Foto de Emilio Aguirre Moraga

Algo que celebrar (Cap.VII Ep.3º)

(episodio anterior)

Sábado 17 de diciembre de 1932. Explanada de la Vera Cruz

El gobernador Fernández de Mato ha entregado la mañana a lo fútil, luego de una semana extenuante como ninguna, la peor en los seis meses que atesora en el cargo. Anoche le retumbó en los sesos las campanadas del fin del día, exhausto y rezando por no tener que responder una llamada más. El parte de incidencias de norte a sur y de este a oeste le habría alcanzado para escribir en rojo una libreta. Cabría esperarse, sí, de una huelga general que arrastra los perentorios problemas de negociaciones de salarios –ahora con la aceituna- y, en este paro particular, la tensión punzante y heladora por la sangre derramada el lunes en Castellar de Santiago. Adviento de plomo y filos de navaja.

Si el señor Fernández de Mato se ha regalado unas horas de solaz es porque, empero a las dramáticas contingencias, en su fuero interno se descubre dichoso por cómo ha resuelto el trance. Ha propinado justicia a derecha e izquierda, clausurando el Sindicato Agrícola y la Casa del Pueblo, además de haber encerrado a los autores materiales y cómplices de los tres asesinatos. Mayor tranquilidad le produce aún que los refuerzos de la guardia civil hayan logrado amainar las iras en el enlutado municipio que asoma a Despeñaperros.

En Daimiel, hoy estarán abiertos hasta tarde estancos y comercios, intentando recuperar lo no cobrado ayer por mor del paro provincial dictado al pie de los sucesos por los socialistas. Las fábricas y talleres, también a pleno rendimiento. Qué decir de los obreros del campo, cuando los propietarios ya han calculado que la huelga les ha sustraído entre veinticinco y treinta mil pesetas de ganancias. Este sábado ni almuerzo, ni cigarro.

Una de esas llamadas que ayer recibió en su despacho el gobernador, serían las ocho de la tarde, fue del alcalde.

-Señor gobernador, soy el alcalde de Daimiel Antonio Maján. Perdone que le interrumpa, me hago cargo de la semana que lleva y por eso me veo obligado a ofrecerle un encuentro algo más amable. Disculpe por no haberle llamado antes, pero es que no hace ni media hora que me han hecho llegar un oficio con la invitación y…

-Al grano alcalde, cuente, cuente.

-Mañana vamos a poner la primera piedra del dispensario de la Cruz Roja. El ayuntamiento, se imaginará, no ha colaborado más que cediendo el Teatro para funciones de beneficencia  y apoyando la apertura de suscripciones populares, donativos y eso…

-Diga alcalde, diga.

-Pues que al señor que ha promovido esto, un médico muy querido en el pueblo, el doctor Manuel Ibero, seguro que le sería muy gratificante que usted nos honrara con su presencia. Él no me ha hablado sobre esta circunstancia pero estimo que haría muy bien al pueblo que nos acompañara. No va a ser todo malo gobernador.

-Señor Maján, se lo digo con la mano en el corazón y con confianza, non teño pé -se le escapa en su lengua madre-, ni sé hasta cuando habré de tener cuadradas las posaderas en esta silla del demonio. Creo que estoy incubando algún mal, espero equivocarme. Le prometo que intentaré estar en Daimiel en el próximo evento que tengan ustedes a bien invitarme. No obstante hágale llegar a todo aquel que considere oportuno mi felicitación por tan importante noticia.

Sería medianoche cuando Fernández de Mato ordenó enviar un telegrama.

Señor alcalde, cuenten con mi presencia. Le ruego no le confiera carácter oficial. Reciba un cordial saludo. Hasta mañana.

Ramón Fernández de Mato. Mundo Gráfico, 30 de julio de 1913
Ramón Fernández de Mato. Mundo Gráfico, 30 de julio de 1913

 

 -Enhorabuena doctor, seguro que su pueblo le estará agradecido por promover actuaciones tan generosas en tiempos tan estrechos.

-Gracias señor Gobernador. Era inconcebible que fuésemos la única gran población de Ciudad Real sin un centro de atención de estas características –apunta Manuel Ibero Arregui.

-Me consta, doctor.

-El solar ya está y la primera piedra colocada. Ahora, esperemos que surta efecto la suscripción popular porque la obra no es pequeña. Nuestra intención es que dispongamos de las dotaciones necesarias para practicar cirugía de urgencia, pero bueno, iremos viendo. ¿Comerá con nosotros? Antes iremos al Teatro, nuestra banda de música lleva bastantes días preparando una función acorde con la importancia de esta fecha

-Ahí me tiene que disculpar. Comprenderá usted que no puedo permanecer fuera de mi puesto más de lo necesario.

-Me hago cargo, señor.

El resto de autoridades provinciales sí marchan al Ayala donde espera la Banda de Música de la Cruz Roja y los bullangueros Amigos del Arte. Con Joaquín Hernández en la dirección, interpretan a conciencia el intermedio de La Boda de Luis Alonso y rematan con un evocador Capricho Árabe de Tárrega. Después, artistas e invitados se dan un homenaje en el Hotel García. Comida de Hermandad y a los postres todos deshaciéndose en elogios hacia el médico.

Rondalla de Los Amigos del Arte
Rondalla de Los Amigos del Arte.

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21 de diciembre

Catorce concejales han solicitado una sesión extraordinaria para que el alcalde Maján explique por qué no se informó a la corporación de la presencia del gobernador el sábado en Daimiel. Tras un acalorado debate se vota la propuesta de Pantaleón. Lee el secretario Urgellés.

- Primero, estimar desacertada la no comunicación de la invitación al acto de la primera piedra; segundo, la no comunicación de la visita del gobernador; tercero, que conste en acta este sentimiento por no haber podido responder debidamente al honor de la visita; y cuarto, se nombre una comisión que visite al gobernador y le haga presente este acuerdo.

Todos votan a favor, aunque el socialista López Casado lo hace en contra del primer y segundo punto por considerar suficientes las explicaciones del alcalde.

22 de diciembre

Muchos de quienes se apresuraron a convocar el citado pleno extraordinario para censurar la conducta de Maján, al día siguiente han burlado la sesión ordinaria semanal. Dieciocho ediles estuvieron ayer dándole jabón al gobernador y hoy solo ocho acompañan al secretario. Eluden los ausentes su responsabilidad ante el asunto capital que se aviene.

Anteayer, Madrid promulgó la definitiva. La ley que ordena el cese de todos los concejales que en abril del año pasado asumieron el cargo sin ser elegidos: los ediles nacidos del artículo 29; transeúntes de la monarquía a la república a través de una frontera sin aduana. En Daimiel lo fueron todos, los veintidós. Ocho de ellos acabaron dimitiendo cinco semanas después de proclamarse la Segunda República. Sus plazas fueron cubiertas en las elecciones parciales celebradas al cabo de siete semanas por los tres de Derecha Liberal Republicana, dos radicales y tres socialistas.  Y, aunque recientemente cesó Joaquín Pinilla, el portaestandarte del antiguo régimen, todavía permanecen en sus asientos –vacíos casi siempre- Ricardo Fisac, Emilio Moreno, Francisco Lara, Manuel Ortega, Santos Morales, Román Cejudo, Restituto Zurita, Antonio Villalón, Manuel Álvarez, Vicente Aldea ‘Noteme’ y los exalcaldes accidentales Juan Vicente López Menchero y Porfirio Rodríguez.

Esboza media sonrisa Pantaleón Pozuelo cuando el socialista Infante tacha de pantomima la composición de un ayuntamiento de reconvertidos y Porfirio Rodríguez alza el hacha de los aludidos.

- No se sulfure Porfirio que una pose no borra expedientes de toda una vida. Secretario –indica Pantaleón- que conste en acta y no caiga en el olvido que el 12 de abril de 1930, salvo alguna excepción, no había concejal republicano alguno en esta corporación aunque después hayan ingresado, digamos, en las filas del Radical. Son cosas de la ideología política y sus sorprendentes evoluciones –remata sarcástico Pozuelo.

 8 días después

Toma la pluma y estampa su firma sobre una ley que anula de una vez por todas los vestigios políticos de la Monarquía. El presidente Niceto Alcalá Zamora devuelve el documento suscrito a su secretario. Éste abandona la sala con la Ley recién promulgada. Es 30 de diciembre y Madrid acaba de dar muerte a los ayuntamientos híbridos de los pueblos irredentos.

Quedan anulados todos los efectos del antiguo artículo 29 y asumen el mando comisiones gestoras municipales para gobernar los ayuntamientos al menos hasta el próximo 23 de abril. Ese es el día marcado para las elecciones municipales que en los pequeños pueblos de la España del interior, conservadora y católica, llegan con dos años de retraso. Tendrán sus comicios en Granátula, Pozuelo, Carrión, Argamasilla de Alba, Ballesteros, Caracuel, Arenas de San Juan, Aldea del Rey, Cañada de Calatrava, Villahermosa y Poblete. Plazas menores al lado de la gran batalla por librar. Los máximos representantes políticos  de la provincia pondrán todas sus fuerzas en ganar Daimiel. De largo, el más grande, poblado, rico e influyente enclave que ha transitado hacia la república sin purgar la monarquía en las urnas. El pueblo que sigue agradeciendo a la Reina María Cristina que hace 45 años le ascendiera de villa a ciudad.

Daimiel despide 1932 con todo por hacer, tachando fechas de la Navidad más lóbrega de su historia. El año expira con las fuerzas agotadas. Se advierte en la indolencia de unas gentes que han callado y respetado la prohibición de la Misa del Gallo. Los curas cerraron las iglesias en Nochebuena sin incidentes que reseñar. Aunque los muertos bien valen una misa.

Fin del Capítulo VII

Leer Capítulo VIII El rearme de las derechas.

Episodio 1º “Patria, familia y religión”

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