Foto de Emilio Aguirre Moraga

Esperando a Victoria Kent (Cap.III Ep.6º)

(episodio anterior)

Se cumplen cuatro días de siega. Daimiel es una romería de carros y galeras con colmo de cereal. En las eras, donde han arribado envueltos en una nube de polvo, los gañanes descargan con brío los haces. Tienden la parva y tiran de la soguilla dejando la mies al oficio del trillado. El sílex y las mulas enganchadas se reparten el trabajo de molido. Machacado y aventado, cargan el trigo en los costales dirección al depósito. Habían quedado en el campo los segadores comiendo al amparo de un chozo, protegidos del sol. No hay dios que aguante dentro de la casilla donde el hogarín le ha metido otros ocho o diez grados a un ambiente de origen abrasador. Al llegar la noche refieren el  siniestro sonado de la temporada. Le ha tocado la desgracia al rico hacendado Doroteo Martín-Consuegra. Se le han pegado fuego veinte fanegas de cereal en la finca que administra junto al convento del Cristo de la Luz. Luna vana en el firmamento, quietud. Cascabelean los grillos. Duermen al raso. Y mañana otra vez.

La novedad republicana es que irregularidades que antaño se practicaban ahora se difunden como inadmisibles. A la Casa del Pueblo han llegado denuncias por supuestas infracciones de contratos. Despidos improcedentes o uso indebido de mujeres en la siega, hecho prohibido que a los propietarios les aporta pingües reducciones de costes porque la hembra, por norma, viene cobrando un cuarenta por ciento menos que el varón. Los señores contraatacan acusando a los querellantes de dedicar su tiempo en vez de a todo el jornal a otros menesteres como coger espárragos.

Entretanto el paisanaje embebido en política va tomando posiciones. Las formaciones de Madrid abren sucursales en los pueblos, se conforman las familias de correligionarios. Cada cual busca su sitio. Una opción es el Partido Republicano Radical-Socialista. En las municipales y parciales comparecieron en la gran coalición republicana donde todo cupo. El partido de Marcelino Domingo capta en Daimiel a una minoría izquierdista de clase media. Algunos comerciantes, artesanos o maestros de ideas progresistas con un credo que indefectiblemente les acabará situando en el bloque que les corresponde por naturaleza. En el ayuntamiento han colocado a Antonio Almela. Ahora constituyen el comité local del partido dándole la presidencia a Isidro García Loro. Es designado vicepresidente Carmelo García de Maroto; secretario Manuel Martín de Bernardo y completando la directiva Tomás Negrillo, Felipe Muñoz de Morales, Prado Ruiz de la Hermosa, Miguel López de la Nieta y los hermanos Bautista y Valentín García-Consuegra. Se preparan porque el 28 de junio se abren de nuevo las urnas. Hay elecciones a Cortes Constituyentes y los radicales socialistas concurrirán en coalición multicolor con los radicales de Lerroux, la Derecha Liberal Republicana de Alcalá Zamora, Acción Republicana de Azaña y, ahora sí, el Partido Socialista Obrero Español.

En la otra punta ideológica, sin mucho interés por los comicios que se avecinan, anidan los patrocinadores del antiguo régimen. Los mismos que quieren dañar la república con la indiferencia de la incomparecencia en las listas y la abstinencia en las urnas, van cantando esta coplilla:

Si mujer pública es aquella que es prostituta

La Re-pública ha de ser toda la que es doble puta

y siguiendo la razón de esta lógica absoluta

todo el que afirma ser de la República hijo (y homenaje le tributa)

seguro será de fijo un hijo de la gran puta

Quienes bebieron los vientos por el señor Pinilla, este domingo 21 de junio se acercan al acto de presentación de un partido a la medida. Después de darle muchas vueltas al nombre acuerdan ponerse  Agrupación Republicana Independiente de Daimiel con don Joaquín de líder secundado por Vicente Rodríguez y José Blanco.  La secretaría se ve muy concurrida con aspirantes a afiliarse. Quienes semanas atrás salieron del ayuntamiento buscan ahora su sitio. De momento, aparte de la denominación alumbrada con fórceps, definen un lema que más adelante ya verán cómo desarrollan: “Libertad dentro del orden, trabajo y progreso en política general e independencia”. La primera decisión es renunciar a presentarse a las elecciones constituyentes de la semana que viene.

Elecciones a Cortes Constituyentes

Anoche terminó pronto el recuento y la victoria fue clara para los socialistas. El apoyo que el electorado daimieleño ha dado a sus parlamentarios no ha crecido demasiado respecto al que dio a los concejales de la Casa del Pueblo en las parciales del 31 de mayo. La diferencia es que ahora más de medio pueblo no fue a votar. Las clases pudientes simpatizantes de la monarquía han afeado así unos comicios nacionales que, pensaron, no van con ellos. El abstencionismo les ha situado de espaldas a la República.

Los afiliados a la Casa del Pueblo salieron a celebrarlo por las calles de Daimiel. Esta mañana no se ha comentado que hubiera altercados. En la radio han hablado de la victoria de las izquierdas en toda España, de un cambio del mapa político. La derecha y el centro republicanos (excepción hecha de los radicales) han quedado reducidos a un papel testimonial, en tanto que la derecha monárquica ha sufrido un serio revés alentado por su propia desidia.

Carmencita Ogallar está guapa como siempre pero nerviosa como nunca, mucha responsabilidad es suplir hoy a la omnipresente Casilda Martín-Gil . Esta tarde todos la miran. Especialmente quienes la amurallan, los vigorosos fútbolistas del Racing de Daimiel dispuestos a batirse en varonil duelo contra el Racing de Ciudad Real. Los capitalinos han tenido a bien participar en la amistosa inauguración del nuevo campo de los locales acondicionado en la parcela de Vicente Rodríguez en la calle Pedreros. Bendecido el terreno por el párroco don Tiburcio, el joven delantero Antonio Almela, el hijo del concejal,  posa el esférico sobre la cal para que la señorita Ogallar ejecute  el saque de honor advirtiéndole de no enredarse con la falda. Ríe el cura señalándose la suya, bromean los jugadores.Casilda Martin Gil

También hay esparcimiento en las gradas donde el presidente del Racing, Domingo Cabanes, se levanta gentil cediendo su silla a don Max Cassin que ha bajado de su mansión de La Francia a pasar la tarde entre los del pueblo. En la casa del ‘Burraco’ disfrutan del acontecimiento varios muchachos. Se han ahorrado la entrada subidos a la gavillera que rebasa la tapia de barro que cerca el recinto.

Arranca el encuentro y entre la afición se comenta la ausencia de Victoria Kent que tenía previsto este lunes litigar en un caso frente al ciudadrrealeño Cirilo del Rio. Decepción entre los daimieleños que incluso pensaron que la celebérrima abogada se dejaría ver por el fútbol. El juicio se ha suspendido porque ambos letrados se deben a elevadas responsabilidades por sus nuevas atribuciones. Hace unas horas han sido elegidos diputados para las primeras Cortes de la República.

El partido acaba empatado a dos goles. Otro gallo hubiera cantado si Pacheco defendiera aún la portería de los locales. No habrá otro como él.

La abogada y diputada Victoria Kent
La abogada y diputada Victoria Kent

Leer Capítulo IV – Un verano a duras penas
Episodio 1º. ‘ Una noche de verano en la mansión de los franceses’

Foto de Emilio Aguirre Moraga

Joaquín Pinilla se echa a un lado (Cap.III Ep.3º)

(episodio anterior)

Faltan once días para las elecciones parciales, pasan cuatro desde la dimisión de los ocho concejales monárquicos. Hace veinticinco horas que se ha parcheado el equipo de gobierno repartiendo las tenencias de Alcaldía vacantes. Este miércoles 20 de mayo hay nueva sesión extraordinaria a la que no asiste el primer edil. Ejerce Vicente Aldea ‘Noteme’ como primer teniente dando paso al secretario municipal Ramón Urgellés para que lea una sucinta carta suscrita por Joaquín Pinilla.

Estimados compañeros del ayuntamiento de Daimiel, me veo obligado a presentar la dimisión como alcalde apelando al sentido de la responsabilidad que siempre he procurado alimentar. Mis problemas de salud hacen incompatible las dolencias y el tratamiento que he de seguir con la ardua tarea que implica el desempeño de la función municipal desde el más honorable sillón. Adjunto informe médico donde se especifican las recomendaciones del doctor.

Esta decisión, aun siendo dolorosa, es irrevocable. Me ofrezco incondicionalmente a todo cuanto pueda serles útil.

Afectuosamente les saluda
Joaquín Pinilla Chacón

Enterados todos, se hace constar en acta “el sentimiento que produce dicha dimisión de persona que en cada momento puso los intereses del pueblo por encima de todo y fue un ideal en engrandecimiento del mismo”.

Dos sesiones más pasan hasta el día de las elecciones. Vicente ‘Noteme’, consciente de su provisionalidad las liquida rápido. Apenas se aprueban unas facturas por antipalúdicos y la víspera de los comicios, 75 pesetas de gratificación, todo un salario, para ‘Mataperros’. Mariano Rodríguez Barbero obtiene el premio al mejor guarda rural.

Mataperros y el resto de sus compañeros del campo no rondan los encinares este domingo y a fe que lo agradecen porque han estado trece días tragando polvo sin descanso. Han empalmado dos semanas de tajo, el domingo pasado fue la romería de Pentecostés y no cesaron de vigilar el entorno de Las Cruces por si los malos vinos. Hoy se han quedado de paisanos velando las calles por si hubiere que asistir a los guardias urbanos en el buen desarrollo del proceso electoral. Daimiel amanece en paz y no se advierten revoltosos. En los colegios -casas particulares alquiladas para la ocasión- hay papeletas para todos los gustos. Por un lado los partidos que se integran en una conjunción denominada ‘Republicanos’ y por otro el Partido Socialista que va por libre.

La agrupación ‘Republicanos’ obtiene cinco concejales. Bajo las siglas de la Derecha Liberal Republicana de Alcalá Zamora son elegidos Pantaleón Pozuelo -el más votado- el contratista del Estado Adrián Lozano, el maestro albañil Ramón García Muñoz Fernández de Yepes y el maestro nacional Antonio Maján. El comerciante Antonio Almela Hernández obtiene concejalía en el seno del Partido Radical Socialista de Marcelino Domingo, la más izquierdista de las formaciones coaligadas. Por parte del PSOE serán ediles Lorenzo Gómez-Limón, Félix López Casado y Manuel Infante Ruiz de la Hermosa. Esta terna es una isla en una corporación que sigue dominada por la derecha y parte muy representantiva del capital daimieleño.

                                                       3 de junio

Son las once de la mañana. Por primera vez tres obreros ocupan lugar de privilegio en el salón de sesiones. En unos minutos van a recoger sus credenciales tres representantes de la Casa del Pueblo, imposible de aventurar ocho semanas antes. Dirige el acto de constitución del Ayuntamiento Juan Vicente López-Menchero, el concejal de más edad. Poco más tiene de especial el proceso, solo conocer el resultado de las votaciones.

-Atiendan señores. Habiendo obtenido mayoría suficiente de quince votos, queda proclamado alcalde de Daimiel el señor don Pantaleón Pozuelo García Muñoz- anuncia López-Menchero quien había quedado segundo con seis apoyos.

A continuación, se procede a la elección de tenientes de alcalde siendo el primero Adrián Lozano, Antonio Maján cuarto y Félix López Casado quinto. El segundo y tercer teniente alcalde proceden del antiguo régimen. Uno es Porfirio Rodríguez quien en la necesidad de buscar siglas a las que adscribirse parece comulgar con Acción Nacional, el partido fundado el 29 de abril por Herrera Oria cuya principal seña es su confesionalidad católica. El tercer subalterno de Pantaleón es Antonio Reneses.

A Reneses algunos lo ven como un prohombre. Un señor audaz y resuelto que en los tempranos años 20 batalló corajudo por traer el aeródromo a Daimiel. Se erigió de hecho en el más firme promotor de su instalación. Pleiteó en la administración y litigó en artículos de prensa contra otros municipios aspirantes como Ciudad Real que terminaron rendidos a la evidencia de nuestros campos abiertos y llanos, estratégicamente tendidos en la ruta de Madrid al sur. Aún se recuerda aquel alegato publicado el 20 septiembre de 1921 en ABC glosando “las condiciones excepcionales que presenta Daimiel para la implantación del aeródromo”. Aunque a Antonio Reneses estos aires frescos le han pillado un poco maduro y cascado, se resiste a ser engullido por la modernidad. Si es necesario hará el camino contrario, de conservador a progresista con el pasar de los años. Como tiene pan para este mojete, determina verlas venir en este primer ayuntamiento multicolor, ya tendrá tiempo de recular para retirarse a su espléndida morada de la calle General Espartero, la de esmaltada fachada de azulejos verdes cuyo mayor inconveniente o ventaja, según se vea, es tener enfrente la cárcel del partido judicial.

Casa de Antonio Reneses Pascuarelli
Casa de Antonio Reneses Pascuarelli

Recién nombrados los cargos de la corporación acontece el primer contratiempo. El socialista López Casado renuncia a ser teniente alcalde.

-Compañeros, observo que no parece se tenga mucha intención de atender los deseos de la clase trabajadora pese a que las urnas nos hayan dado un voto de confianza. ¿Cómo pueden ustedes pretender fijar la hora de los plenos los jueves por la mañana? Ni siquiera la segunda convocatoria en la matinal del sábado permitiría a obreros como yo y mis dos compañeros cumplir con la misión que nos ha encomendado el pueblo, a no ser que queramos el sufrimiento de nuestros estómagos y el de quienes dependen de nuestro jornal. Pero les digo más. Esto es un acto público en el que por fin algo tendrán que decir quienes nunca han sido escuchados. Hay compañeros -aclara López Casado- a quienes les gustaría asistir a nuestras sesiones, si puede ser, después de recoger la herramienta. Es por ello que solicito a este ayuntamiento se fijen los plenos los sábados a partir de las nueve de la noche. En nombre de la representación socialista pido que se vea la forma de solucionarlo.

-Yo no estoy de acuerdo- interviene Santos Morales.

-¿Las nueve de la noche? Esa es hora de familia y no de política- acude Porfirio.

-Les digo -vuelve a la carga López Casado- que, como el tiempo libre no se ha distribuido en partes iguales, más nos pesará a nosotros renunciar a esas preciadas horas de asueto pues no andamos sobrados de ellas los de mi clase. Solo dos motivos explicarían una negativa a nuestra demanda, que algunos no comprometan la misma dedicación al servicio público que los socialistas sí estamos dispuestos a empeñar o, simplemente, que les incomode en este salón nuestra presencia y la de quienes nos arropan.

-Tranquilidad para empezar- media López-Menchero-. Considero que se puede y debe armonizar todos los intereses de los señores concejales. Propongo como hora más adecuada la de las siete de la tarde.

-Se trata de encontrar una hora que no implique la total ausencia de la representación socialista por la posibilidad de perder el salario que es base de su sostenimiento- afirma Antonio Maján. ¿Qué opina señor alcalde?

-Yo me sumo a la propuesta de las siete de la tarde. Se ajusta mejor a las demandas de unos y otros.

Y así se aprueba. Las sesiones se fijan para los jueves a las siete de la tarde o los sábados en segunda convocatoria a la misma hora. El pleno concluye con Pantaleón dando la bienvenida a Tomás Briso de Montiano Lozano que esa mañana ha tomado posesión como juez municipal.

-Ahí te dejo el toro, sobrino-  le dice Vicente Aldea a Pantaleón.

- Tío, sabe usted que no valdrá con cuatro trapazos mal dados- responde el flamante alcalde con inesperada seriedad  al comentario desenfadado de su tío ‘Noteme’. Casado con María Josefa Pozuelo, hermana del padre de Pantaleón

Vicente Aldea se ha quitado el morlaco municipal de encima -ni lo buscaba ni le correspondía-, igual que de mozo despejaba peligros con su muleta. Porque ‘Noteme’ fue torero. De ahí le viene el apodo. Vicente Aldea se granjeó un nombre en la provincia. Su temporada decente fue la de 1902, alternando el estoque con las banderillas en novilladas muy modestas.

Vicente 'Noteme' a principios de siglo.
Vicente ‘Noteme’ a principios de siglo.

Ahora, con 53, solo se arrima a la política local y al teatro. Es miembro de “Los Amigos del Arte”, compañía fundada en 1923. De lo que vive Noteme es de regentar el comercio más grande del pueblo. Todo lo hayas bajo los soportales de La Plaza. Cubiertos, tarros, sartenes trípodes y trévedes, calzos para sujetar los pucheros, herramientas en general. También muñecas, plumieres o juguetes de madera decorados con anilinas de colores chillones.

Salen por la puerta los concejales, abriéndose paso entre el nutrido grupo de obreros. No han querido perderse lo nunca visto. Los tres ediles socialistas se confunden entre sus compañeros mientras charlan, dando vueltas al templete.

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Leer Capítulo III – Los primeros socialistas
Episodio 4º.  Vicente Noblejas y el sindicato agrícola

Foto de Emilio Aguirre Moraga

Borrando las huellas de la monarquía (Cap.III Ep.2º)

         (episodio anterior)                                      

                                                        6 de mayo

Desde hace días vienen cayendo decenas de ayuntamientos por todo el territorio nacional, sobre todo en ambas Castillas, Andalucía y Extremadura. ABC acumula quince números consecutivos denunciando estos episodios allí donde suceden. Los editoriales del diario monárquico por antonomasia hablan de destituciones “injustificadas” con un “descaro escandaloso”. Asegura el periódico que “no dejan un ayuntamiento en pie […] y como lo son casi todos, van buscando con el candil algún republicano y lo plantan en la Alcaldía […] se atropella el derecho de los monárquicos, lo cual es muy propio de la dictadura republicana”.

En Daimiel no ha sacudido la ola pero el viento sopla. El ayuntamiento cumple de largo las características para ser borrado del mapa político de un país en montaje. Daimiel es otro símbolo del artificio; municipio de un estado republicano cuyos regentes son indisimuladamente adalides de la corona o como poco conservadores a ultranza. El alcalde Joaquín Pinilla y su equipo se ven inquietos, más aún cuando reciben noticias de que en Ciudad Real se ha instalado el gobernador civil Miguel Pastor. El ayuntamiento le envía una carta oficial presentando su renuncia para que no suscite recelo haber formado corporación sin elecciones. La misiva subraya, no obstante, el “carácter apolítico” del equipo de gobierno y su fidelidad a la República. Miguel Pastor, todavía por ubicarse, aparca el asunto al advertir que Daimiel parece en orden y bien controlado. Cree conveniente dilatar la adopción de decisiones al respecto y dicta el siguiente telegrama al mecanógrafo.

Ciudad Real a 6 de mayo de 1931
Excmo. Ayuntamiento de Daimiel

Habiendo recibido su carta de renuncia, no puedo por menos que rechazar la petición que en ella se cursa, al tiempo que alabar el trabajo que desde su pueblo se viene realizando en pro de la misión que tenemos ordenada de construir la República. Permanezcan pues en sus puestos.

Fdo: Miguel Pastor Orozco.

Toma de posesión del gobernador Miguel Pastor Orozco
Toma de posesión del gobernador Miguel Pastor Orozco.


                                Festividad de San Isidro

El gobierno de la República aprueba un decreto electoral que deroga el artículo 29 de la Ley Maura, estableciendo la nueva legislación electoral. La decisión lleva aparejada la convocatoria de elecciones parciales para el día 31. Tendrán que renovarse los ayuntamientos donde no se celebraron comicios el día 12. Como si nada ocurriese al día siguiente se celebra la sesión ordinaria semanal en la que se da cuenta de una instancia firmada por un gran número de vecinos solicitando el cambio de nombre de varias calles con reminiscencias monárquicas.

- Estimo señor alcalde que debe accederse a lo solicitado por ir a favor de la corriente popular- dice el concejal Antonio Reneses una vez se han leído las propuestas vecinales.

- Pues no se hable más, pase el asunto a estudio de la Comisión de Policía Urbana para que resuelva con la mayor prontitud posible, toda la que permita adoptar las decisiones pertinentes en la próxima sesión que nos reúna- sentencia el alcalde Joaquín Pinilla.

Dicho y hecho. Una semana más tarde, reunido el ayuntamiento en pleno, ha quedado sobre la mesa el dictamen de la comisión. La Plaza de la Constitución pasa a llamarse de la República; el Parterre de la Libertad desaloja a la regente María Cristina; la placa de Niceto Alcalá Zamora sustituirá a la de Alfonso XII y ya no será calle de la Victoria sino del 14 de abril.

- Se ha estimado que las calles Arenas y Comercio mantengan sus denominaciones por cuestiones prácticas. En este último caso, precisamente por no perjudicar a los comerciantes instalados en ella y en el primero por no confundir a los vehículos que cruzan el pueblo por ser travesía – concluye Vicente Rodríguez, primer teniente alcalde segundos antes de que la propuesta se apruebe unánimemente.

Será lo último que haga el rico industrial. Minutos después de rebautizarse las citadas calles, el señor Rodríguez se despide de la corporación junto a otros siete compañeros, a saber, José Blanco, Jesús Fisac, Enrique Noblejas, Luis Briso, Jesús García López, Filiberto Lozano y Antonio Pinilla. Todos son reconocidos monárquicos. Horas antes ha llegado un telegrama firmado en Ciudad Real. Ahora sí, el gobernador Civil ha procedido en consecuencia. No destituye el ayuntamiento pero acepta la dimisión que estos ocho ediles hicieron llegar a la capital días atrás. Las vacantes deberán ser cubiertas con los elegidos en los comicios parciales previstos para dentro de quince días. Al terminar la sesión, algunos de los salientes muestran desdeñosos su oposición al rumbo emprendido. Arrojan las insignias sobre la mesa y salen con la cabeza tocando el techo, sintiendo tal vez que quienes vengan no honrarán el cargo, ni mucho menos, estarán capacitados para dignificarlo.

La estrategia, no obstante, ha salido bien a la corporación derechista y monárquica, han ofrecido ocho cabezas para cortar y, aunque habrán de recibir a ocho electos paridos por la República, seguirán siendo notable mayoría los herederos del antiguo régimen.  En las otras treinta y una (pequeñas) localidades manchegas con ayuntamientos salidos por obra y gracia del artículo 29, las elecciones se convocan para elegir a la corporación municipal al completo. El caso daimieleño es excepcional. No se encuentra ciudad que presente semejante resistencia al viraje republicano que, por las buenas o por las malas, tambalea el país. No es oposición al régimen en sí, es algo más primario. Es, esencialmente, conservar en las mismas manos la atribución de gestionar, mandar e incluso pensar. No importa el traje que vista el Estado sino contar con sastres que lo ciñan a medida. Daimiel tiene su personalidad forjada en hierro.

Mis abuelos Carmen Pinilla Fisac y Vicente Rodriguez Perez
Vicente Rodríguez y Carmen Pinilla en los años 60 (Familia Fisac Rodríguez).

La renuncia de los ocho, por ser quiénes son, ha dolido al pueblo. Es la comidilla este fin de semana del Labrador. Lo comentan con discreción los paseantes que caminan hacia la ermita del Santo. Aflojan la voz a la altura de la fábrica de don Vicente, como si fueren a escuchar las máquinas qué opina el pueblo de la salida del dueño. Sin embargo, el adiós forzado de los ocho monárquicos que muchos tienen en alta estima no logra desplazar a un segundo plano el asunto más candente de la semana en curso. Reducen aún más el volumen, cuchichean con muescas de preocupación, al especular sobre gravedades que indignan en público y amedrentan en la soledad de la noche, pues se teme que los maleantes arremetan contra los templos.

Encienden cirios en las Carmelitas de la Paz. Las monjas mínimas tienen tomada la voz de rezar el rosario. Las josefinas y las calasancias salen menos que de costumbre. En España han comenzado a quemar conventos y en el pueblo se rumorea, “de buena tinta” apostillan los correveidiles, que en la Casa del Pueblo urden una embestida contra los espacios religiosos; que si no hoy, mañana, las monjas van a salir chasqueando. Las monjas no, pero los pasionistas del Cristo no tardan en contar la primera.

                                                                Finales de mayo

Mientras se celebra la función de la tarde, dos bandidos aprovechan el retiro de los religiosos para colarse en el departamento de carruajes que está algo separado del convento. Fuerzan la puerta y pegan fuego a un coche con la intención de que prenda el resto de la estancia donde se guarda algún vehículo más y aperos de labranza.

El padre Anacario Benito que faenaba por el huerto es el primero en llegar al lugar del siniestro, al escuchar su reclamo a gritos, pronto le auxilia su compañero Pedro María Leoz, el portero. Para cuando acude el padre Felipe Valcobado, a quien le sorprenden las voces cantando misa, tienen ahogada la fogata. Han sofocado la pira a mantazos y cubos cargados con agua de la alberca que pillaba a dos pasos. Solo causa baja un carro. Los malhechores que han perpetrado ni siquiera cuidaron cubrirse el rostro a lo rufián. Son capturados por la guardia civil antes de caer la noche. Apenas querían dar un susto, dar por saco.

Padre Anacario Benito. (Fernado Pélagos, 1989)
Padre Anacario Benito. (Fernado Pélagos, 1989)

Se ha venido junio encima respirando calma tensa. El sol abrasa el cereal y no se atisba el día en que empiecen a silbar las hoces. Apunta tormenta en el regateo de jornales. La aceituna creció con el fruto vano, las cosechas de antaño están sin vender; en abril heló para variar y en el banco niegan crédito hasta al más pintado. Los amos van pregonando que esta temporada van a ganar menos; qué no lamentarán los varios centenares de obreros en paro desde la poda y la incertidumbre de qué les deparará la siega.

La desazón elucubra conventos vacíos y el hambre postula reproches que atañen a señores, otrora intocables. Igual que Joaquín Pinilla tiene los días contados en la Alcaldía, a su padre Federico le cerca la opinión pública allá donde más aprieta la necesidad. Se ha venido difundiendo que el mayor terrateniente del pueblo destina a la caza extensas y fértiles fanegas que bien pudieren dar labor a decenas de braceros desempleados. Otros mentideros, al contrario, veneran y consagran al más grande de los Pinilla recordando que desde hace dos décadas, el señor que posee tantas huertas como días el año, viene entregando tierras para cultivo. Le defienden y aseguran que esas supuestas hectáreas productivas son pedregales para que paste su ganado y aun así precisa de pienso, perjudicando sus intereses. “Si el quisiera-se dice- tendría más pastizales y menos trigo”. Se refieren los chismes a parte de las más de novecientas hectáreas a nombre de Federico Pinilla en el Monte Arenas. Un hermoso paraje de encinas viejas con los Ojos del Guadiana manando a sus pies. Oro líquido a borbotones fluyendo en un oasis manchego que ha saciado gargantas de modo desigual.

Casa del Monte Arenas (Archivo Emilio Aguirre Moraga)
Casa del Monte Arenas (Archivo Emilio Aguirre Moraga).

Desde esa fabulosa Casa del Monte Arenas, que podría dar cabida a diez familias de pobres, sale al menos dos tardes a la semana don Federico montando a su yegua. Repitiendo el ceremonial, como hombre de costumbres que es, deja la hacienda por la puerta oeste, la del servicio. Da las indicaciones de rigor al mayoral y las buenas tardes a su señora. Al trote, avanza al resguardo de los más de doscientos almendros que flanquean el camino hacia los ojos.

Llegando al frondoso paraje, a la bestia le da respeto arrimarse a la falla en ligero precipicio que asoma a las albercas naturales, surgentes de agua limpia y clara por arte de magia. Al patrón le falta algo si no descabalga, amarra y avanza a pie, sorteando la maleza y lo abrupto del piso, hasta el afloramiento de Mari López, una de las tres principales madres que dan caudal al río naciente. El patriarca mete hasta los codos en la fuente fría y cristalina que dicen emana de un mar de hielo. Después, enfila por el margen derecho, galopando tierras de Villarrubia, no perdiendo de vista cómo crece el joven Guadiana.

A la salida de los primeros meandros, pronto se deja verter el Guadiana por las cotas irregulares, rodeando su desborde la península de Casas Altas, donde los romanos levantaron una próspera ciudad sepultada por los estratos del tiempo. En esa misma orilla que don Federico divisa a casi trescientos metros, se ven los juncos y la choza del primero de los pescadores; y a él sentado en un serijo de enea, revisando los garlitos que en unos días serán cárcel de cangrejos. Si marcha bien de hora, suele llevar las riendas un par de kilómetros más hasta el quite, la pequeña presa que pone en suerte al Guadiana ante el primero de los molinos harineros, el de Zuacorta. Le gusta a don Federico escuchar el crujir de las maderas, síntoma de que la maquinaria de molienda está a pleno rendimiento; entonces por las ventanas se vislumbra una nebulosa. Es polvo de trigo, restos de la flor de harina separada para siempre del salvado. El terrateniente recibe el saludo del molinero y otros cuantos cangrejeros. Sienten por él casi tanto aprecio como respeto. Lleno de bendiciones cruza el puente para regresar al Monte Arenas por la ribera contraria.

Jamás se ha escrito de un río que al cabo de alumbrarse sea tan grande y fantástico. Desconocido. Este mes de mayo, unos ingenieros de Madrid han asegurado que tanta agua como se ve fuera puede haber dentro, que hay dos Guadianas. Han llegado con lo último en aparatos de sondeo, tras remontar un repecho han perforado a la par de uno de los ojos y a veinte metros han encontrado cantidad ingente de agua, como en las Lagunas de Ruidera aseguran. Además, informan de que la presión es más que suficiente para traer el agua a superficie sin excesivo coste.

- ¿Es verdad que los ingenieros comentan sobre un lago bajo tierra en la Cañada de Madara?- pregunta un paisano frente a la ermita que ya abre sus puertas para dejar espacio al Santo.

- Eso me llegó anteayer- responde su amigo-. Parece ser que le dijeron a don Vicente Noblejas que hay mucha agua, que es algo en lo que deberían ir pensando los propietarios.

-¿Pensar en qué?

- En que invirtiendo al principio en maquinaria, la sequía no será problema. Habrá agua a mansalva y el aumento de la producción estará garantizado

- Pero habrá que saber de cuánto dinero estamos hablando y si tendremos que esperar a los nietos para amortizarlo

- Ahí ya me pillas, pero me parece que no entraron en costes. Sólo le pidieron a Noblejas que lo comentara en el Sindicato y que ellos, los de Madrid, no tendrían inconveniente en acercarse otro día con los detalles que se requieran

- Mira que meter dinero ahora; no veo yo valientes, la verdad. Otra cosa te digo, como se enteren algunos que debajo de las piedras hay un lago se han acabado las procesiones.

- Más razón que un santo, si hoy los rojos no apedrean la salida del Labrador es porque no cae una gota desde el Viernes de Dolores.

Ojos del guadiana años 20 (Autor Joaquín Fisac Ramo).

 

Leer Capítulo III – Los primeros socialistas
Episodio 3º.  joaquín Pinilla se echa a un lado

Foto de Emilio Aguirre Moraga

El primero de mayo (Cap.III. Ep.1º)

(episodio anterior)

Así comienza a andar la República, como si nada hubiese pasado. Alcalde, cinco tenencias de Alcaldía y quince concejales más componen el equipo de Gobierno. Los alcaldes de barrio apenas se mantendrán unos meses dentro del organigrama municipal; se elimina esta figura al constatarse poco operativa. El Ayuntamiento ha elegido de su seno al primer edil -que ya lo era- cuyas funciones son ejecutivas, políticas, administrativas y otras obligaciones derivadas del artículo 199 de la Ley Maura. El alcalde responderá ante su superior el gobernador civil, puesto por Madrid en cada capital de provincia. Los políticos de Daimiel, chapados al antiguo régimen, tendrán por tanto que rendir cuentas ante una autoridad gubernativa cuyo cometido esencial es procurar la aplicación de las nuevas leyes que irán emanando de Madrid.

                                                             21 de abril

En la segunda sesión plenaria quedan repartidas las atribuciones. Hacienda, Policía Rural, Policía Urbana, Estadística, Etiquetas y Beneficiencia son las Comisiones en las que se divide la administración local. Cada una integrada por siete concejales con la única salvedad en el reparto de que el primer teniente alcalde debe dirigir la de Policía Urbana. Función primordial del ayuntamiento es procurar un efectivo cobro de los arbitrios para alimentar la caja pública, de costumbre yerma, a fin de poder disponer de unas 40.000 pesetas mensuales para ir cubriendo gastos.

El impuesto por Guardería Rural es provechoso con todo el campo que hay en el término y la mucha vigilancia requerida por los propietarios. Se paga gustoso este gravamen para que el guarda, escopeta en ristre, ronde esos chaparrales tan ricos en leña que los buscones se arriesgan a rapiñar para que sus hijos no sean cadáver por neumonía. Los guardas con nómina son más de una docena. Visten capote, pantalón de montar, les cruza el pecho una bandolera y tocan la cabeza con gorras. Se dividen en cuerpos de Infantería y de Caballería. Los segundos van mejor equipados que los de a pie. El responsable máximo del cuerpo es Fundador García Fúnez. A sus órdenes atienden Epifanio García Maroto, Andrés Sáez, Francisco Moreno-Chocano, Mariano Rodríguez-Barbero “Mataperros”, Narciso Ráez, Manolo Álvarez, Pedro Rodríguez Guillén, Joaquín Carranza Cejudo y Raimundo Sierra. Cada año hay consignada en los presupuestos una cantidad para premiar a los más significados en la prestación del servicio.

Las gratificaciones son extensibles a los policías urbanos dirigidos por el inspector Justo Fogeda quien, como el alcalde y sus tenientes, porta bastón de mando. De la plantilla con salario son Juan Callejas Díaz, Emiliano Rodríguez-Barbero, Laureano García-Carpintero, Julián López-Menchero, Antonio Díaz, Dionisio García-Carpintero, Felipe de la Flor y Francisco Arias. Las fuerzas del orden adscritas al Ayuntamiento se completan con la Guardia de Noche. Es un cuerpo separado de la Guardia Urbana; el cabo Antonio Sánchez-Camacho está al frente de un grupo que tiene en Manuel Muñoz-Loaisa a su agente más veterano.

En paralelo opera la Guardia Civil. La Benemérita depende del Ministerio de Gobernación. Su vetusto cuartel se ha quedado pequeño. Está al final de la calle Amargura junto a la Casa de las Huérfanas, que esa es otra.

Palomar del corral de la Casa de las Huérfanas
Palomar del corral de la Casa de las Huérfanas

La Casa de las Huérfanas arrastra una turbadora intriga que ambiciona ser leyenda. Hace tres años, en 1928, siendo noche cerrada un joven empedrador de trillas yendo de ronda encontró a una señorita sentada en un banco del Parterre y bromeó con ella, “oiga me puede decir por dónde se va al cementerio”. El joven la siguió sin problemas hasta el final de la calle General Espartero y, justo al desembocar en la calle Amargura, en la acera de los impares, al pie de la Casa de las Huérfanas la joven se convirtió en monstruo. El empedrador, lívido, apretó el paso hacia el cuartel de la Guardia Civil “Virgen del Carmen, ampárame”, exclamó. Entonces el monstruo desapareció. Este suceso lo presenció el benemérito que esa noche montaba guardia y, como tiene prohibido sentir miedo, salió a su auxilio. De poco le sirvió. Ocho días en cama y muerto, la sangre se le había convertido en agua. Por cierto, la Casa pertenece también a don Federico, el patriarca de los Pinilla. Si el Colegio-Posada fue para su primogénito, el alcalde Joaquín, en la casa de Las Huérfanas vive el segundo de sus hijos nacidos, José. Mejor dicho, vivía. Anteayer hizo las maletas. Ha cambiado Daimiel por Ciudad Real. Si poco le complació la historia de ultratumba que acompaña a la casa, menos gracia le hace tener que descubrir entre sus vecinos a republicanos de nuevo cuño. Ojos que no ven…

 

Volviendo con las tributos municipales, mención aparte merece “El inquilinato”,  un gravamen personal sobre la Renta que da muchos quebraderos de cabeza al aplicarse sobre un padrón farragoso de elaborar cada año. Otros impuestos repercuten sobre casinos, círculos de recreo, veladores en la vía pública, escaparates y vitrinas, arbitrios por rejas, ventanas salientes, salidas de agua, calderas, motores, bicicletas y carruajes; el de Protección a la Infancia se aplica al arrendatario del Teatro Ayala. Las contribuciones son por vivienda, industria y comercio. Y la foto fija de tanto impuesto es la cara de un señor llamado Cándido García-Fogeda García de Banda. Él no los ha inventado, solo los cobra. El culpable, si acaso será quien lo puso al cargo.

Dada la situación de pobreza de muchas familias, la Comisión de Beneficiencia maneja una de las partidas presupuestarias más copiosas. Se proyecta en las cuentas previas a cada ejercicio, si bien se aprueban con frecuencia, en pleno, remesas extraordinarias que abultan el gasto. Socorros para enfermos, ancianos, niños y para las familias numerosas con bebés a su cargo. A estas ayudas se añade un desembolso rutinario en fármacos que cada mes resta unas 2.000 pesetas a las arcas municipales; más de 20.000 pesetas al año sobre un presupuesto total de medio millón. Para que te lleguen los remedios sin pagar un patacón hay que figurar en el Padrón de la Beneficiencia, y no faltan candidatos. Periódicamente los concejales estudian y aprueban la incorporación de nuevas familias a este censo oficial de pobres. La crecida de perceptores subvencionados disgusta sobremanera a ciertos ediles, más pendientes de que algún pícaro no se cuele en la lista que de procurar que a un tuberculoso quintero le provean de Isioniazida y no se muera en cuatro días en medio del campo .

Así venía funcionado Daimiel y, para empezar, así seguirá transitando en los albores republicanos. Pero los de arriba son conscientes de los factores emergentes que hoy entorpecen la marcha que siempre comandaron, hay nuevos invitados en las mesas donde se parte el bacalao. Lo que el señorito lee en el periódico mientras sorbe coñac en el Casino vale lo mismo para Madrid que para el pueblo. Algunos -cada vez más- han resuelto no perder el trasero por satisfacer mandados. Ni las campanas suenan igual.

                             Día Internacional del Trabajador

-Hoy no trabaja ni Dios, así que marchando- dice uno de los enviados de la Casa del Pueblo apostado sobre la Cruz de los Pajes, oculto el rostro por la media luz del alba.

-¿Se lo cuentas tú al amo o mandas a un recadero?- responde uno de los tres jornaleros tomando firme su azadilla.

- Mal empezamos si nos ven trabajar el primero de mayo. ¿Es que estamos gilipollas? Venga, afloja los machos. Si tienes problemas con el amo no te encenagues, para eso estamos nosotros.

- ¿Me vas a pagar la escarda de hoy o le liquidas a mi jefe una compensación cuando las malas hierbas se pongan como matojos?- contesta otro de los braceros que tenía diez horas de corte por delante en La Veguilla.

-No discutamos. Tened la cabeza en vuestro sitio. Este es el único día que nos pertenece, si no os cuadra os lo pinto en el almanaque- destensa la mandíbula, buscando aire y paciencia en los adentros-. No obligamos a nadie, solo informamos de que tan sagrada o más es la fiesta del obrero como el día de la Virgen. Muchos compañeros se han dado la vuelta, vosotros veréis.

No miente el piquete, pocos son los empecinados en no desagradar al patrón. La mayoría han regresado al pueblo sin rechistar al caer en la cuenta de que esta soleada mañana de viernes pertenece al uno de mayo. Numerosas familias van a pasar el día en el campo, descansando. Al tocar las diez en el reloj de la plaza ya pasean de punta a punta varias cuadrillas de gañanes, la mitad con boina y todos con las manos atrás cruzadas sobre el lumbar. A paso lento solo les sale hablar de trabajo y lo fea que se puede poner la cosa si se empieza a regatear horas a los propietarios.

- Buenos días don Luis- saluda uno de los paseantes destapando la coronilla.

- Con Dios- responde el señor Briso de Montiano al tiempo que toca con la derecha el ala de su sombrero pajizo inclinando levemente la cabeza.

El concejal don Luis Briso de Montiano y Lozano ha salido cinco minutos antes del cuarenta y tantos de la calle Arenas. Una señora casa levantada donde desemboca la calle Prim. A la espalda queda la sierra de Villarrubia que bien se disfruta desde la azotea. Esta mañana no ha subido a respirar el aire desde lo alto. Ha preferido tirar parsimonioso de su pipa espuma de mar, asomado al balcón. Quince minutos divisando el lado norte de la majestuosa iglesia de San Pedro, la que más bellas y variadas estampas ofrece del pueblo, “cómo leches no pondrían el portal mirando a este lado”, comenta por decir algo. Dos toses arrancadas de cuajo, el esputo de rigor y listo, espera el Casino.

Luis tiene dos hermanos. Tomás, el pequeño, estudió derecho y tras dar muchas vueltas ha conquistado la plaza de juez municipal, empieza el mes que viene. Ramón Briso, el mayor, es uno de los hombres más respetados de Daimiel. Coronel de artillería en la reserva, Luis intuye que la República reserva un papel a su hermano si el tema se desmadra. Tras el adiós a las armas, hola a la política; se ha hecho lerrouxista don Ramón. Luis es un mediano propietario dentro de los que más tienen. A estas alturas posee cuatro yuntas de mulas que trabajan un buen pedazo de tierra en la finca de las Mozas. Está a su nombre también una era en el paseo de El Carmen que casi le deja más que el campo desde que se le ocurrió alquilarla en época de trilla. Desde luego, no va tirando pesetas. No ha dilapidado don Luis el capitalillo que dejó padre. Y más que le podría haber tocado si a su progenitor no le hubiese dado un arrebato de responsabilidad medio reconociendo a un hijo bastardo. Bueno, lo reconoció como se reconocen las cosas aquí. Todo el mundo lo sabe y tú te callas no sea que te enseñen por dónde va la punta. Y en este caso la punta asomaba, pero bien gorda.

El ilegítimo -Mariano le puso la madre dándole sus apellidos- creció tan esbelto y robusto como sus hermanos de padre y al dejarse bigote, ya podría decir misa el abuelo Briso, a la vista quedaba que todos eran de la misma simiente. A Mariano Rodríguez-Barbero Cazalla lo crió su madre Mónica con las sordas aportaciones que bajo cuerda le pasaba el antiguo amante y padre biológico. Sin embargo no bebió de la exquisita educación que le hubiese correspondido por linaje y fue preso del embrutecimiento. El gen de perfidia que le venía de serie no pudo sujetarlo, lo mudó en todo un canalla. Vive en la calle Ojo Gordo con su esposa Josefa Loavieja y cuatro hijos a medio crecer. Es un protegido cuando, como guarda que es, lo de proteger debiere ser cosa suya. A Mariano le apodan desde hace años ‘Mataperros’ por su expeditiva limpieza de canes, generalmente barridos con matarratas. De joven mató uno de guasa y le cogió el gusto. Esta mañana anda de vinillos en la taberna de Código. Los bares y comercios no están de fiesta. Han abierto a las nueve y media y a las nueve y media cerrarán.

Desde la casa de Luis Briso.
Desde la casa de Luis Briso.

Luis Briso acaba de entrar en el Casino donde enseguida está previsto comience la Junta General Extraordinaria. Ya está de vuelta el presidente Manuel Álvarez. Anoche regresó de Fuencaliente; viene como nuevo.  El lunes se pasará si acaso por el ayuntamiento a recoger el acta de concejal y lo que toque. Hoy viernes, Casino, que le supone más trajín que la cosa pública. Hay más de un centenar de socios esperando. Por cierto, Luis Briso también es concejal y hasta la fecha no se ha oído que haya abjurado de la monarquía. En cuanto al presidente del Casino, no le falta.  Cosechero, exportador de vinos y frutos del país, es además administrador subalterno de Tabacos, Información Comercial , Giros y Comisiones.  Lo que viene siendo dueño de un estanco. Así le gusta que ponga en los anuncios de prensa. Todo junto.

- Señores, vamos a empezar. ¡Los del fondo! Hay huecos por aquí delante. ¿Sí? ¿Esperamos a alguien más? ¿No? Bien. Punto uno. La calefacción.

Casi todos han estado de acuerdo en que arreglar la caldera será un parche. Hay que cambiar todo el sistema de calefacción y no alcanza con las cinco pesetas de cuota mensual. Además, el presidente, que se conoce que antes de darse los baños en Fuencaliente lució palmito en la Feria de Abril, se ha presentado modorro. Está empecinado en decorar el patio al estilo andaluz. La propuesta se llama ocho pesetas de cuota. Una barbaridad para algunos de los socios cuyos ingresos son de maestro escuela.

- Don Enrique, tiene usted la palabra-. Interviene el presidente dirigiéndose a Enrique Fuentes, maestro nacional.

- Gracias Don Manuel -continúa-. Creo que debería hacerse por votación nominal. Si me permite que le diga, no me parece oportuno que tengan que levantarse de sus asientos quienes no estén de acuerdo. Votemos como Dios manda.

A los cinco minutos ya había resultado. Cincuenta socios habían dicho sí frente a los cuarenta y ocho opuestos a reconvertir el escenario.

-Vista la acogida que parece tener lo del patio andaluz casi tildaría de extemporánea la iniciativa que deseaba introducirles. Sin embargo, por respeto a ese otro sector, numeroso sin duda que interpreta esta sociedad nuestra de distinto modo, creo que no hay momento más indicado que éste para darle un remozado al Casino. Y no me refiero al mobiliario sino a la institución en sí.

-Explíquese Enrique– media, interesado, Vicente Noblejas desde uno de los sillones reservados a la Junta directiva.

-Lo quieran ver o no, España está cambiando y el Casino irá de la mano de esta transformación. Marcharemos al son si somos capaces de mirar de puertas afuera. Me pregunto dónde nos lleva este clasicismo que nos empeñamos en ponderar. Llevo ya quince años de socio y puedo decirles por si no se han percatado que siempre giramos alrededor del mismo pozo. Estas sociedades – argumenta Fuentes – no están concebidas necesariamente para ser lugar de ocio y tertulia jocosa que es como parecemos obstinados en defender a capa y espada. Los casinos deben ser algo. Un foro de discusión, de contraste de ideas, de difusión cultural, un espacio abierto ¿alguien puede negar que estos principios deben sustanciar el proceder de esta institución como pieza señalada de la vida pública? ¿No deberíamos dar ejemplo en este sentido?

Cuando Enrique Fuentes termina su alegato, al menos una tercera parte de las sillas ya no tienen dueño. En cambio, casi todos los presentes no pueden por menos que batir las palmas, otros muchos están repartiendo naipes, incluso van por la segunda mano. Lo ocurrido en esta tarde no es casualidad, de un tiempo a esta parte ha cobrado actividad un núcleo estimable de maestros, estudiantes, abogados, comerciantes y empleados no conformes con la actuación de la directiva. Creen llegado el momento de constituir un centro cultural adecuado a los fines sociales que ellos entienden deben promover esta clase de entidades. Los señoritos acomodados no están por contravenir la norma no escrita que prohíbe discutir de política y de religión en el Casino, quién va a querer pues transformar este foro de la despreocupación en un polvorín de ideas.

Casino de la Armonía. Fachada Principal.
Casino de la Armonía. Fachada Principal.

 

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Episodio 2º.  Borrando las huellas de la Monarquía