Foto de Emilio Aguirre Moraga

Las mujeres católicas (Cap.X Ep.1º)

(episodio anterior)

Agustina de Román Carrillo de Albornoz Heredia pudo haber sido la primera en tener noticias en Daimiel de la llegada de la República. Le hubiese bastado con pecar de indiscreción a la hora de acoplar las clavijas. Entre el 14 y el 15 de abril apenas abandonó su puesto de trabajo para hacer sus necesidades. Su madre, Asunción, le acercaba la comida a la planta baja para que no tuviese que desatender el locutorio donde no cesaban de entrar conferencias pidiendo y dando respuestas de lo acontecido en Madrid. El desánimo la hizo presa cuando, aplacada la desaforada demanda de información por el cambio de régimen, somatizó una realidad política que le dejó profundamente apenada. Con la partida de Alfonso XIII, también se exiliaron sus esperanzas y, a cambio, llegaron las incertidumbres.

Agustina nació en Barcelona con el siglo. Por aquel año 1900, su padre Santiago, gallego de la localidad coruñesa de Sada, ejercía de comisario de la Policía secreta en el santuario del sindicalismo revolucionario. En sus primeros años de vida, Agustina vio a su padre enervarse no menos de treinta veces con cada embate explosivo de los anarquistas. La revolución era temor y desazón en el hogar familiar pero sobre el recuerdo de aquellas bombas que padre procuraba no mentar en casa fue cimentando Agustina su espíritu borbónico. Luego, siendo moza, el Señor le dispensó el regalo que creyó perdido para siempre, su hermana Rita. Su pequeña niña que vino al mundo en 1918, estando ya el patriarca poniendo orden en Madrid. Después, la itinerancia de Santiago condujo a la familia a Sevilla y más tarde a Málaga donde al comisario le sobrevino la muerte.

Corría el año 1928 y no había otra que hacer las maletas. Buscaron el calor de la patria chica. Asunción y sus hijas compraron tres billetes de tren destino Daimiel. En este, su pueblo natal, valiéndose de su formación se hizo con la plaza de comadrona municipal. Eso para sobrevivir porque el plan de vida fue la bendita concesión del Locutorio y Central de Teléfonos. El socorro a las parturientas le tiene ocupada todo el día, cuando no acude a atender a las madres pobres inscritas en el padrón de necesitados, asiste a las que tiene igualadas con el seguro, las de paga. De ahí que, en realidad, la que conecta Daimiel con el mundo es su hija Agustina, y Rita de subalterna.

A las telefonistas del pueblo las encontrarás en el número 4 de la Calle Monescillo, a continuación del Casino. Y cuando no se están ganando el pan, lo están repartiendo. Agustina es de hecho una de las adalides de Acción Católica de la Mujer, papel que asumió al poco de arribar a Daimiel. Esta agrupación artística, cultural, artesana y benéfica de mujeres católicas, entre otros servicios, ofrece más de veinte comidas diarias a los pobres, ocho mil trescientas dieron el año pasado, una cuarta parte a impedidos y vergonzantes. Solo en esa partida tuvieron que emplear más de quince mil pesetas, ingresadas de la generosidad y de las cuotas anuales de sus doscientas asociadas, cinco mil ochocientas pesetas en total. Esta agrupación alcanza donde no llegan el Ayuntamiento o la Iglesias y cuidan mucho la cantera. No en vano, como viene siendo costumbre, han reservado una partida para dar un modesto convite a las niñas que hagan la comunión el próximo mes de mayo. Un chocolate y un bollo por sacramentada.

Agustina de Román con su sobrino Antonio Naranjo (1948)
Agustina de Román con su sobrino Antonio Naranjo (1948)

Acción Católica de la Mujer (ACM) tiene su sede en la calle Alcalá Zamora, Alfonso XII para entendernos, a continuación de la casa de Aurora Herreros. La presidenta de la Asociación es Consuelo Fisac Aranda, la hermana del excapellán castrense. Pero, en realidad ¿quiénes son, qué pretenden y ante quién responden?

ACM nació en 1919 en medio del apogeo de las asociaciones femeninas católicas en toda Europa. De gran implantación e influencia durante la Dictadura de Primo de Rivera, perseguían aliviar la situación social de las mujeres, proteger a las trabajadoras y adquirir derechos civiles y políticos equiparables a los que disfrutan los varones. Cierto es que esa impetuosa naturaleza reivindicativa no les distrajo de cultivar las obligaciones del espíritu, predicando en beneficio de la Iglesia Apostólica y Romana. Sin embargo, entonces los enemigos eran pocos, frágiles y carentes del peso suficiente como para comportar una amenaza seria al orden imperante, el establecido sobre las costumbres cristianas.

Empero el monopolio de los valores cambió al arrumbar la Monarquía. La República aprestó hace tres años la reprobación de mucho de lo que se daba por irrefutable y, ahora, la Santa Sede y el pontífice Pío XI les ha abierto las puertas para, si fuere menester, tomar partido en la política. ACM indica a sus obreras de Cristo que es apropiado en los tiempos que corren alistarse en aquellas fuerzas derechistas que mejor defienden la doctrina eclesiástica frente al nihilismo marxista. No es sino consecuencia de las llamadas de alerta advertidas recientemente en Quadragessimo Anno y Casti Connubi, sendas encíclicas con las que el papa Pacelli ha pretendido despabilar al pueblo de Dios, poniéndolo de uñas ante la revolución roja.

El viraje obtuvo certificado por escrito en las bases que en 1932 reconfiguraron ACM. Se especificó con nitidez que aún estando “fuera y por encima de las luchas de partidos”, si peligraren los intereses de la Iglesia, sus asociadas tenían bula para empatizar con las organizaciones que estimasen más adecuadas para ese fin. La mayoría se han significado por Acción Popular, Acción Agraria Manchega.

La casa del Locoturio y Teléfonos en 2016.
La casa del Locoturio y Teléfonos en 2016.

Este mes de marzo de 1934 van a elevar un nuevo estandarte con la fundación de la delegación local de la Juventud Católica Femenina. Niñas y doncellas podrán ir comulgando desde chicas con las actividades de ACM; el primer carné es el de benjaminas, después serán ‘aspirantes’. Por su parte, los varones se agrupan en torno a Estudiantes Católicos. Adscritos a las parroquias de Santa María y San Pedro, el hijo menor del alcalde, Miguel Briso, es el presidente. Esta asociación masculina arraigó en el otoño del siglo pasado y el programa no ha distado mucho desde entonces. Acuden a catequesis o a la Adoración Nocturna para velar al Santísimo. El impulsor de Estudiantes Católicos fue el padre Tarín. Fallecido en 1910, amén de su obra, queda una retrechera coplilla: “Para patatas Pastrana, Miralles para el anís y para confesar beatas, el padre Tarín”.

Tarde del 3 de marzo. Sede de Acción Católica de la Mujer

El mitin protagonizado semanas atrás por María de Madariaga, presidenta nacional de Juventud Católica de la Mujer, sembró la semilla que ha brotado en el número 4 de Alfonso XII.

-Daimiel no tenía necesidad de crear jóvenes católicas, porque ya sus mujeres de todas las edades tienen dadas pruebas de amor a nuestro Divino Salvador -arranca su discurso Agustina de Román, portavoz de la asociación juvenil naciente-. No pasa un año aun cuando todas las daimieleñas, haciendo uso por primera vez del voto concedido a las mujeres, acudían llenas de entusiasmo a las urnas arrastrando lo que pudiera venir tras las amenazas que fueron muchas, y no por hacer política sino por defender ante todo nuestra sacrosanta religión, pues sin ella -afirma la telefonista- no puede haber paz social ni hogar tranquilo.

Solemne, Agustina dirige el acto fundacional en ausencia de la presidenta María Pinilla, la hija del inmensamente acaudalado don Federico. Devota y piadosa vocacional, es la dadivosa señorita altruista con la que cuenta toda familia de bien, donde raro es si falta un cura o a lo peor una enclaustrada, para que en casa haya línea directa con el Señor. María Pinilla se pierde uno de los días más señalados. El motivo es sobradamente justificado. Se encuentra en Roma en unión de las paisanas y correligionarias Paulina Pinilla Fisac y Dolores Fisac. Son las mensajeras del pueblo ante el Santo Padre que mañana procederá Dios mediante a la canonización de María Micaela del Santo Sacramento, fundadora de las Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad.

-A ellas uno mi ruego -remite Agustina a las presentes en la Santa Sede- pero no sólo para nuestro pueblo, sino para que toda España destierre la frívola entronización de la mujer moderna, y perpetúe la acepción de mujer cristiana, la de siempre, que aunque haya quien crea lo contrario, ser lo segundo y no lo primero no es estar reñido con la cultura. Y se puede, claro, ser moderna cuidando el no llegar a la masculinización ni caer en la inmoralidad por el mero hecho de que esté de moda.

La encargada de la Sección de Prensa de La Juventud Católica Femenina cierra su monserga nombrando a quienes desde hoy integrarán la junta directiva. Desde la vicepresidenta Carmen Rodríguez Pinilla, secretaria, tesorera, enlaces parroquiales, la primera de las vocales Ramona Martín-Gil e incluso la extensa nómina de profesoras de la Escuela nocturna para obreras; caso de su hermana Rita de Román, las hermanas Casado o las hijas de Vicente Rodríguez, entre una decena de maestras. Una relación de voluntarias que expresa el impagable alcance de una asociación que, más que complementar la docencia pública, la solapa por mérito propio y demérito del servicio estatal, mírese como se quiera.

Luego de las formalidades, las presentes se dan un modesto homenaje. Pastas, anises y vino dulce. Una copa en alto en un corrillo de tres, Agustina brinda por Don Juan, el heredero en el exilio desde hace ocho meses. El tercer hijo de Alfonso XIII, ha pasado al primer puesto en la línea sucesoria por la demostrada incapacidad de sus hermanos Alfonso y Jaime. Ellos, sus dos hermanas, la reina Victoria Eugenia de Battenberg, el monarca destronado y sus amantes viven como reyes en su destierro de Estoril, mientras don Juan continúa su formación militar aprendiendo las técnicas de la Royal Navy. Quién sabe lo que vivirá la república, piensan en el litoral portugués. Agustina se adapta a las circunstancias.

A 150 metros de allí entran en el Casino los hombres, recién llegados de Madrid. El alcalde Briso al frente de una comisión de partidos políticos y fuerzas vivas han estado visitando al paisano y ministro de Agricultura Cirilo del Río. Le ha urgido la aprobación de medidas que salven la ruinosa -aseguran- situación de los viticultores. Es cierto que apenas ha llovido desde septiembre, las heladas han castigado el cereal y se teme por la vid.

No ha sido el único argumento de debate. Han vuelto a porfiar por las ambicionadas aguas del Alto Guadiana, repudiando el proyecto de captación para Levante. El Ayuntamiento de Alcázar retomó la protesta la semana pasada, secundado por los grandes municipios de toda la cuenca. Todo lo necesario para bloquear las obras hidráulicas contenidas en los planos del ingeniero Pardo.

Puestos a plañir malas noticias, una más. Tan acusada y perentoria que mereció casi toda una sesión plenaria a finales de enero y desde entonces rara ha sido la semana en la que no ha habido reflejo en las actas. La subida de precio de los artículos de primera necesidad, especialmente el pan, cuyo kilo se paga de golpe a tres céntimos más. También preocupa la carestía de patatas. Habiendo anegado los hielos plantaciones enteras, muchas de las que resistieron se han podrido. La solución es que el sindicato haga acopio de ingresos para traerlas de Murcia pagándose un precio mayor del que valen.

Hay novedades respecto al asesinato de Ruiz de la Hermosa. Un nuevo acusado ha ingresado en prisión. Pedro Ruiz de la Hermosa Corniel no ha podido desembarazarse de los testimonios que desde el principio le señalaban como uno de los brazos ejecutores del apaleamiento. Corniel fue, junto a Bernardino Colado, quien más saña puso en la sarta de garrotazos y patadas, previa a la puñalada mortal. Ya se encuentra en la cárcel de Ciudad Real después de que el juez Álvarez del Manzano ordenara su interrogatorio cuando se encontraba cumpliendo el servicio militar en Madrid, en el Cuartel de la Montaña. En total son seis procesados, de los cuales cuatro permanecen entre rejas a la espera de juicio: los dos citados, el autor del crimen y el dueño del arma homicida. No ha prosperado el intento postrero de encausar a Miguel Carnicero a instancias del abogado de Pablillo, el padre del malogrado. Aquí ha acabado el trabajo del juez del Partido Judicial de Daimiel. La fama le ha precedido para que sus superiores le hayan designado instructor del robo de la Cruz de Caravaca. Sucedió el martes de Carnaval. Unos desconocidos asaltaron el templo, abrieron un agujero en la Puerta de San Lázaro y se apropiaron de una de las reliquias más veneradas de la Cristiandad. En el pueblo murciano han enloquecido, incrédulos ante tamaña profanación. Es la tercera vez que la hurtan del Santuario y temen que sea la de la vencida. Andrés Álvarez del Manzano ha puesto distancia con Daimiel. El juez asturiano tiene nuevo destino en el pueblo murciano, itinerante como casi todos sus emplazamientos, aunque esta vez para una encomienda ex profeso: intentar ordenar lo poco que se sabe del robo del trozo de la cruz de Cristo que, según la leyenda, fue a parar providencialmente a las manos del Padre Ginés Chirino. Los rateros le están dando la Cuaresma a los murcianos. Un agujero y un serrucho, ese es el pírrico rastro.

30 de marzo de 1934. Viernes Santo

La primavera ha reflorecido la inestabilidad política en el gobierno. Lerroux ha cesado a Martínez Barrio y el exministro ha respondido creando el Partido Radical Demócrata. Por su parte, Marcelino Domingo ha sumado a Acción Republicana su flamante Partido Radical Socialista Independiente.

En Daimiel el ayuntamiento arde en una pira de presuntos favores y dineros embargados en el limbo. Por un lado, el sospechoso nombramiento de un mero oficial tercero de Secretaría provocó un guirigay en la sesión plenaria del 10 de marzo. Se estuvo cerca de llegar a las manos después de que Adrián Lozano afeara la conducta de José Megía por denunciar ante Gobernación Civil la anulación del nombramiento de su primo Tomás Bueno Megía a quien el puesto le duró dos hojas de las Actas Municipales.

El contencioso se remontaba un par de sesiones atrás. El entonces mecanógrafo interino fue propuesto por el Tribunal como Oficial Tercero del Ayuntamiento por haber obtenido la máxima puntuación. Sin embargo, uno de los aspirantes denunció varias irregularidades en la documentación presentada por ciertos concurrentes, entre ellos el elegido. Ahí acaeció la primera discusión. Salieron de la sala por ser jueces y parte  el agrario Megía (primo del susodicho) y el socialista Joaquín Ogallar (casado con su mujer). Entonces, Luis Díaz del Campo, agrario como Megía, se olvidó de los colores y acusó: “Hay rumores en el pueblo de que le habían pasado las preguntas del examen”. Mientras el radical socialista, Miguel López de la Nieta, solicitaba del pleno la impugnación de la prueba, irrumpió en el salón Ogallar exigiendo que saliera él también por ser afín al denunciante y máximo aspirante a la plaza, Pedro Benítez Gutiérrez. Fuera Megía, Ogallar y López de la Nieta, por votación secreta se acordó suspender la designación de Tomás Bueno.  Después, lo dicho, su primo ninguneó a la corporación y denunció el caso ante Gobernación y el guadianesco mecanógrafo ha resurgido del repudio y es, con todas las de la ley, oficial de tercera. Eso fue el 24 de marzo.

Cuitas, al fin y al cabo, que no debieran superar la condición de molestia, más allá de las consecuencias para los propios afectados. Cosa distinta es cuando se acusa a alguien de meter la mano en la caja de las pesetas y el señalado dice que se la sopla lo que piense el pueblo de él y menos los concejales. De eso va la historia que tiene al Recaudador de Arbitrios y agente ejecutivo municipal como el barrabás de una estafa y abuso de poder por demostrar. Deriva insospechada, tratándose de un caballero de familia respetable y proceder sin tacha. Fíate del buen vestir y del bigote.

Al parecer Cándido García Fogeda de un tiempo a esta parte no ingresa semanalmente las aportaciones que recoge del vecindario y no ha actualizado la liquidación general de todos los valores en su poder al cabo de cada trimestre. A eso se añade que cobra deudos de sus negociados personales en horario de oficina, no tramita expedientes de apremio a contribuyentes morosos y, al contrario, apremia a quienes sí pagan.

-En un ejercicio de negación absoluta de sus responsabilidades, este funcionario público ni siquiera se aviene a presentar al alcalde la relación de deudores. Ni que decir tiene que no ha ingresado la parte correspondiente al ayuntamiento en los recargos. Además de estos incumplimientos -proseguía Adrián Lozano en sesión secreta del pleno- ha faltado sin consideración alguna en el Casino de la Armonía no solo a los contribuyentes sino también a los concejales profiriendo palabras vejatorias para todos y en especial para el exponente a quien trató de “tramposo y vil” además de señalar que “el ayuntamiento me importa un bledo”. Todo, sin que nadie de los presentes en el Casino le hubiera provocado. Compañeros, a mi entender, como mínimo, esto constituye un espectáculo impropio de personas cultas y, por supuesto, una falta grave estipulada en el artículo 23 del estatuto de Recaudación. Solicito de este pleno se le abra expediente y, si no ha ingresado las cantidades recaudadas, se le suspenda preventivamente de su cargo y se nombren dos empleados para poner orden.

Expuesto el caso se aprobó la apertura de  expediente, no así la suspensión de empleo y sueldo. No obstante el oficial primero José Bastante García tomó el encargó de comprobación de las liquidaciones hechas y pendientes.

Un mes después, el 14 de abril, la comisión concluía su trabajo. El resultado se expone en la sesión semanal ante quince concejales, dos terceras partes de la corporación que no está mal en comparación con otras convocatorias. 40.811 pesetas y 38 céntimos, esa es la cantidad extraviada por Cándido García-Fogeda, un 8 por ciento del presupuesto municipal para todo 1934.

El alcalde es capaz de colgarlo patas arriba y sacudirle de los pies para que vaya aligerando las perras sueltas. Más, al enterar el pleno a los presentes de que la vaca deberá proveer de leche a tres nuevos funcionarios. Durante un tiempo ha estado el ayuntamiento haciéndose el loco pero la Dirección General de Sanidad ha comunicado al consistorio daimieleño que no hay tutía. Le obliga a nombrar a tres inspectores farmacéuticos y a pagarles, claro.

-Los señores César Cruz Periconi, Ramón Villalón Pinilla y Manuel Simal Barrajón, por ser los de mayores méritos entre los solicitantes y haber decaído en su derecho el ayuntamiento al no hacer el nombramiento dentro del plazo legal exigido -lee el oficio de la superioridad el secretario Urgellés.

El Estado no hace sino aumentar las cargas que pesan sobre los ayuntamientos, toda vez que los servicios encomendados a estos inspectores ya se atienden por el Instituto Provincial de Higiene al que se le paga un 1 por ciento del presupuesto.

-En 1933 se gastó más de treinta y tres mil pesetas en medicinas de Benefiencia, cifra inasumible -señala José Megía-. Propongo que el suministro de medicamentos lo dé, por concurso, una sola farmacia; suprimir todo sueldo a los inspectores farmacéuticos municipales y, para no vernos solos, pidamos que se unan el resto de ayuntamientos de la provincia.

-A mí me gustaría preguntarle al alcalde por qué tenemos que estar abrigados. ¿Acaso no funciona la calefacción después de tener el suelo levantado durante meses? Y de paso, se nos informe si es posible a cuánto asciende la factura que ha pasado el señor Cabanes ya que llegamos tarde de que se nos consulte sobre la obra -pregunta Pantaleón Pozuelo, minutos antes de que junto a los ediles socialistas, Susmozas y Díaz del Campo manifieste su disconformidad por ni siquiera haber consultado una reforma que importará otros 4.265 pesetas. Que ya veremos cuándo las cobran los hermanos Cabanes.

No todo es pagar mucho e ingresar poco, también están quienes piden cosas de balde. He aquí una carta del Teniente Coronel Primer Jefe de la Comandancia de Carabineros pidiendo al Ayuntamiento un edificio gratuito para acuartelarse definitivamente todo el personal destinado en Daimiel y, de no ser así, se gestione el alquiler de un local.

Hoy, en el penúltimo de marzo, luce el sol y la ausencia de aire permite aventurar que igual que han salido los Moraos, esta tarde el tiempo va a ser generoso con Blancos, Negros y Corbatos. El entusiasmo se ha desbordado. Se palpa la ansiedad por celebrar lo negado el año pasado cuando los actos religiosos se enclaustraron en los templos y no desfiló un solo nazareno por mandato del gobernador.

Se meten en La Paz los últimos moraos. A las seis de la mañana partían setecientos de sus mil hermanos desde la capilla de las Carmelitas Descalzas, allí donde cada viernes de Cuaresma Jesús de Nazareno ha sido honrado con un miserere. El lugar donde la Virgen pasa de las luces a las sombras dejando atrás a la multitud congregada en la plaza. Sombras que son de alivio porque nada malo hay que relatar. Habrán sido las velas y cirios prendidos en la iglesia o, tal vez, la poca gracia que hizo el bote de hojalata a modo de bomba que alguien puso anoche al paso de la titular de los Coloraos, un año después de padecer este mismo trono el desacato de una pedrada.

Ahora a esperar que las procesiones restantes se salven también sin incidentes. Se teme por los Negros, pues más fama daría a los alborotadores sabotear un acto donde anunciada está la presencia de su ilustrísimo hermano, el diputado nacional Luis Ruiz Valdepeñas.

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