Foto de Emilio Aguirre Moraga

El mejor ayuntamiento jamás pensado (Cap.VIII Ep.4º)

(episodio anterior)

Teatro Ayala. Martes 28 de Febrero.

Garabateados en un lienzo multicolor, cabellos nevados de confeti y serpentinas rizadas sobre los hombros, proliferan los espantajos consagrados al vino. Fauna de fantoches arrastrando tajada y media en el barullo de la velada. Se agitan hasta chocar con esa otra especie oriunda, el torpe aplicado a bailar. Ganados para la causa del desconcierto, se lían de piernas desde el sencillo “tos palante, tos patrás”. El cachondeo padre de cada martes de carnaval. Aunque esta temporada se ha percibido más apatía que de costumbre, menos máscaras guarronas que antaño camino del Azuer, el Teatro Ayala habría tenido que colgar el cartel de “No hay billetes” de haber existido control de aforo.

-Vaya ruina. Ni uno bueno al volante. Pasarán años hasta que demos con otro Joaquín Pinilla o similar.

-Cualquiera vale para ese despacho. Vamos a empezar por pedir que duren al menos de Pascuas a Ramos.

-El otro día leí en el Semanario la carta de un desesperado. Al principio la tomé a guasa, pero tiene su enjundia.

-¿Sobre el Carnaval?

-No, no, sobre esto de los alcaldes. El lector proponía al señor Benimeli que promoviera una encuesta entre los electores sobre en quién debería recaer la Presidencia del Ayuntamiento. Un ensayo de las elecciones, si acaso para sacar de la madriguera a presuntas piezas notables que estaríamos pasando por alto.

-¿Y qué opinas?

-Pues que si el novio y la novia se profesan amor mutuo y todos los invitados a las nupcias comen y beben hasta el abrazo fraterno, sería un escenario bárbaro. Sin embargo, amigo mío, no nos engañemos. A estas alturas de la obra no vislumbro ese inopinado estado ideal de las cosas. De haberlo, ya se habría dejado querer.

-Yo no sería tan pesimista.

-Y sin embargo la realidad no da pie a pensar en el éxito de tan modernos procedimientos. Ni es esta tierra lugar para testar semejante experiencia parapopulista. Me inclino por suscribir la respuesta dada al pie por el propio director del periódico.

-Te escucho, te escucho.

-Imagina que la encuesta arroja como propuesta mayoritaria la de un neófito que ni siquiera ha metido medio pie en la cosa pública. Habríamos reproducido nuestras frustraciones, regresando al punto de partida. Cosa distinta es a posteriori, una vez celebradas las elecciones y designados los concejales.

-En ese caso, ¿para qué pedir auxilio al pueblo? Con los votos contados y los sillones repartidos a titulares con nombre y apellidos, el régimen de mayorías es el que impera. El influjo del lector sería inocuo a efectos de la gobernanza municipal. Puestos a implicar a los electores para que guíen en la búsqueda de un alcalde de cuerpo entero, mejor será hacerlo antes. Mañana mismo para que dé tiempo a que se presente algún mirlo blanco…¡señora por Dios! ¡Mire por dónde pisa, que me va a dejar lisiado!

-¡Esto es zona de baile caballero, si quiere darle a la lengua allí tienen el ambigú! ¡Menudos humos!

Tres horas después de irrumpir la turba, no quedan corbatas anudadas, solo antifaces torcidos. La niebla del tabaco y el polvo expelido por la tarima ha engendrado una pasta etérea que emponzoña los bronquios y enmugrece los rostros de las bellas señoritas; donde había maquillaje ahora son churretes. En el Casino viene siendo otra cosa, más esplendor y modales, o sea más aburrido. El desparrame  y el arte de un eficiente arrime hay que buscarlo en este teatro transmutado al absurdo. Ente el bullicio, las mozas casaderas son vigiladas por padre y madre desde la primera fila de sentados. Juventud perdida, testigos impertinentes, dedicados hoy a atar en corto las hormonas enemigas de la decencia.

-¡Un momento de atención! Damas y caballeros -proclama el gerente del Ayala Ernesto García-Muñoz, el único maestro de ceremonias en condiciones de hablar- Recibamos con un fuerte aplauso a esta agrupación de artistas que nunca nos pueden faltar en fecha tan señalada. La rondalla de los Amigos del Arte hoy está representada por Enrique Guijarro, Juan D’Opazo y Julio Martín de la Sierra. Vienen de debutar en el Casino pero son conscientes de que no hay éxito rotundo sin la confirmación en esta plaza. Como compañero que soy, les garantizo que han preparado con mimo la actuación más esperada del año. En esta ocasión tienen el placer de sentirse acompañados por los hermanos De la Flor, Victoriano con el laúd y Atilano a la guitarra. ¡A seguir disfrutando! y de aquí no se mueve nadie hasta que abandone el Ayala el último tambor de la Cruz Roja.

Salón de plenos. Dos semanas después

La Comisión Gestora ha convocado una sesión extraordinaria. Entre cesados, dimitidos, Pantaleón Pozuelo de baja y Félix ‘El Cojo’ en el cementerio, todo el peso municipal del invierno y parte de la primavera va a recaer sobre las achacosas espaldas de seis ediles. El presidente accidental del Ayuntamiento, el socialista Gómez-Limón, apenas puede apoyarse en la lealtad de su compañero Infante y confiar en la colaboración de Almela, Maján, García-Muñoz y Adrián Lozano; aunque tanto el exalcalde radical como los dos mauristas están a verlas venir. Se entiende que entre tanta interinidad y miseria deseen por encima de todo tachar fechas del calendario.

Para empezar, la gestora ha decidido no creerse la lista oficial de pobres, sobre todo porque no hay dinero para subvencionar tanta necesidad. Esta reunión se ha fijado para reorganizar el servicio público de Beneficencia. Los ediles tienen en la mesa informes que demostrarían supuestos abusos; perceptores de ayuda que estarían cobrando sin merecerlo.

-Señores, esta es la ordenanza que una vez se cierre la sesión habrá de figurar con urgencia en el tablón de anuncios de este edificio consistorial por tratarse de un asunto vital que afecta a numerosas familias de pobres de este pueblo que estarían viendo en riesgo sus futuras asignaciones porque a muchos de sus vecinos, fraudulentos e insolidarios, no les puede la vergüenza. Secretario, proceda a la lectura -insta Gómez-Limón a Ramón Urgellés.

-Siendo las siete y media de la tarde del martes 14 de marzo, reunida con carácter extraordinario la Comisión Gestora del Ayuntamiento de Daimiel, ésta acuerda, primero, anular el padrón actual de Beneficencia; segundo, proceder a nuevas inscripciones teniendo en cuenta la división electoral en distritos, reservándose el ayuntamiento la autoridad de considerar si el demandante tiene derecho a la inscripción; tercero, aprobar las bases para la inclusión en el nuevo padrón; y cuarto, a los acogidos se les otorgue un carné similar al utilizado en Ciudad Real que presente las fotografías de los integrantes de la familia.

-Alguna objeción al respecto -inquiere Gómez-Limón.

-Si no relacionado con esto directamente -intercede Infante- sí me gustaría que en algún punto del acta conste un lamentable episodio, consecuencia del mal aprovechamiento de este servicio. Además, aporta otro motivo para emplearnos a fondo. Pido a esta Comisión Gestora que ordene una investigación sobre el comportamiento de la comadrona municipal. Al parecer,  Asunción Carrillo no acude por las noches a las necesidades de las pacientes de la Beneficiencia, teniendo que prestar asistencia la otra comadrona, cuando muy al contrario sí atiende a las que tiene igualadas.

Nadie recuerda una etapa tan decadente como ésta. Pobres siempre hubo, pero jamás se ha evidenciado como ahora. El paro obrero acucia, abundan las mujeres pidiendo por la calle, mendigando mendrugos de pan, perturbando en su desesperación la paz de los hogares para rogar cualquier dádiva de provecho. En la Casa del Pueblo gestionan numerosas denuncias contra propietarios que se niegan a arriesgar un solo céntimo dando trabajo en plantíos y olivares.

En Daimiel, la Iglesia -más bien sus gentes- le sigue salvando la cara al poder público. Semanas atrás la madre superiora de Las Pastoras asumió el compromiso de dirigir en persona el reparto de trescientos lotes de ropa a través de la institución caritativa Ropero de San José. De la tarea se encargaron una decena de señoritas, afiliadas todas a Alianza femenina. Las mismas y otras muchas que estos días han estado piadosamente entregadas a la visita del obispo.

Don Narciso Esténaga llegó acompañado de su capellán Julio Melgar, y ambos se hospedaron en la esquina de Monescillo con Alfonso XII; en la casa del ex capellán castrense Enrique Fisac Aranda. Ya no es coronel porque la Ley Azaña le quitó los galones y lo devolvió al pueblo de cura raso y un doctorado de Teología. Ahora comparte vivienda familiar con su hermana Consuelo.

No se separó de su ilustrísima en todo el fin de semana si bien el verdadero cicerone fue don Tiburcio; pertinaz  párroco de San Pedro, siempre empeñado en que la nobleza eclesiástica se ensucie los zapatos con el barro de las calles. Le condujo hasta la ermita de San Roque para, en este barrio de obreros, mostrarle el último hito de su gloriosa labor evangélica. Junto a los padres pasionistas de El Cristo, don Tiburcio ha logrado habilitar en la casa anexa a la iglesia un centro catequístico donde acuden varios centenares de niños. Más de setecientos participaron en el acto de inauguración el pasado 31 de enero con motivo de San Gabriel de la Dolorosa, recientemente declarado por el papa Pío XI patrón de la juventud.

Daimiel es la más principal de las plazas, el pueblo más leal con el obispado. Su ilustrísima predica en casa. Varios centenares de personas acudieron en Santa María a la Eucaristía del sábado por la mañana. Por la tarde en San Pedro se confirmaron  dos mil niños del tirón. Tras la oración, el recreo. Desde la Iglesia, don Narciso, cuál figura del toreo, fue llevado en andas desde San Pedro hasta el Ayala. En el palco pudo constatar  junto a los otros quinientos espectadores lo bien trabajado que tiene Pepita Camacho el cuplé de ‘La Concejala’.

Entre misa y el teatro ahogan los vecinos sus preocupaciones. Están quienes no tienen para comer y luego los temerosos de que las viandas terminen burlando también a los desahogados de penurias, inmunes hasta la fecha. En el pueblo con más medianos propietarios de toda La Mancha, en este vergel de huertas para echar verano, hay otra noticia que ha caído peor que un pedrisco en mayo. El contencioso que motivó en diciembre la asamblea de Alcázar de San Juan donde políticos y civiles de todos los colores compartieron recelos e indignaciones y diseñaron la estrategia de defensa. Entonces podía escucharse cómo engrasaban los cañones los enemigos, hoy las formaciones ya están dispuestas en el campo de batalla. Es la lucha por el agua, ergo la contienda por el pan de mañana.

La liebre la levantó ABC el 17 de enero. El diario publicaba aquel día las conclusiones de una asamblea celebrada por los contrarios en Alicante. Habían concluido que es económicamente viable desviar aguas de las Lagunas de Ruidera hasta la provincia levantina. Tras leer la noticia, numerosos daimieleños acudieron a hablar con el alcalde Antonio Maján. Éste, destacado batallador un mes antes en Alcázar, trasladó de inmediato tamaña preocupación a su homólogo alcazareño. También dio cuenta de la mala nueva a los regidores de Manzanares, La Solana, Membrilla y Tomelloso. Sin demora, acordaron dirigirse colectivamente a las Cortes y al Gobierno de la República para reivindicar nuestras aguas  como “patrimonio inalienable de esta tierra”. Al mismo tiempo, Maján ha tenido debidamente informada a la corporación. Estas fueron sus palabras el día que se despidió de la Alcaldía.

“Los alicantinos han renovado sus intenciones de utilizar las aguas del Alto Guadiana que de concederse traería la ruina para todas las huertas y agricultura de este término. Un servidor, en persona,  ha emprendido gestiones con mis iguales de las poblaciones afectadas y hemos determinado encomendar  el problema que se avecina a la comisión provincial encargada del asunto”. Escuchados los motivos, todos los concejales -aún se encontraba Félix ‘El Cojo’ entre los vivos-  se adhirieron a la empresa solicitando si fuere preciso la convocatoria de una reunión de fuerzas vivas en el teatro, sin perjuicio de personarse en el gobierno de la nación para evitar que las intenciones levantinas se lleven a efecto.

Lo más reciente sobre la polémica cuestión sucedió hace diez días. En el pleno del l4 de marzo, con Gómez-Limón al frente del Ayuntamiento, el propio Maján -a quien no se le ha desposeído de sus poderes en esta materia- y el socialista Infante reportaron los últimos movimientos de los alicantinos. Siguen para adelante en su empeño e incluso desprecian el alzamiento que estamos dispuestos a estimular en La Mancha. Gómez-Limón argumentó que era el momento. “No podemos esperar más. Propongo se conmine a todos los interesados a una reunión de urgencia en el Teatro Ayala. Salga de este Ayuntamiento sendas citaciones personalizadas al Sindicato Agrícola Católico y a la Casa del Pueblo. En aras de la mayor difusión posible, se haga llegar a los corresponsales que cubren la información del pueblo que Daimiel, si es preciso y desde ahora, enarbolará la bandera en defensa de su futuro”.

El arquitecto López de Coca

A veces firmando, otras con seudónimo, a veces el propio director Benimeli, otras dando publicidad a la carta de un lector. Hace una década en el periódico Adelante, ahora en el Semanario Daimiel. La denuncia perenne es el estado desolador de la Enseñanza. Número tras número, la revista de Benimeli subraya el agravio comparativo que padece Daimiel respecto a las facilidades educativas de las grandes capitales de la región. El Semanario, de hecho, ha perdido toda esperanza en la capacidad reivindicativa de las autoridades municipales, miran más alto. En este punto no admiten excusas de sus señorías, los diputados provinciales. Instan a nuestros representantes en las Cortes que olviden sus carnés de afiliados y expongan unívoca y urgentemente al Ministerio de Instrucción Pública cuán miserables son las aulas,  pupitres y encerados que cuelgan de las paredes de unas escuelas donde los niños se hacinan tal que un mercado de abastos.

Al pleno del 25 de marzo, ha acudido la mutilada corporación con esta somanta de palos en las costillas. Que hay hambre, en su debe cae; que nos van a robar el agua, no se lucha lo suficiente; que el paro es una lacra, se da trabajo a los mismos y no se presiona lo bastante a los propietarios aun habiendo un alcalde socialista… y encima desde Ciudad Real acaba de llegar un oficio obligando a que se controle como Dios manda a las señoritas prostitutas. Hace unos días Inspección Provincial instó al ayuntamiento a que habilite un servicio antivenéreo y sanitario exclusivo para reconocer a las trabajadoras de las distintas casas de lenocinio que acoge el pueblo, establecimientos registrados en los papeles como “café público servido por señoritas”. No vale con que pasen consulta al uso o que el médico monte en su tartana y visite a la señora Ana Gloria en la calle Pez o toque el número 33 de la calle Vergara y le pregunte a don Eulalio Blanco si esta semana se le ha puesto mala alguna.

Quienes se pusieron malos de verdad fueron los miembros de la pírrica corporación. Ni se molestaron en preguntarse de dónde van a sacar las perras para montarle el exigido local a don Gustavo Lozano y una asignación dineraria extra. En el mundo de la provisionalidad han optado por acondicionar un hueco en el habitáculo del Jefe de Vigilancia que cederá el lugar de trabajo cuando toque revisión, porque el pudor no es condición exclusiva de mujeres recatadas o de un solo varón.

-De haberlo sabido antes le habíamos dicho al arquitecto que dibujara un local  para esto de las putas -comenta Infante a Gómez-Limón mientras observan los planos extendidos sobre la mesa del secretario.

-Eso se resuelve con un biombo en la clínica, son 20 metros cuadrados -apunta el presidente de la Gestora señalando el plano.

-O en el propio despacho del médico, que no es chico precisamente. Así don Gustavo puede tomarse su tiempo -ríen ambos.

Entra en el salón de plenos Ramón García-Muñoz con un maletín de cuero y disculpando su retraso.

-Buenas tardes, me ha llegado esta mañana el último pliego y una carta del arquitecto. Nada importante. Es el documento que completa el proyecto. Ni me he molestado en mirarlo. Lo básico lo tenéis aquí y, en el maletín, traigo la memoria por si queréis echarle un vistazo.

-Sácala por si acaso Yepes, pero si hubiese algún matiz no será tan importante como para modificar sustancialmente la planificación -continúa Gómez-Limón-, estas son las condiciones y el presupuesto. Si no se os ocurre nada más en media hora lo sacamos a concurso ¿vienes de arriba? ¿le faltaba mucho? -pregunta a Ramón por el secretario Urgellés.

-En cinco minutos me ha dicho.

-Pues le damos esto resuelto, que levante acta y a otra cosa.

Carta manuscrita del arquitecto López de Coca (AMD)
Carta manuscrita del arquitecto al alcalde. (AMD)

No se sabe cómo, desde las profundidades de la atonía que imbuye la menguada corporación, una propuesta que el 9 de febrero hablaba, siendo ambiciosa, de derribar las oficinas de la casa consistorial  y acometer obras con un tope de 25.000 pesetas, ha terminado por cristalizar en un totémico proyecto que plantea sin duda el más completo, moderno y estético edificio de la provincia.

El daimieleño José López de Coca, arquitecto municipal de cabecera, ha diseñado en su estudio de la madrileña calle Hortaleza un Ayuntamiento para su pueblo que ya quisieran para sí los funcionarios de la capitaleja. Todavía no está claro cuál es la vaca a la que pretenden ordeñar para levantar instalaciones tan formidables, al menos no lo han hecho público, pero le van a dar una buena alegría al contratista y a los obreros, que no han de ser pocos.

Este primero de abril, siete semanas después de que la Comisión Gestora sentenciara la desaparición de las actuales oficinas, aquella ocurrencia explorando motivos de optimismo entre la abúlica rutina ha prosperado hasta germinar un proyecto de 214.600 pesetas, el 37 por ciento del presupuesto municipal para todo el año 33.

En cuanto al proyecto de casa-ayuntamiento, motiva López de Coca en su Memoria que “viene a llenar una necesidad sentida hace mucho tiempo por el pueblo de Daimiel ya que el edificio municipal actual no corresponde ni con mucho a la importancia de la ciudad”. De resultas que ha dispuesto para su pueblo natal un soberbio inmueble de tres plantas que se asoma a la Plaza de la República y en la parte interior otro inmueble destinado a dependencias auxiliares, éste en dos alturas.

En la planta baja del principal, los servicios cara al público: las oficina de depositaria y arbitrios, la clínica, el servicio médico y el cuerpo de guardia y extinción de incendios. Al fondo se emplaza, independiente por completo del edificio de marras, la prisión preventiva compuesta por tres calabozos, un cuarto de vigilancia y local para trastos y carbón.

En la planta principal se establecen los servicios privativos. El despacho del alcalde se ubica en la parte central de la fachada teniendo a su  derecha un salón para concejales y tenientes de alcalde. Además, a mano izquierda, las dependencias del primer edil se comunicarán con el despacho del secretario y su oficina especial correspondiente. La planta se completa con el gabinete del interventor y el de sus auxiliares, un gran archivo al fondo y los servicios de W.C. lavabo y urinarios. En el edificio interior, sobre la prisión preventiva  la vivienda de ‘El Tarja’, el conserje.

Por último, en la tercera planta se instala el salón de sesiones con un despacho anejo para espera de los concejales y su correspondiente cuarto de aseo, estando dispuesto también para este piso el salón de comisiones. Al fondo, sobre el archivo un amplio local para la banda de música.

En cuanto a la fachada, aunque López de Coca ha respetado la armonía general de la plaza, el edificio dominará el enclave al avanzar cuarenta centímetros de la línea de columnas de los soportales para que éstos queden cortados a ambos lados. En la composición de la fachada primará la sencillez, destacando la ornamentación en torno a los balcones del alcalde y de la Presidencia del salón de sesiones. Aún más sobresaliente será la torre con su doble alero de madera. La cubierta, en parte de azotea y el resto con armaduras de formas, ripia y teja árabe de color.

Se pretende que la adjudicación de las obras y a ser posible el primer porrazo a los tabiques sean inminentes, sin dar tiempo a que una nueva corporación salida de las elecciones del próximo día 23 pudiere dilatar la ejecución del proyecto y, a lo peor, meterlo para siempre en un cajón.

Alzado de la fachada del nuevo ayuntamiento (AMD)
Alzado de la fachada del nuevo ayuntamiento (AMD)

 

Corte lateral. (AMD)
Corte lateral. (AMD)

 

Por lo demás, puestos a gastar, qué son 300 pesetas cargadas a “Imprevistos” a fin de sufragar un monumento a Pablo Iglesias. Daimiel ha pujado para que se levante en el pueblo. Casi se ríen en Ciudad Real. Eso sí, constará que este ayuntamiento es de los que más aporta para que a la efigie del fundador del Partido Socialista no le falte bronce. Obreros pero no miserables. Tendrán que soltar la castaña a toda prisa porque para este tributo al gallego también juzgan las urnas a la vuelta de tres semanas.

Leer Capítulo VIII  Episodio 5º  “El año que no salieron Los Moraos”

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