Foto de Emilio Aguirre Moraga

Avanza el hambre (Cap. VI Ep.4º)

(episodio anterior)

-Es sobradamente conocida la situación precaria del ayuntamiento- explica el alcalde Porfirio- por ello propongo a esta corporación que se reduzcan los jornales de los obreros parados contratados a tiempo parcial y se fijen en dos pesetas y media.

-Muy de acuerdo en su apreciación señor alcalde. Si me permite, no obstante quisiera añadir una reflexión a este respecto –intercede el otrora monárquico declarado Ricardo Fisac- Los parados beneficiarios son solo quienes por su edad o imposibilidad física no pueden hacer las faenas ordinarias ni rendir un trabajo normal. Considero que, aunque no sea mucho deben percibir un máximo de dos pesetas, ya que más que un jornal  ha de considerarse como una ayuda a los interesados.

-Eso es demasiado poco, compañeros.  Dadas las circunstancias de la vida, qué menos que diez u once reales –media el exalcalde López-Menchero dando paso a un tenso debate con los socialistas pidiendo paso.

-Yo considero que ciertamente debe disminuirse algo y hacerse una diferencia de 50 céntimos al menos entre los del ayuntamiento y los de los particulares para que en los momentos críticos no se agoten rápidamente los recursos –Así lo entiende López Casado ‘El Cojo’, pensando más como administrador que como socialista. No en vano, él ha asumido el encargo de diseñar este plan de reparto entre los parados ciertamente pobres. Al final se establece en tres pesetas y solo el voto contrario de un edil, el de su compañero socialista Manolo Infante.

…una semana después

Mario Ferrer, oficial mayor de Secretaría, cierra tras de sí la puerta del despacho del alcalde en cuya mesa ha dejado un escollo, no por esperado menos comprometedor. Cinco cuartillas cuidadosamente alineadas y grapadas en la parte superior izquierda donde se lee:

Señor alcalde don Porfirio Rodríguez

Los abajo firmantes le hacen saber a usted como representante mayor de la Corporación del Ayuntamiento de Daimiel el profundo agravio que sienten los más desfavorecidos de este pueblo por la decisión adoptada en la última sesión plenaria, que usted presidió. Consideramos que se condena a la extrema pobreza a los jornaleros sacados del paro que a partir de ahora apenas percibirán tres pesetas. Esta cantidad es, sin duda insuficiente, para cubrir las necesidades básicas de familias de al menos cinco miembros que contarán únicamente con esos ingresos que tan a la ligera han aprobado, cual limosna, desde sus asientos. Quisiéramos también hacerle llegar nuestra más sincera repulsa a la argumentación expresada por don Ricardo Fisac. Solo decirle que los parados que aspiran a un trabajo no tienen defecto alguno. Del mismo modo le preguntaríamos a este concejal cuándo es la última vez que se ha acercado a una tahona a por un kilo de pan. Le informo que uno bien servido de pan blanco le costará no menos de 50 céntimos, ni plantearse ese pan negro artesano que tan amable es al paladar del buen comer. Con esas dos pesetas que el señor Fisac se aventuró a proponer solo daría para engañar al estómago de una familia con pan de raspanegra.  

Esa misma tarde en el pleno…

-Señores, hemos generado un problema cuando tuvimos en nuestra mano resolverlo. Estamos a tiempo, no obstante, modifiquemos el acuerdo –expone el socialista Gómez-Limón a quien le han leído bien la cartilla en la Casa del Pueblo. Responsabilizan a la Corporación de los exiguos jornales y no se escapan ni los suyos de los reproches, creen que no han postulado un acuerdo más oneroso.

-Yo solo puedo decir –se defiende El Cojo, medio dirigiéndose a su compañero de filas- que el criterio que me guió cuando eché cuentas es, no saliéndome una sola peseta de la partida disponible despejando así futuras penurias, intentar asegurarnos un reparto de mayor alcance y más duradero –sigue López Casado- Entonces los concejales obreros deberían haber colaborado para encauzar el problema, solo escuché el voto contrario de Infante, pero ni una sola propuesta. No vengan ahora a meterme las cabras en el corral, si me permite la comparación –matiza El Cojo, no queriendo molestar a su compañero Manolo Infante, cabrero de profesión. Insisto –concluye- es preciso que el jornal sea menor que el de los particulares para evitar vaciar el presupuesto.

-No puedo estar de acuerdo. No insistas Félix. Lo ocurrido no es de hoy. Sabes que todo viene torcido desde que los propietarios optaron por incumplir los decretos de laboreo forzoso –interpela Gómez-Limón, el tercero de los socialistas.

-Razón tiene –apoya Infante.

Ambos creen que, en otras circunstancias, tal vez se habrían aceptado las 3 pesetas. Ocurre que la atmósfera viene abrasadora, irrespirable por momentos. Los socialistas denuncian que en Daimiel –como en buena parte de la mitad sur de la península- los propietarios ignoran los dictámenes del Gobierno de la República. El decreto de Laboreo Forzoso que obliga a cultivar todo lo cultivable a fin de dar trabajo, la primera pica de la pretendida Reforma Agraria, es en la práctica una entelequia. Bajo la vacilación que, en estos tiempos revueltos, priva de arrojo al  emprendimiento, subyace el temor a que los nuevos terrenos para laboreo, llenos de obreros sean el vestíbulo de una temible colonización y, a lo peor, de una futura expropiación de terrenos si la República continúa virando hacia la izquierda y se plasma negro sobre blanco en esa gran ley de Reforma Agraria que se urde en Madrid.

-Mire señor alcalde, para evitar tener que andar siempre así, les propongo a ustedes que traigan a esta corporación proyectos ya estudiados con su tramitación legal y nos quitamos de problemas –propone El Cojo.

Se reavivan los rescoldos del debate y media hora después, hastiado, el primer edil tira de galones y decide motu proprio elevar el jornal de marras a 3,25 pesetas. Infante y Gómez-Limón vuelven a votar en contra.

En pleno se tapona una herida, imposible de cicatrizar frente a tanto embate que desprestigia toda herramienta relacionada con el empleo y con la ausencia de él. La Bolsa de Trabajo,  la Oficina de Colocación Obrera, es el órgano municipal creado en cada cabecera de partido judicial que mensualmente aprueba un Reglamento de colocación obrera. De momento se encuentra en una dependencia montada ex profeso en la casa consistorial. Hace unos días,  el 25 de junio, se acordó habilitar un local en El Pósito. Su responsable es José María Borondo Fernández y el auxiliar Claudio Campos Aparicio, destacado miembro de la Casa del Pueblo. Ellos hacen y deshacen. Llevan colgado el sambenito de despachar los trabajos mirando el carné de afiliado. Abundan las acusaciones recibidas por observar a su antojo la lista de demandantes de empleo.

Mientras se última el proyecto de obra para acoger la Bolsa de Trabajo en El Pósito, este primero de julio algunos concejales celebran con un vino la inauguración de las oficinas de la Recaudación de Hacienda, en la calle Trinidad. Al frente, Rafael Sánchez Molina, hasta hace poco Jefe de Negociado de Recaudación en la delegación de Ciudad Real. En la planta baja, entre buenaventuras y salutaciones, los invitados departen sobre la reciente visita a la capitaleja del Ministro de Instrucción Pública. Le preguntan al alcalde si tuvo oportunidad de charlar con él.

-Lo justo para darle la carta en mano –relata Porfirio. Un informe sobre las necesidades imperiosas de la Enseñanza. Al  ministro le consta por escrito una petición de seis nuevas escuelas, tres de niños y otras tantas de niñas, dotadas de los correspondientes y modernos materiales pedagógicos. Por si se le hiciera mucho, el ayuntamiento eleva a Madrid una demanda menos ambiciosa. Una subvención del Estado para emplearla en material de laboratorios, gabinetes y una biblioteca para el colegio de Segunda Enseñanza, la Academia Técnica que, recuerda la carta para que conste, “da servicio a niños pobres con auxilio de esta corporación”.

Parcela donde se ubicó la Academia Técnica José Barrios.
Parcela donde se ubicó la Academia Técnica José Barrios.

… 80 kilómetros al nordeste

La Villa de Don Fadrique. Las medidas de urgencia adoptadas meses atrás por el Gobierno Provisional, el referido decreto de Laboreo Forzoso, el de Prórroga de Arrendamiento de los Terrenos Rústicos y, especialmente, el decreto de Términos Municipales ha hecho sangrar a este pueblo de poco más de 5.000 habitantes enclavado en el este de la provincia de Toledo. Doce familias de propietarios acumulan desde que alcanza la memoria el 85 por ciento de las tierras, más de dos tercios de la población malvive de la contratación en el campo y la mayoría de ellos simpatizan con el Partido Comunista que en La Villa ha montado una plaza sin igual. Paisanos de un pueblo que llaman en Madrid ‘La Pequeña Rusia’ y que resulta tan incómodo a la izquierda burguesa como a los propios caciques.

Acabada la recolección de la cebada, la huelga ha paralizado la siega del trigo en esta primera semana de agosto. Demasiada hambre para que una ley sise el jornal a las mujeres y los zagales menores de 18 años, cortando una cardinal vía de ingresos de centeneras de familias de braceros. Los propietarios se agarran a la norma y aprovechan para tomarse la revancha del sorpasso de los comunistas a su añejo poder político y de la traición, dicen, de muchos de sus jornaleros que se han pasado a las filas rojas. Los terratenientes mandan traer un convoy con varias docenas de apurados jornaleros, a cual más necesitado, para trabajar en las parcelas que se han negado a ofrecer a sus paisanos. Para proteger a los forasteros murcianos llegan refuerzos de la Guardia Civil de Tembleque. Suficientes motivos para obrar la rebelión. Los campesinos se levantan en armas desatando una revuelta a la tremenda. Tiros, maquinaria agrícola destrozada, incendios… y muertos. Un patrón, un obrero y dos guardias civiles en el parte de decesos y España sintiendo el temblor.

De derecha a izquierda, desde el ABC hasta El Socialista. El país se estremece y teme al observar el estallido de odio que ha puesto patas arriba este pueblo de La Mancha. Las portadas de los principales diarios analizan los sucesos de La Villa de Don Fadrique. Los socios del Casino han pasado por la Imprenta de la señora Frida para no tener que guardar turno de lectura y acudir con la lección bien aprendida y argumentos para comentar. En el Bar España o en el Círculo Obrero tres cuartos de lo mismo.

Detención de Cayetano Bolívar,  médico de la Villa de Don Fadrique.
Detención de Cayetano Bolívar, médico de la Villa de Don Fadrique.

 

Leer Capítulo VI, episodio 5º ‘Barbarie en Almagro’

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