedro -concluye el secretario Urgellés.

- Ahora, el señor García-Muñoz les informa de lo previsto en el Ayala y otros eventos. Por favor, don Ernesto.

- Gracias alcalde. Este año hemos hecho un esfuerzo por mantener el programa, siendo las funciones teatrales seña de identidad de las fiestas de nuestra patrona. Todos los días, actuación de la Gran Compañía Martín Pierrá para que nadie se quede sin entrada. Por lo demás, tendremos las tómbolas, circos, verbenas, y la tradicional feria de ganado.  Y si me permite la presidencia -dirigiéndose a Ramón Briso- todos los jóvenes y ustedes aunque no lo sean tanto -risas en la sala- están invitados a las fiestas que cada tarde ofreceremos en el patio de la casa que un servidor se está construyendo en la calle Prim. Tenemos piesta de baile y el último día a la más guapa del pueblo con la elección de Miss Tepsicore.

-Haremos un poder -acepta el alcalde.

-Eso sí, no hay compensación económica para las bellas señoritas. En Feria aunque sea por un día los agraciados son los feos -remata Ernesto.

Al levantarse la sesión, Ernesto, su hermano Ramón y Antonio Maján van comentando mientras caminan hacia la puerta que es una pena no poder contar antes con la presencia de Manuel Abad Pozuelo y haberlo incluido en el programa de Feria. El joven barítono daimieleño estirará  algunas fechas la gira estival y no llegará al pueblo hasta la segunda semana de septiembre. Por fortuna, estará entre sus vecinos cerca de un mes y se ha comprometido a deleitarles con dos actuaciones pese a tener bien ganado su descanso.

Manuel Abad Pozuelo en 1945 (Fundación Juan March)
Manuel Abad Pozuelo en 1945 (Fundación Juan March)

El 10 de septiembre su chorro de voz retumbará en el ábside de Santa María con la “Los Tres Amores”. Figura prometedora de la lírica nacional, el discípulo en Barcelona del maestro Cristóbal Altube será el astro de la velada del día 23 organizada por las damas de Alianza Femenina. Esperan disfrutar de parte del repertorio que mejor se adapta a la esplendorosa tesitura de su registro vocal. No pueden faltar ‘Canción del Sembrador’ o ‘La Rosa del Azafrán’.

17 de septiembre. Sede del Partido Radical de Daimiel

El gobierno de Azaña ha caído. Alcalá Zamora ha aceptado su dimisión. El ejecutivo se tambaleaba desde lo de enero en Casas Viejas. Las fisuras se sucedieron con la jorobada implantación de los jurados mixtos en las zonas rurales donde, para mayor impopularidad, los partidos oficialistas de la izquierda se llevarían un severo correctivo en las municipales que se les debía. Azaña es el hazmerreír en los ‘burgos podridos’ cuyos paladines políticos y referentes intelectuales aprovechan la menor ocasión para hacer sorna de aquel ejercicio de mal perder del presidente del Consejo de Ministros

Las fisuras en la coalición de gobierno tornaron en grietas. El presidente de la República, haciendo uso de sus prerrogativas constitucionales confiaba en que la estabilidad podría regresar sustituyendo piezas. Hace unas semanas intentó que alguno de los líderes socialistas asumieran el poder, pero no han querido exponer más su salud y han replegado sus efectivos para sanar heridas, aguardando futuros combates. Inaplazable será el de las elecciones. La llamada a las urnas ha quedado servida en bandeja y el periodo de interregno lo tutela el Partido Radical. Alejandro Lerroux el interino, el hombre centrado a la derecha que no disimula sus ganas de merendarse parte el enorme pastel del voto conservador.

La Agrupación Radical celebra una comida para festejar la llegada al poder de Lerroux hace hoy cinco días.  Carmelo García-Maroto ha trasladado al domicilio social de los radicales al equipo completo del Hotel García: camareros, pinches y él mismo como jefe de cocina. Una hora después del vino de bienvenida, mientras los comensales paladean los postres del más fino repostero de Daimiel, el alcalde Briso se dirige a sus correligionarios.

- Compañeros, todos somos conscientes, y no es vanidad ponderarlo, del respeto que nos hemos ganado entre nuestros vecinos. Respeto no por la victoria, sino por el trabajo y decencia que nos ha conducido hasta ella. Sin embargo, tomen nota por favor para tenerlo siempre presente, es ahora cuando hay que demostrar que Daimiel, que España no han elegido en vano. Sientan orgullo, no lo disimulen, destierren la falsa modestia -levanta su copa el alcalde- y brinden conmigo por el señor presidente del Consejo de Ministros y futuro ganador de las elecciones, don Alejandro Lerroux, por el Partido Radical, por la muy nutrida representación que tiene en Daimiel y, por supuesto, por el deseable buen desempeño de nuestro compañero el excelentísimo gobernador Antonio Rodríguez de León, a quien no le habrá dado tiempo ni a deshacer las maletas y no ha dudado un instante en acompañarnos. Como habrá comprobado, gobernador, esta es una plaza de primera para nuestro partido -brindan todos.

-Estoy orgulloso y honrado por mi cargo y laboraré por el bien de este pueblo y de la República de nuestro ilustre líder don Alejandro Lerroux, sólo discrepando en que yo soy católico y el laico –matiza el gobernador arrancando risas de los presentes-. Tengo plena confianza en que con su alta mentalidad y su amor a la República procurará sean respetadas las acendradas creencias religiosas de la mayoría de los españoles.

Arrecian los aplausos y vítores ya sentado en el gobernador. Solo mengua la ovación para escuchar al nuevo presidente del partido radical, Pedro Fisac Escobar. Hijo del industrial, agricultor y bodeguero Jesús Fisac Carranza, diputado provincial en tiempos del dictador Miguel Primo de Rivera, liberal partidario de Romanones. Jesús Fisac era el de mayor edad cuando se proclamó la República y uno de los ocho declarados monárquicos que abandonaron la corporación en los primeros meses. Su primogénito ha escalado rápido en la jerarquía del partido dominante

-Compañeros –toma la palabra Pedro Fisac – hay que celebrar como se merece la llegada de don Alejandro al poder que representa una nueva era de la gobernación en este país, calmando de esta manera la sed de justicia y restableciendo la armonía en las clases sociales; deteniendo la acción socializante que sólo ha producido odios y violencias que han llevado a la ruina a la economía nacional. Ha demostrado Lerroux su alta visión sin sentir impaciencias tomando el poder con excelente táctica política en el oportuno momento. Solo añadir que esta labor que se me ha encomendado sería imposible de asumir sin el asesoramiento y sapiencia de mi vicepresidente, verdadera alma mater de nuestro partido. Amigo Antonio estamos deseando escucharte.

El concejal -quinto alcalde de los siete que ya han presidido el Ayuntamiento en dos años y medio de  República- se ajusta la chaqueta y sonríe afectuosamente a Pedro Fisac.

-Gracias, gracias infinitas –espera a que se haga el silencio- el señor Lerroux, sacrificando su inmaculada historia política y su prestigio de republicano de toda la vida ha tolerado los desplantes y menosprecios de los adversarios; hágase extensivo este homenaje a nuestro alcalde que sacrificando tranquilidad e intereses y después de renunciar a su brillante vida militar en busca de reposo lo perdió por aceptar la alcaldía para intentar lo que ha conseguido, paz y justicia para su pueblo. Pospongamos todos rencillas y egoísmos particulares y laboremos unidos por el engrandecimiento del partido radical, el único que puede satisfacer los anhelos de España.

-¡Brindemos por el triunfo de los ideales democráticos!- exclama Yepes, El concejal Ramón García-Muñoz que empezó el régimen siendo maurista dentro del partido del presidente Alcalá Zamora y ahora como en la mesa de los radicales. El ejemplo de un pueblo que solo distingue entre conservadores y marxistas.

Cuando los comensales apuran copa y puros, un mozo del partido entra sofocado en la sala y se acerca prudente al grupo donde, en pie, alterna bromas el alcalde Briso con un gobernador plenamente integrado en la fiesta.

-Disculpe señor alcalde –corta la conversación- un desconocido acaba de disparar sobre un grupo de socios del Casino. No tenga prisa, todo el mundo está a salvo, no hay heridos. Ha huido por la calle General Espartero. Se rumorea que podría haber sido uno de los que el año pasado intentó matar al señor Antonio Maján.

Leer Capítulo IX  Episodio 3º  “¡Han matado al hijo de Pablillo!”

Foto de Emilio Aguirre Moraga

Ramón Briso el excoronel que quiso ser alcalde (Cap.IX Ep.1º)

(episodio anterior)

18 de agosto de 1933

Abril sembró el campo de hielos tardíos cristalizando un suelo áspero y polvoriento. Sediento de lluvias generosas de las que no sacian desde hace meses, demasiados meses. Los pelados malograron las yemas de las vides y causaron estragos en buena parte del cereal. Y cuando por fin descargó el aguacero perpetró a lo bruto, como el 20 de mayo, la tarde de una tormenta eléctrica bárbara y traicionera. Porque era bella y tornasolada en la lejanía de la sierra, sorda y desbordante de culebrillas. Pero al venirse encima, ni cien beatas trémulas gritando rosarios en el refugio de una cueva podrían haber acallado el estruendo de tanto rayo y centella. Uno de ellos trajo muerte en una casilla del paraje de La Encantada junto al camino de Las Carretas. En la huerta de Ambrosio Miralles merecían un sábado sin faena sus suegros Basilio García-Moreno y Felipa Bastante. Entró por la chimenea, escapó por la puerta y en el trayecto zaleó todo lo vivo. Los encontraron calcinados al día siguiente. Él apresaba en su mano derecha el eslabón, en la izquierda la piedra, en el suelo un cigarrillo liado. Cuando le dieron la noticia a su hija Felipa casi le cuesta el embarazo de su tercero, el pequeño Ambrosio, nacido este pasado lunes.

Luego de las referidas inclemencias, siquiera por escasez de grano, pudo haberse esperado cierto beneficio para los propietarios espoleando al alza los precios de las mieses. Al contrario. La fanega de cebada se ha cotizado a tres pesetas y media y el trigo se malvende por debajo de la tasa. Por una arroba de aceite te dan diez pesetas y las patatas se pagan a diez céntimos. Ha ocurrido en otras temporadas, la diferencia con este año 33 es que por imperativo del Jurado Mixto radicado en Manzanares los jornales de la siega se dispararon hasta las nueve pesetas y media. Otra losa para sepultar el ánimo de los labradores. En Daimiel, siete inspectores delegados de Trabajo han exigido a rajatabla el cumplimiento de esta cláusula y el resto de cuanto se ha legislado.

En el sindicato agrícola han echado cuentas y apenas salen lo comido por lo servido. Sostienen que al labrador le queda algo más de peseta y media por fanega que, sumado al valor de la paja, es aún insuficiente para cubrir los gastos de porte y trilla. He aquí una de las causas de que, muchos de quienes por despecho no quieren y por humildes no pueden, hayan optado por abandonar los cultivos.

Cayendo el telón sobre junio, los malos presagios se habían confirmado. Los propietarios hicieron constar que casi la mitad de la cosecha de trigo candeal quedó desamparada para festín de perdices, sisones y abubillas. En un último intento al margen de la Casa del Pueblo pretendieron hacerse cargo de la recolección entre propietarios y jornaleros sin salario pero repartiendo ganancias. Ni por esas. La piral ha dejado sin uva seis de cada diez plantíos. Los agricultores no encuentran financiación ni compradores de fincas, aun dándolas medio regaladas. Aseguran los ancianos que esta crisis no tiene parangón.

A corto plazo, tras el parón de verano, lo que aguarda tampoco es prometedor. Si a las vides les ha zurrado una plaga de oruga, desde Madrid, el IRA mueve papeles sin compasión. El Instituto de la Reforma Agraria no ha pasado por alto la parcelación del término de Daimiel. La titánica ley -que aspira a poner panza arriba la propiedad, hundir el cuchillo en las nobles posesiones y repartir tajadas de tierra- ya zahiere sin aplicarse el orgullo de los propietarios que gestionan los quintos de la duquesa de San Carlos. Otro pesar más cargado a la saca del desconsuelo.

El 24 de mayo el IRA resolvió incluir Zacatena entre las fincas expropiables. María Luisa de Carvajal y Dávalos recurrió el 20 de junio aduciendo que los diversos quintos debían calificarse como terrenos de pastos y labor, con encinas diseminadas y algunas pequeñas porciones inundadas por el Guadiana. Alegaba la duquesa que existen 80.000 pies de encina en la finca y que es cultivada en régimen de arrendamiento por más de un centenar de socios del Sindicato Agrícola Católico de Daimiel desde 1925. Apelaba, por un lado, a la Base 6ª apartado b y d que exceptuaban de la expropiación a explotaciones forestales y, por otro, al concepto social de la ley puesto que se trataba de posesiones muy repartidas entre agricultores de todo pelaje.

Calle Estación 2, domicilio de la familia Briso de Montiano. 11 de la noche

No es fresco pero recrea. Un céfiro mece a ráfagas los visillos del balcón que, abierto de par en par, desahoga la estancia tras un viernes abrasador. Don Ramón ha aparcado unos minutos sus deberes y, en sosegada reflexión, calibra la entidad de los compromisos ineludibles a que obliga su cargo. Contrae y relaja los músculos de espalda y cuello, estira las piernas una sobre otra sentado en su mesita de fumar a la que no le falta detalle. Cigarrera, bujía, fosforera, hierro para despuntar los tabacos y un cenicero de bronce con motivos castrenses. En el ribete se ha consumido tres cuartos de un cigarro sin recibir una sola calada. Espera a que se esfume el último hilillo de tufo y retoma la tarea. Sobre el tablero de la mesa del despacho, de caoba y nogal, hay unos cerramientos laterales de unos diez centímetros de alto que se abren en sus lados mayores a fin de tener más a mano los papeles con lo que está trabajando. Rescata una de esas hojas y la desdobla para releerla. Es el informe que le ha pasado el sindicato agrícola de todas las cuitas en torno a Zacatena. Incorpora el recurso de la duquesa y la descorazonadora respuesta del ingeniero responsable de los estudios técnicos y recomendaciones del Ministerio. José de Echeverría dictamina que la finca no puede definirse como explotación forestal ya que el cultivo existente en toda ella era el cereal con leguminosas y “no solo no se cultiva por la dueña directamente, sino que los arrendatarios lo hacen de una manera vulgar”. Una finca muy poblada de encina sin podar; finca de labor arrendada sistemáticamente y mal cultivada. Afeitado en seco al argumentario de los sindicados; no es que se ponga en cuestión su propiedad o el reparto sino que se apela directamente a la mala utilización que se hace de las tierras.

Estos días, don Ramón se está acordando más que nunca de las dos que faltan, su primera esposa y madre de sus cuatro hijos Concha Maján y la pequeña María que falleció hace solo ocho meses de tuberculosis siendo aún adolescente. Su refugio es la política pero no su descanso. Pudo sortear quebraderos y desazones de haber optado por la plácida vejez que le firmó  el flamante gobierno de la República en junio del año 31 cuando se le concedió el retiro del Ejército a petición propia. Pudo haber nutrido su orgullo de daimieleño ilustre paseando su hoja de servicios como coronel de Artillería.

Sin embargo algo le decía que la mácula de verse envuelto en el complot del general Aguilera era motivo más que sobrado para desquitarse, reconduciendo su energía a otros menesteres. Y así fue cómo acomodó sus ínfulas en el Partido Radical cuya agrupación local maneja con sus cuñados los Majanes Pinilla.

Don Ramón Briso de Montiano Lozano y allegados tutelan ahora esta vertiginosa existencia republicana. En el primer escalón generacional, junto a Ramón, sus hermanos Tomás y Luis. El primero es juez municipal y el segundo exconcejal monárquico que sigue manejando desde el sindicato agrícola y el Casino. Luego está su cuñado Filiberto Maján número dos del triunfante Partido Radical y presidente hasta hace poco. En el segundo escalón, su hijo Miguel Briso, presidente de Juventud Católica y mano derecha de Benimelli en el Semanario Daimiel, mientras su primo Filiberto es el corresponsal de El Pueblo Manchego, el vocero de la derecha. Por si no bastase, otro sobrino (éste directo y no por parte de su difunta) Raimundo Mauri-Vera Briso es el depositario municipal. Y sus hermanas “Las Mauri”, todas solteras y centinelas de la costumbre, entregadas a la Iglesia. Paz, la mayor, se desdobla dando catequesis en San Juan y San Roque. Cuando están en casa, Paz, Isabel y Sacri procuran que nada le falte a su tío Ramón que vive en el piso de arriba donde,  a las once y cuarto de la noche de este 18 de agosto, permanece sentado en su gabinete. No se espera menos, de quien es alcalde desde el 10 de mayo.

En las elecciones solo fue el octavo más votado pero ante una corporación tan heterogénea les pareció a todos los concejales agrarios, mauristas o socialistas que la persona que concitaría menos controversia era don Ramón. Cuando entraron en el salón de sesiones dispuestos a designar alcalde el acuerdo venía cerrado. Todos los votos de los ediles para el coronel de Artillería, hombre de orden y adscrito a un partido más centrado. Entre lo malo lo mejor, pensarían los socialistas antes y después de escuchar su discurso una vez proclamado:

“Los electores nos han hecho un encargo especialísimo: restablecer la tranquilidad en la ciudad y para eso reclamo imperiosamente el auxilio de todos para que la paz vuelva a los espíritus y la ciudad recobre el aspecto que tenía hace algún tiempo, que se ha ido perdiendo debido a los cuervos que anidan en la noche de la República, usando una frase de actualidad, pero en Daimiel esos cuervos han sido forasteros de los cuales unos se ha avecindado en Daimiel, usando de la hospitalidad de que me honro, y otros han estado nada más que como aves de paso, dejando la intranquilidad en las conciencias. Trabajemos por la cultura para que todos los hijos de Daimiel tengan escuela donde instruirse; de todos vosotros, compañeros de concejo, espero me ayudéis en tan ardua tarea”

Hasta los obreros aplaudieron sus palabras desde el fondo de la sala, seguramente interpretando que la crítica atinaba en la figura del  ‘rompeurnas’ Antonio Cabrera, el “ave de paso”; sin captar el dardo lanzado a su jefe local, el secretario de la Casa del Pueblo, el “forastero” y “avecindado” Miguel Carnicero. Tampoco intuyeron los obreros que esa tarde de sábado sería la última que iban a aplaudir ya que el supuestamente conciliador alcalde daría calabazas a establecer por las tardes-noche el horario de sesiones como habían pedido los concejales socialistas el mismo 10 de mayo. Para no tener que pedir favores a los amos.

Hace 15 días, el 3 de agosto, don Ramón solventaba el litigio con un argumento no exento de cinismo: “Agradezco la asistencia de los ediles en sesiones previas por lo que, criterio personal, no considero necesario cambiar la hora”. A lo que su antecesor Gómez-Limón preguntó: “¿Desconoce acaso usted el sacrificio que impone asistir por la mañana?”. Tanta retórica cargaba esta cuestión que el silencio pareció otorgar el derecho a queja del socialista. Hasta que Eusebio Camino -el más votado por el pueblo, 1.515 apoyos-  hizo valer su ascendencia moral y aritmética sobre el pleno para sentenciar: “Creo que por las mañana está bien”. Abandonados, los cinco concejales socialistas fueron los únicos en apoyar el cambio vespertino. Cinco ediles y no seis, porque Ángel Martínez acababa de renunciar a su acta, precisamente por incompatibilidades horarias.

Solo ha transcurrido un trimestre desde la constitución del ayuntamiento y los bandos están de uñas. Lo intentó el alcalde con su discurso integrador el día de la proclamación. Incluso fue de alabar que no ensuciara en su primera entrevista en Pueblo Manchego el expediente de sus antecesores, “la situación no es catastrófica aunque sí delicada porque en caja solo quedan 1520 pesetas. No hago responsable a la comisión gestora que ha actuado bien en cuanto a los intereses municipales”, señaló en el rotativo ciudadrealeño. Claro que esto decía el alcalde cuando hablaba en su nombre y otra cosa era lo que filtraban al periódico afín respecto al mismo tema. Por ejemplo, que los tres concejales socialistas (olvidando el cronista que en la gestora había representantes de otras formaciones) habían gastado todos los recursos disponibles sin pagar a empleados municipales, médicos o farmacéuticos. Y al contrario -aseguraban los nuevos- sí se valieron  los socialistas para conseguir un anticipo de lo ingresado por contribución para emplearlo en pagar a los obreros de primera categoría, como llaman sarcásticamente en Daimiel a quienes señalan como protegidos de la Casa del Pueblo. Esta balumba de gestores manirrotos y herencias recibidas trascendió seís días después del estreno de la corporación.

Todas estas andanzas le rondan al alcalde cuando vuelve en sí sobresaltado  por el resonar en la torre de San Pedro de la primera campanada de medianoche. Las cuenta una a una, hasta doce. Con el eco de la última, don Ramón toma el informe del sindicato agrícola sobre el pulso al IRA, lo dobla y lo introduce al fondo del cajón central del escritorio. Cierra con cuidado de no arañar la decoración de marquetería en madera amarilla alrededor del bocallave.

Antes de retirarse a dormir, relee la columna de la derecha de la portada de hoy de El Pueblo Manchego donde vuelven a mentarle. Se trata de una carta abierta dirigida a su persona. La firman con nombres y apellidos algunos significados integrantes de las fuerzas vivas de Daimiel. En representación de la Patronal (Sindicato Agrícola Católico) Enrique Noblejas; Esteban Treviño (presidente Partido Radical), Pedro Fisac (Acción Agraria), Eduardo González (Republicanos Liberales Demócratas), Francisco Fernández (Sindicato de Artesanos) y Juan Manuel González (Sociedad de Obreros Albañiles “La Defensa”). Suscriben un texto entre alegato y filípica para decirle al alcalde aquello de usted primero sin miedo y nosotros detrás.

Los firmantes defienden la victoria incontestable de la derecha en las elecciones “simplemente porque somos la inmensa mayoría de este vecindario”. Alaban la honradez y fidelidad a su deber de los guardias municipales “valientes defensores del orden, de la paz y la justicia”. En cuanto a las injuriosas acusaciones de soborno de las masas para ganar en las urnas, “negamos que hoy se deje sobornar al obrero daimieleño y protestamos del insulto que se le infiere al suponérsele capaz de ello”. “Las elecciones las ganamos como ganaremos las próximas, porque somos más, tenemos y tendremos mayoría. Lo que es más difícil que ocurra, es que se rompan urnas tan impunemente como otras veces”.

Ha resquemado en la derecha que se proyecten dudas sobre el posicionamiento político daimieleño. Escocidos están porque se haya denunciado que la víspera de las votaciones los más pudientes en las Siete Esquinas como el tendero y tabernero ‘El Colorao’ y Aquilino el de la Plaza de Toros, aficionado a la caza, reparador de escopetas y también pequeño bodeguero, organizaran una limoná popular a cambio del voto para la derecha. En el Alto, donde más duele a la Casa del Pueblo.

Lances livianos, no obstante, al lado del porqué de ese otro comentario de los firmantes dando ánimos a las fuerzas del orden, lo ciertamente grave: lo acontecido a comienzos de mes, la sangre derramada, el rebosamiento violento de todos estos problemas que atormentan al flamante alcalde. Ramón Briso de Montiano y Lozano ahora sabe cuán ingrata es su encomienda, cómo hierve el sillón de Alcaldía.

Esquina inferior izquierda, Casa de Los Briso
Esquina inferior izquierda, Casa de Los Briso

Dieciocho días antes. Martes 1 de agosto

Oficialmente son 2.500 parados los inscritos en la Bolsa de Trabajo Local obligados por la Ley de Términos. Es el balance publicado el pasado 27 de julio cuando también se informó de que 154 familias cumplen los requisitos para ser consideradas enteramente pobres; cifra provisional puesto que se está rehaciendo por enésima vez el padrón de desfavorecidos y permanece abierto el plazo para justificar la percepción de ayudas.

Para salir del paso, endeudarse es la única salida. El Ayuntamiento ha gestionado un préstamo de 500.000 pesetas para emplearlo en obras públicas. Se ha descartado la construcción de la nueva casa consistorial, aunque habrá que pagar los planos a López de Coca. A cambio, este nuevo equipo ha estimado más urgente y menos gravoso destinar el dinero a la edificación de dos escuelas. Negocian con Antonio Pinilla Pinilla los terrenos que tiene en la calle Estación, frente a la ermita de San Isidro; también los  de Santa Maján en la calle Motilla. Sin embargo, no moverán una espuerta de tierra mientras el Ministerio de Instrucción Pública no se avenga a subvencionar sendas construcciones, aunque sea parcialmente. Por tanto, convienen ir tirando del préstamo para chapuzas, reformas, calzadas o el entorno del río Azuer.

El buen hacer con los bancos permite al alcalde presumir de haber duplicado en una semana el número de obreros en acometidas públicas. Creyó don Ramón que acallaría las críticas ofreciendo turnos de cuatro días por semana; pero la Casa del Pueblo quiere más. Exigen trabajar al menos seis días porque los jornales que prometen no les rescatan de la miseria. O todo, o nada. El acuerdo es imposible y Briso de Montiano encara su primera huelga para este primero de agosto.

El paro de protesta lo secundan los doscientos jornaleros que trabajan en las obras municipales, caso del cementerio donde la Casa del Pueblo dirige el más nutrido de los piquetes.

La Plaza de la República en 1933. Guía de Daimiel
La Plaza de la República en 1933. Guía de Daimiel

Los obreros particulares no acatan los dictados de los socialistas, los comercios ni se habían planteado descansar.

Afloja el calor y una cuadrilla de paisanos de mediana edad pasean desde el Bar España hasta el Banco Español de Crédito, y vuelta atrás. Conversan sobre lo ocurrido con un desgraciado postrado en cama desde hace dos semanas víctima de una tunda. Se rumorea que fue sorprendido robando cebada y los agentes de seguridad no pidieron muchas explicaciones antes de propinarle una paliza de las que no es raro salir con los pies por delante.

Justo cuando el grupo camina a la altura del quiosco de la música, irrumpen en turba por el costado izquierdo, desembocando desde la calle Comercio, no menos de cien sujetos armados con palos, hoces y piedras. Los paseantes se apartan para no ser engullidos por la masa. La marea de exaltados avanza desenfrenada y al instante vuelan los cantos hasta quebrar las vidrieras del ayuntamiento. Al no encontrar resistencia, acto seguido arremeten contra la puerta principal. Solo retroceden cuando silban los primeros disparos desde la primera planta donde una pareja de guardias intentan repeler la acometida. Después contarán ante el juez que se limitaron responder al primer tiro descerrajado con un arma de repetición desde el anonimato de la marabunta.

La reyerta es feroz. Un agente municipal recibe un balazo en la región sacra, otro compañero es alcanzado en la clavícula, a un tercero se le queda alojado un proyectil en un brazo y al inspector de la Policía le descalabran de una pedrada. La contienda se descontrola y el zafarrancho se esparce por toda la plaza. Ahora sí cierran los comercios. Precaución que no adopta Tomás Martín-Consuegra, aunque quién iba a esperarse semejante infortunio cuando se encontraba en el Círculo Obrero, a doscientos metros del foco de conflicto y a la vuelta de la esquina. Alertado por los disparos, puso el pie en la calle junto a sus compañeros de partida. A los pocos segundos de estar observando desde la distancia la desbandada de huelguistas a la altura del Casino, grita como nunca en su vida. Una bala rebotada de no se sabe dónde le perfora el muslo.

Desde el Círculo Obrero, al fondo La Plaza
Desde el Círculo Obrero, al fondo La Plaza

El forense Emiliano Bermejo y los médicos Emilio Sierra y Pedro Lozano acuden al socorro de los caídos. Han logrado contener la hemorragia de las lesiones por bala de los guardias, ahora presionan la herida de Tomás García-Consuegra. Dos socios del Círculo le han llevado a pulso hasta el Ayuntamiento, cuatro más iban abriendo paso entre la batalla voceando “¡hombre herido!”. A los apedreados ni les miran, no se ha librado ni un guardia. Seis irán a casa con marcas de guerra y otros tres al hospital. En medio de la plaza los huelguistas retiran del frente a dos de los suyos. Cuando llega la guardia de asalto desde Ciudad Real apenas quedan los despojos del combate y don Ramón Briso de Montiano conteniendo el corazón para que no se le salga por la boca. Es bien de noche cuando la Guardia Civil detiene a Pablo Martín-Gil y Carmelo Jiménez, afiliados a la Casa del Pueblo. Restablecida la tranquilidad, por precaución queda un retén de guardias de asalto en el Ayuntamiento y varias parejas patrullan las calles. No regresarán a sus puestos de Ciudad Real hasta una semana después.

Leer Capítulo IX  Episodio 2º  “La exitosa banda de música en la última Feria con Azaña”