Foto de Emilio Aguirre Moraga

Exhibición de fuerza de los agrarios (Cap.VI Ep.2º)

(episodio anterior)

No cabe un alma en el Teatro Ayala. No ha hecho falta que el bedel salga a la puerta a avisar a la concurrencia de que no hay butacas ni espacio en los pasillos porque el excedente de invitados y curiosos lo devuelve el vestíbulo a la calle sin posibilidad de avanzar un metro. Una muchedumbre de toda clase y condición, adscrita a la principal marca político-social de este pueblo, Acción Agraria Manchega. Es la sección en esta tierra del partido Acción Popular de Gil Robles que nació hace justo un año bajo el nombre Acción Nacional y poco después hubo de ceder el apellido al pueblo para que conciliara mejor con los tiempos presentes. Al menos en la fachada.

Madrid va propinando chaparrones de pretendido europeísmo y no hay paraguas político que pueda guarecer mejor al daimieleño común que una formación defensora de la patria y el sacrosanto orden social, de la España única, indivisible y centralista. Todo se construye en torno a la familia; la mujer a lo suyo y el divorcio es cosa del diablo. La propiedad de la tierra no se discute y la religión es el vademécum de cualquier proceder en la vida. El catolicismo, aunque llegaren mil repúblicas, ha de ser la cruz guía del vecindario y de la educación de sus hijos. Lo contrario es un atentado a las buenas costumbres.

El pasado 20 de febrero abundaron las tertulias callejeras y cenáculos de indignados, porque Gobernación Civil se curó en salud suspendiendo un mitin estrella en Manzanares. Temieron altercados. Se calcula que un millar de daimieleños se había hecho su composición de viaje. En tren, coche e incluso en bici para asistir al encuentro donde estaba anunciado el mismísimo Gil Robles. Parecen muchos aficionados, de hecho lo son, pero esa expedición no habría sido ni la cuarta parte de los carnés que Acción Agraria Manchega ha sellado en este pueblo, una vez Madrid apadrinó de buen grado a esta sucursal de Acción Popular.

Ese aborto de mitin fue hace dos meses. El lío que tiene Gil Robles en la capital de las Españas no le ha abierto hueco alguno en su agenda para liquidar la visita que debe a los manzagatos, si bien tampoco es que se le espere en Daimiel donde hay poco que rascar, entre otras cosas porque en su bando ya están todos los que son. En verdad, no es preciso mucho lujo de cartel para lograr sacar una instantánea del teatro lleno hasta la bandera de agrarios; basta con mandar al pueblo un segunda espada. Dimas Madariaga lo es, y encima de los buenos. Bravo cuando embisten e implacable con los mansos. Este 2 de abril, el diputado nacional por Toledo es la prima donna en el Ayala.

Todo un trimestre consumido de 1932 y todavía no ha escampado. Lo trae bien apuntado el señor Madariaga en una nota manuscrita que guarda en el bolsillo interior de su chaqueta. Teme dejar sin referir algún ‘atentado’ de Manuel Azaña: disolución de la Compañía de Jesús, secularización de los cementerios, supresión de los crucifijos de las escuelas o aprobación de la Ley del Divorcio. Y hay más que reprochar desde las derechas al jefe de Gobierno. Recelando La República de la Guardia Civil, recién han creado la Guardia de Asalto por si fuere conveniente apelar a un cuerpo fiel con algo que deber al régimen. Desde el 30 de enero cuando se dio la orden ministerial hasta hoy mismo ya han tenido que tirar de porra y sacar pistola, y no poco. Y aquí no se detiene el acopio de fuerzas. Como los socialistas siguen a la expectativa, más susceptibles que un guarro en San Antón, a los quince días justo de nacer la Guardia de Asalto que, guste o no, es cuerpo al servicio de todos los españoles, desde el PSOE decidieron dar formación a sus más gallitos. Las milicias socialistas son una realidad. En fase de instrucción para el día, sueñan, en que tomen el poder y a los beneméritos haya que retenerlos en los cuarteles. Es una profesión con futuro porque no van faltando los palos. En estos meses el sindicalismo beligerante ha campado a sus anchas en ciudades y pueblos del orbe ibérico. Los periódicos informan de bombas, atracos, agresiones, motines, asaltos a cortijos e incluso a cuarteles del instituto armado. Navajeros y pistoleros, furtiveo y refriegas, peleas de cantina y hasta tranvías volcados. Muertos.

Dimas Madariaga
Dimas Madariaga

Todo eso lleva escrito a fuego Madariaga, sentando en primera fila de butacas del Ayala, no lejos del corresponsal de Pueblo Manchego, Filiberto Maján López de Coca y del de ABC, Rafael Izquierdo; no sabiéndose bien dónde acaba el periodista y empieza el militante.

Sobre las tablas, una mesa alargada a la derecha de la escena de cuyo canto cuelgan tres cartelones que rezan “Comité Local de Acción Agraria Manchega”. Se sientan tras ellos Ángel Herrero Llanos, Paco Ruiz-Valdepeñas Utrilla y entre ambos, dirigiendo, Jesús Lozano Moreno de la Santa.

-Es un honor presidir un acto de semejante trascendencia tanto por la calidad y entusiasmo de los asistentes como el alto prestigio y merecimientos del diputado que nos honra con su presencia. Un hombre que fue capaz en Talavera de la Reina de, predicando con el ejemplo, ceder las dietas de un mes en favor de los obreros parados- introduce Jesús Lozano, ganándose una larga y sonora ovación.

Arropado por los aplausos, tímidos pero animosos, Madariaga se levanta y sube la escalera de madera camino del atril donde al instante ya se dirige al respetable.

-Damas y Caballeros, bellas señoritas- comienza el diputado- reciban un afectuoso saludo de las señoritas y obreras daimieleñas que también del modo más entusiasta mantienen en alto el lema de patria, religión y familia. Traigo palabras e ideas de paz. Para mí, como para todo hombre honrado, las ideas son respetables y deben ser escuchadas al objeto de que a solas con su conciencia cualquier ciudadano pueda libremente elegir -se está acordando Madariaga de los decretos republicanos- La Constitución –continúa- debió ser obra de todos los partidos. Sin embargo, no hubo transigencia. Se aprobó atropellando a la mayoría católica por un sectarismo impuesto por la masonería que tuvo a su devoción 180 diputados, siendo inútiles los esfuerzos por impedirlo de los católicos- Gritos de fuera en el Ayala. Fuera la Constitución del 31.

-La implantación de la escuela laica- entra en materia Madariaga -destruye la libertad de los padres para encauzar y plasmar el alma de sus hijos, pues sólo tendrían disponibilidad para ello quienes dispusieran de medios de fortuna suficientes para llevarlos a escuelas o academias particulares. Los desheredados se verán obligados forzosamente a ver a sus hijos educados en la escuela laica para que les desarraiguen las creencias y la fe que las madres les inculcaron y en la que vivieron y murieron sus antepasados- casi un minuto de aplausos interrumpen el discurso del diputado. Madariaga aplaca a la concurrencia pidiendo calma con su zurda en alto.

 – ¿Y el divorcio? La mujer no es un mueble, ni un objeto destinado al placer. Ha de ser algo grande y respetable. Sólo por el matrimonio indisoluble puede constituirse la familia digna, que sea la célula, la verdadera piedra angular que arma la sociedad. Con el divorcio, la mujer ajada o enferma, perdidos sus encantos, sería abandonada a su triste suerte por un marido sin religión y carente de moral que buscaría nuevos encantos en otra mujer -Todos escuchan ahora en silencio mientras rubrican estas reflexiones asintiendo con la cabeza e intercambiando miradas como diciendo “este señor tiene más razón que un Santo”.

 – ¿Qué decir de la reforma agraria que planean, compañeros? ¿Es que hemos olvidado que para que el agricultor pueda pagar jornales caros es necesario que valgan los productos de la tierra? Y ahora… ¡eso es imposible! -se enciende Madariaga ¿Cómo se puede plantear una reforma tan vital para la supervivencia del país sembrando agravios? ¿Cómo se puede expropiar sin que se indemnice al propietario en el justo valor de su tierra? Esto traerá la destrucción de las explotaciones agrícolas y, por añadidura, de la economía nacional; pues el capital y el trabajo son inseparables. Porque es necesario que el propietario obtenga una utilidad razonable y el obrero coadyuve con su trabajo al fomento de la riqueza, obteniendo buenos jornales no sólo para su subsistencia sino para obtener razonables comodidades, y al mismo tiempo pueda instruirse, dotarse de inteligencia y encumbrarse en los más altos puestos por su propio esfuerzo y protegido, desde luego, por un seguro que le ponga a cubierto de la miseria, enfermedades, incapacidades o vejez- respira Madariaga durante unos segundos.

-La comprensión y práctica de estos postulados, compañeros, evitaría el triste espectáculo de los crímenes sociales que estamos presenciando. Viendo caer obreros y patronos acribillados por las balas mientras los diputados y caudillos que han envenenado al pueblo disfrutan pingües sueldos y dietas en la capital de España. Las derechas no deben dejarse alucinar por hombres que quieren atraerlas, ¡Sí! Aquellos mismos que formaban parte del Gobierno el día de la quema de conventos y contribuyeron con sus votos a la aprobación del artículo 24 de la Constitución -solo un puñado de los presentes saben de un apartado de la Carta Magna que permite obtener fácilmente la nacionalidad española a portugueses e iberoamericanos, incluidos los brasileños.

-Damas y caballeros, católicos de pro, defensores de la Patria, no hay otro modo para salvar España que agruparse las derechas en torno a hombres de un ideario definido- atruena ahora la ovación en el Teatro- Y sabed todos…y sabed todos, gracias, gracias. Y sabed todos que la próxima batalla la ganaremos merced a las mujeres españolas principalmente. Eso sí,  no olviden los hombres que el día que sea preciso demostrarlo ¡sois dignos del traje que vestís!

Los aplausos impiden escuchar sus últimas palabras.

Una semana después

-Me han llegado rumores de que una comisión de la que forman parte algunos concejales visitan las casas y toman la afiliación de los individuos y, como ello se hace ejerciendo algunas coacciones, pido se averigüe qué hay de cierto en ello y, estando prohibido, se aplique la correspondiente sanción a quienes de esa forma molestan al vecindario. Recordando además que toda filiación a particulares ha de hacerse de modo espontáneo- termina el socialista López Casado su ruego al pleno municipal.

 -Rubrico todo lo dicho por mi compañero –afirma Manolo Infante- y añado que eran dos los concejales.

 – Investigaré el asunto -sentencia el alcalde Porfirio.

De indagar el alcalde sobre esta acusación de proselitismo, habrá de hacerlo entre los doce ediles (él incluido) provenientes del antiguo régimen que se han ido pasando a las filas de las nacientes fuerzas conservadoras creadas ex profeso para la República. En esa relación no solo figuran los pujantes agrarios. Le van a la zaga en la captación de acólitos los representantes de Alejandro Lerroux que vienen siendo legión de un tiempo a esta parte. El Partido Radical ha dejado semilla en el gremio de comerciantes, industriales y algunos estudiantes del pueblo. No son pocos. Llevan casi tres meses funcionado oficialmente desde que el 16 de enero constituyeron la junta directiva. Es presidente de los radicales Filiberto Maján Pinilla (el padre del periodista que congenia con los agrarios), su segundo es el Jefe de Correos Benito de la Caballería, Francisco Ruiz Borondo de secretario, Joaquín Chocano se encarga de los dineros y ejercen de vocales Tirso Simal, Juan Fisac, Magín de la Flor, José Galiana, Pepe Villegas y Félix Cejudo.

-Y por favor –retoma Casado en el pleno- no deje de cumplirse la secularización de los cementerios y que todas las manifestaciones religiosas pidan y obtengan el correspondiente permiso de la autoridad para celebrar sus actos, como está ordenado.

No es del agrado de López Casado entrar en un terreno que excede lo religioso, la Semana Santa. Tampoco puede eludir su responsabilidad como edil socialista, creyendo además en lo imperioso de respetar la norma. Madrid ordenó que ningún político presidiera las procesiones y así se ha hecho en Daimiel donde a los concejales les han sustituido comisiones de las propias hermandades.

El problema ha sido otro y Félix ‘El Cojo’ sabe que no puede demostrar la implicación del alcalde Porfirio, e incluso tampoco cree que tuviera nada que ver, sin embargo tiene que subrayarlo. El gobierno de la República ha suprimido como festivo la víspera del Domingo de Ramos que venía siéndolo, además del Jueves y Viernes Santo. Sin fiestas que guardar de manera oficial y orden de, por ejemplo, abrir los colegios.

-¿Ha autorizado usted la clausura de las escuelas públicas los días 19, 24 y 25?- pregunta el tercero de los socialistas Gómez Limón.

 -Si no hubo clase se debió a que no asistieron los niños, pero no se dio orden alguna -responde el alcalde.

25 de marzo de 1932. Procesión de Jesús de Nazareno. (Foto Famila Gómez-Carpintero "Cardas")
25 de marzo de 1932. Procesión de Jesús de Nazareno. (Foto Famila Gómez-Carpintero “Cardas”)

Leer Capítulo VI, Episodio 3ª. “Primer aniversario de la República”

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