Foto de Emilio Aguirre Moraga

La dimisión de Pantaleón (Cap.IV Ep.2º)

(episodio anterior)

“[…] de tal manera que, yo, Pantaleón Pozuelo García-Muñoz renuncio voluntaria y de manera irrevocable al cargo de alcalde de Daimiel. Para dar razón a los argumentos que esgrimo, presento a este ayuntamiento en pleno el certificado médico. Daimiel, a 21 de julio de 1931”.

Acto seguido el secretario Ramón Urgellés procede a dar lectura al informe facultativo firmado por Ramón y Ángel Ruiz-Valdepeñas Utrilla.

- Pantaleón Pozuelo y  García Muñoz, de 27 años, casado, abogado que vive en esta ciudad, Plaza de la Paz 9, padece abstemia post-gripal en estado linfático, necesitando someterse a un riguroso plan médico dietético con absoluto reposo material y moral con vida de campo.

Con ese cuadro a Pantaleón solo le alcanza para ser concejal. Es honesto con sus limitaciones por mor de la salud y nadie discute la dimisión. Será porque más de una vez le han descubierto aplanado, exprimido. “No obstante, este ayuntamiento le pide al señor Pozuelo, es más le exige, no abandone su acta de concejal, porque ha sido la designación del pueblo”, replica el edil Santo Morales.

Los integrantes de la corporación comprenden que la presencia de Pantaléon, aun cambiando de butaca, es necesaria. No puede difuminarse el hombre cuya ascendencia mantiene a raya a los exaltados. Además, derecho administrativo, pesquisas burocráticas, papeleos pertinentes… son incumbencias que maneja al dedillo. Desde que asumió el bastón se ha venido entregando solícito a la transición ordenada. Por eso, al menos permaneciendo de concejal, a lomos de su pluma, siempre se perfilarán más adecuadamente las urgencias a Madrid. Y a fe que no son pocas para un pueblo que de pronto se ha descubierto a sí mismo con heridas supurando; sin las espaldas requeridas para aguantar los varios centenares de jornaleros que se han quedado sin trabajo, concluida la siega. Y las arcas municipales vacías.

En la primera sesión del mes, varios concejales habían propuesto emprender obras para sacar parados al tajo, por ejemplo arreglando caminos. Pantaleón preguntó con qué dinero.  Bien fresca tenía la respuesta del tesorero, “alcalde, poco y nada es lo mismo”. Educado como es, dejó a sus compañeros imaginar el arreglo del piso de medio pueblo y a continuación les reveló la realidad de las cuentas, “para ver una peseta a fondo perdido habrá que esperar a las liquidaciones de arbitrios que tengo ordenados”. Eso significaba a cuentagotas o cobrar los impuestos sin orden ni concierto, chapuceando.

Con Pantaléon en la reserva, los trastos los recoge el industrial Juan Vicente López-Mechero, un veterano de la corporación a quien, así la pella, se le desea la mitad de la suerte que la gozada en sus negocios. Su primera decisión es enviar a Madrid a la comisión “petitoria”. Llevarán dos demandas en cartera: más colegios por dignidad y más carreteras por dar trabajo.

Lo de las escuelas es la reivindicación interminable. Cualquier paisano con el don de escribir fino guarda en su bagaje de artículos alguna mención a esta lacra de la España interior que se ceba con más ahínco en este lugar de La Mancha. Don Eduardo Sevilla, allá por 1923, se molestó el hombre incluso en echar cuentas para desnudar por completo el caos. De los casi 20.000 habitantes empadronados hace ocho años, sin considerar los 3.000 niños menores de 7 años, 3.945 eran analfabetos, un 27 por ciento de la población. De los 1.700 niños de entre 6 y 13 años que según la ley de 23 de junio de 1909 debían estar escolarizados, solo lo estaban 814 entre escuelas públicas y privadas, quedando sin matricular cerca de 900; “pero si se hiciera el padrón escolar como está mandado, se vería cómo según los datos del Instituto Geográfico y Estadístico, el número de niños de 6 a 13 años constituye casi el 20 por 100 de la población total, y que, por tanto, en Daimiel no bajan de 3.000 los comprendidos en esa edad  y no llegando a 1.000 los que asisten a las escuelas públicas y privadas. Por tanto serían más de 2.000 quienes no están matriculados en escuela alguna” y, continuaba Sevilla, “concediendo que en cada grado hubiera 50 alumnos como manda la ley, Daimiel ya debería tener 20 escuelas”, solo contando con niños, quedan fuera niñas y párvulos.

Ocho años después, apenas hay cinco centros públicos de infantes, otro de segunda enseñanza y una academia politécnica.  El más grande es la Escuela Graduada Nº 2 colegio mixto San José Obrero, para párvulos, infantes y mayores. Más conocido por colegio Corrales, ocupa buena parte de la manzana de la calle homónima y calle Prim. En el Parterre, pegada a Telégrafos, la Nº 1, la escuela Piña. Ambos centros para el sexo varón. Las niñas acuden a clase al Rafaela Clemente y a la escuela Nicereta; a los párvulos los acoge Doña Eulalia. Cuando ya tienen edad de arrimar el hombro en casa, si se les ve despabilados y su familia prescindiendo de sus sudores puede tirar para delante, amplían conocimientos en la Academia de José Barrios Madrid ubicada en la calle Arenas quien, con el auxilio del ayuntamiento, también asiste a niños pobres. Y si se confirman sus aptitudes, o marchan internos a Ciudad Real o atienden las lecciones de los profesores adscritos a la academia politécnica Modesto D’opazo y Maján. Fundada hace veinte años por el presbítero en su decente local de Obispo Quesada preparan para el bachillerato, magisterio superior, letras o derecho.

En el actual Mercado de Fisac se levantaba el Colegio 'Corrales'
En el actual Mercado de Fisac se levantaba el Colegio ‘Corrales’

El resto son escuelas de paga -inasequibles para la inmensa mayoría de los vecinos-  o católicas. Entre las primeras; ‘Testón’ en la calle Ancha, el colegio San Rafael del maestro Fulgencio Baeza a mitad de la calle Manga, la escuela de ‘Dominguillo’ en Obispo Quesada o el colegio Sagrado Corazón, con el maestro Manuel Carrillo impartiendo disciplina al principio de la calle Manzanares. Como centros enteramente religiosos, las calasancias del Divina Pastora y las monjas Josefinas. Las escuelas de paga, religiosas o laicas, taponan pues las heridas que inflige un analfabetismo lacerante que ahora y siempre impedirá comprender cualquier indicio de cambio, ni siquiera conocer las vías que conducen a un nuevo mundo.

Escuela privada 'Testón'
Escuela privada ‘Testón’.

- Estamos de acuerdo. Marchen pues a la capital los señores concejales Porfirio Rodríguez y Antonio Maján; asesorados en la causa escolar por el maestro nacional Ramón Díaz, director del colegio Corrales -concluye el recién alzado alcalde López-Menchero-. Antes de cerrar el acta, ¿alguna valoración al respecto sobre lo aquí tratado?

- A mí, disculpe alcalde, me gustaría elevar a este ayuntamiento ciertas consideraciones generales que bien deberíamos observarlas en los sucesivo cual hoja de ruta -interviene ‘El Cojo’ López Casado-. Yo pido se ponga todo lo posible para remediar la crisis y nunca pueda dar lugar en esta población incidentes luctuosos, como en otros puntos de España, provocados por agentes extraños que se infiltran entre los verdaderos necesitados haciendo creer que viven en estado de hambre. Robando la gracia de la Beneficiencia a quienes ciertamente son pobres desde que levanta el sol.

- Queda anotado, se cierra el acta. Hasta la próxima sesión señores. Tengan un ustedes un feliz día del apostol- concluye el alcalde accidental.

24 de julio 

Es víspera del Santiago más gris en décadas, se celebra una reunión ‘magna’ del alicaído Sindicato Agrícola. Los patronos presentan los números de la siega. Aseguran que esta temporada han salido lo comido por lo servido. No guardan ganas para recordar con vino y viandas que se cumplen veinte años de la fundación. Cada uno lo celebra a su manera, siempre queda el recuerdo.

Todo empezó cuando ni media docena de socios aportaron cien pesetas cada uno para adquirir la propiedad de la casa frente a la plaza de San Antón. Al poco eran decenas, en un año superaron el centenar de inscritos. El motor era la gente y los timoneles en proa dos medianos propietarios que han pasado a la historia de este pueblo.

Corría 1920 cuando Román Cejudo ‘Romancillo’, hoy silencioso concejal, y Pedro Fernández ‘Pedrillo’ lograron de la Duquesa de San Carlos el arrendamiento de las 2.000 hectáreas de Zacatena. Seis quintos para repartir entre los socios: La Casa, la Isla, La Muela, Magarzal, Cañaelgato y La Torre. La negociación se las trajo. Hicieron noche en Madrid como puente a dos interminables jornadas de persuasión. Era la tercera de las visitas, la de la vencida. La aristócrata cedió. Se ganaron su confianza estos dos valientes del pueblo. Antes de regresar a Daimiel, Romancillo y Pedrillo pusieron un telegrama que pregonaron a voces desde el Parterre hasta la calle Prim. Cuando asomaron sus cabezas por la plaza, recién llegados de la gran capital, ya eran héroes sin medalla. Y hoy todavía se canta.

Román Cejudo y Pedrillo, fueron a Madrid dos veces

Y a la que hizo las tres, comieron mojete de peces

La alegría que traían, no os la podéis figurar

Que hasta incluso sus mujeres, no les podían ni hablar 

Con la venia de la excelentísima fue nombrado administrador Paco Rodríguez ‘El Pollis’, una comisión de prácticos midió la tierra en suertes de diez cuerdas y puso precio al arriendo según la calidad del terreno. Después, los agricultores, dependiendo de las yuntas así solicitaron las cuerdas. Al que requirió muchas hectáreas, no todas las dadas fueron de máxima calidad. Solo hubo una excepción, el beneplácito de elegir para los dos que arrancaron el contrato con la duquesa. Fue en el Calaminar y también se cantó. Y se canta.

El Calaminar de Zacatena en la ribera norte del Guadiana. 1945
El Calaminar de Zacatena flanqueado al sur por el Guadiana y al oeste por el arroyo Cañada El Gato. 1945

En el monte Zacatena sin nada particular

Araban Román y Pedro parte del Calaminar

Aunque El Calaminar aren, no tiene chiste gracioso

Porque los dos se han pasado noches sin pegar los ojos

El Calaminar en la actualidad
La península de El Calaminar en la actualidad, en la ribera norte de Las Tablas de Daimiel

(próximo martes 9 de junio, tercer episodio ‘La taberna de Basilio Molina y Paco el Fonda’ del Capítulo IV  ‘Un verano a duras penas’)

Leer Capítulo IV – Un verano a duras penas
Episodio 3º. ‘ La taberna de Basilio Molina y Paco el Fonda’

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